Lavanderas

Joan Llimona i Bruguera

Llimona i Bruguera, Joan

1860, Barcelona - 1926, Barcelona

Lavanderas, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Joan Llimona"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre tabla

136 x 98 cm

CTB.2010.7

Historia de la obra

  • Subastas BROK, Barcelona, 9 de febrero de 2010.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 78, lám. p. 79.

  • -Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Giró, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2012, p. 78, lám. p. 79 [ficha de Josep Bracons Clapés].

Informe del experto

Escena ambientada en el ámbito rural catalán, posiblemente en la comarca del Maresme, que contiene elementos genuinamente  representativos de la etapa de madurez de la pintura de Joan Llimona. En una pequeña arboleda inverosímilmente atravesada por un riachuelo o canal y situada junto a una masía -quizás, un molino- dos lavanderas trabajan arduamente bajo la atenta mirada de una anciana que custodia la ropa blanca. Las luces amarillentas que se proyectan sobre las blancas paredes de la masía dan a entender que es el atardecer y que han estado trabajando de sol a sol. Trabajo duro y esforzado, el de las lavanderas. A aquella hora, una tercera muchacha se acerca a la masía y desde la otra orilla del riachuelo contempla discretamente la esforzada labor de las lavanderas, posiblemente sus hermanas mayores. Por el hatillo que la recién llegada lleva se podría, deducir que viene de trabajar en una fábrica. De ser así, cosa que parece muy probable, Llimona estaría abordando un terna que aparece reflejado tanto sus pinturas como en sus escritos y constituía una de sus mayores preocupaciones: la necesaria reconciliación entre las formas de vida tradicionales del mundo rural con las nuevas costumbres impuestas por la sociedad industrial. Una causa perdida por la que abogó con esforzada fe desde su ferviente catolicismo, inspirado por la doctrina del Papa León XIII y consiguientemente más decantado hacia la acción social que no hacia el mero pietismo. Joan Llinona trató de servir fe católica desde el arte mismo, rechazando tajantemente la idea del arte por el arte. Así, impulsó la creación, en 1893, de Cercle Artístic de Sant Lluc (Círculo Artístico de Lucas) asociación inspirada por la moral católica y surgida como antítesis de las asociaciones en las que tenían cabida las actitudes del modernismo decadentista bohemio. Más adelante -y esta es posiblemente una de sus mayores aportaciones- contribuyó decisivamente al desarrollo de una plástica religiosa moderna, especialmente patente en sus grandes conjuntos de pintura mural. Finalmente, en su etapa de madurez, acentuó su preocupación social implicándosce con asociaciones defensoras de las «buenas costumbres», como la Lliga del Bon Mor, cuyo objetivo principal era combatir la blasfemia y depurar el catalán hablado. El tema de esta pintura encaja con las argumentaciones de algunos artículos de Llimona inscritos en esta línea corno, por ejemplo, ¡Pobres noies la que us haveu de guanyar el pa! (¡robres chicas que os tenéis  que ganar el pan!) publicado en 1924. En él, desde unas sentidas convicciones  personales que desde la perspectiva actual parecen francamente  deusadas, reclama protección  para las «pobres chicas» de origen humilde que se ven obligadas a abandonar su casa para ir a ganarse el pan en la ciudad, exponiéndose a todo tipo de riesgos. Estas preocupaciones laten en el trasfondo de esta pintura que formalmente se resuelve con un sintetismo que podría relacionarse con el influjo de los pintores nabís y  muy especialmente de uno de sus más destacados representantes, Maurice Denis. Muy posiblemente, estas Lavanderas son las Bugaderes que Joan Llimona presentó en la Exposición oficial de arte celebrada en Barcelona en 1920 (número 347 del catálogo) junto a La nostra gent y El Molí. Encontramos afinidades entre esta obra y otras de aquellos mismos años, como Pensarosa prop del riu, conservada en el Museo de Montserrat. En la pintura de esta etapa final de su trayectoria, Llimona alcanza una óptica de síntesis  de dos de sus mayores intereses pictóricos: la exaltación simbolista de la virtud femenina y el paisajismo, síntesis personal y original de la que estas Lavanderas constituyen un magnífico exponente.

Josep Brancons Clapés