Vendedora de flores

Ricard Canals i Llambí

Canals i Llambí, Ricard

1876, Barcelona - 1931, Barcelona

Vendedora de flores, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Canals"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Pastel y lápiz sobre papel

57 x 49 cm

CTB.2001.19

Historia de la obra

  • Sotheby’s, Londres, 19 de noviembre de 2001. lote 16.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2004

Pintura catalá do Naturalismo ao Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Santiago de Compostela, Fundación Caixa Galicia, n. 27, p. 96.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 28, p. 96, lám.

  • Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 28, p. 96. [Ficha de Jaume Socías Palau].

Informe del experto

Tanto por el cambio de estilo en el dibujo y en el color como por su concepción compositiva e incluso por su misma temática, este pastel difiere completamente del titulado El baile. Todo lo que tenían de desgarradas las figuras de Canals de finales del siglo XIX, adquieren más adelante una belleza mucho más serena junto a un mayor ordenamiento compositivo y un aprovechamiento más equilibrado del color. Sin duda, el joven pintor había asimilado bien las lecciones del París en el cambio de siglo, sobre todo las de los grandes creadores pastelistas, como Degas o Renoir. Frente a los que en Barcelona le echaban en cara su excesivo afrancesamiento, vemos hoy que el pintor catalán llegó a crearse un estilo propio lleno de fascinación y belleza, aunque fuera basándose en los temas de la «españolada» que tantos triunfos habían deparado a prácticamente todos los pintores de su tiempo. De este género de <da españolada en serio» que hace unos años defendía el añorado Rafael Santos Torroella al comentar precisamente una exposición de grabados de Iturrino y Canals hizo Ricard Canals una brillante invención propia.

Probablemente sea ésta una de las obras que Durand-Ruel, el gran marchante de los impresionistas, incluyó en alguna de las exposiciones de Ricard Canals en su galería de Nueva York; más que en la de 1902, en la que todavía abundaban los temas «bravos» recién pintados  en su estancia en Sevilla de 1901 (cuadros de «cigarreras» y «combates  de toros»), en la de 19193 cuando ya aparecieron nuevos cuadros  de flores y algunos pasteles, como el presente, de sujeto español pero con menor carga típica y que incluían también ramos de flores delicadísimos de color, una temática jamás existente anteriormente.

Para estas nuevas creaciones destinadas al público extranjero Canals aprovechaba algunos temas provenientes de dibujos y apuntes anteriores. En el caso del cuadro que comentamos hayal menos dos rasgos que lo confirman: las caras deformes, sólo esbozadas, de los personajes de la derecha, y la figura en primer plano de la mujer de espaldas, que es una variante de otro cuadro titulado Mujer joven colocándose flores en el pelo. Estas reelaboraciones fueron muy utilizadas por Canals, basándose casi siempre en sus abundantísimos dibujos al natural, de los que el Museu Nacional d’Art de Catalunya de Barcelona posee un centenar y el Museu Deu de El Vendrell otro tanto, muchos de ellos dignos de figurar en una antológica.

La prensa americana reaccionó muy favorablemente a la exposición de Canals; hay algunas críticas en las que se comparaba al pintor con Renoir y Monet. Otro crítico precisaba más, al decir que hablar de la influencia de los impresionistas sobre un pintor es dar muy poca información sobre su obra: en el caso de Ricard Canals, añadía, el legado de sus «benefactores» ha sido usado inteligentemente para desarrollar una individualidad propia, describiendo los caracteres sin exageración y evidenciando su interés por el lado gozoso de la vida.

Ha sido una feliz oportunidad que este cuadro se haya podido repatriar, puesto que constituye una etapa en la trayectoria de Canals no representada en las colecciones públicas españolas, en las que se pasa a menudo de la obra de primera época, modernista y juvenil, a la de su madurez en Barcelona, cuando se dedicó casi exclusivamente a la figura y al retratismo, con un estilo mucho más inclinado al Noucentisme o de mayor influencia española clásica.

Jaume Socías Palau