Composición, 1954

Luis Feito

Feito, Luis

Madrid, 1929 - 1954

Composición, 1954

© Luis Feito, VEGAP, Madrid, 2015

Firmado, datado y dedicado en el ángulo inferior derecho: "Para Maite Aguirre muy cordialmente Feito. 54"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Gouache y caseína sobre papel

50 x 31 cm

CTB.1998.14

Historia de la obra

  • Durán Subastas de Arte, lote 42, Madrid, del 20 al 24 de octubre de 1997.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 194, lám. p. 195.

  • -La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró. [Cat. exp. Museo Carmen Thyssen Málaga]. Málaga, Fundación Palacio de Villalón, 2011, p. 194, lám. p. 195 [ficha de Juan Ángel López-Manzanares].

Informe del experto

En 1954, sin terminar todavía sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Feito dio a conocer su obra en varias exposiciones madrileñas. Su mirada, sin embargo, ya estaba puesta en París, adonde marcharía a comienzos del año siguiente. En los meses que precedieron su viaje a la capital francesa, Feito realizó un amplio conjunto de obras entre las que se encuentra Composición, aquí comentada. En ellas, el pintor madrileño parte de la geometría para ponerla en entredicho gracias a un elaborado tratamiento de líneas y fondos. Dichas obras le encumbraron como uno de los artistas más prometedores del momento.

En su exposición de Buchholz en enero de 1954, Feito mostró dos vertientes diferentes de su pintura: la figurativa y la abstracta o no figurativa. En las obras enmarcadas dentro de la primera, ejecutadas en 1952, la monumentalidad y el hieratismo remiten al muralismo italiano de Campigli y Sironi, así como a cierto poscubísmo próximo a Vázquez Díaz, mentor de la nueva generación de pintores. Por lo que respecta a las obras no figurativas, pintadas entre 1952 y 1954, se caracterizan por su armazón de planos entrecruzados. Durante algún tiempo Feito alternó los dos tipos de representación; no en vano, ambos comparten semejante énfasis en la arquitectura del cuadro. Ahora bien, desde 1953 la no figuración se convirtió en su modo personal de expresión.

Para Feito, como para muchos de sus compañeros, la no figuración ofrecía un mundo ilimitado de posibilidades. Feito llegó a ella mediante la geometrización y estilización progresiva de motivos tomados de la realidad siguiendo el ejemplo del cubismo. De hecho, sus áreas trapezoidales conservan ecos de los planos cubistas. Y sin embargo, a diferencia de la obra de Picasso y Braque, no hay rastro de objetos concretos. Se diría más bien que, tras eliminar todo resto figurativo, solo ha quedado la neta arquitectura de las formas.

Si bien la geometría constituye el sus trato de estas obras, su armazón necesarío, este se ve desbordado por una sensualidad casi táctil en la ejecución. El ordenamiento geométrico es muy evidente en algunas obras tempranas, que recuerdan -quizá invoIuntaríamente- a Ben Nicholsorr, Ahora bien, solo se trata del punto de partida. A diferencia del artista inglés, Feito hace palpitar las líneas y los fondos de sus cuadros como si de algo vivo se tratara. Su noción de la geometría es, en ese sentido, próxima a la del pintor suizo Paul Klee: una geometría de la naturaleza.

Composición es una obra característica de las búsquedas de Feito poco antes de partir a París. El fondo azul está trabajado en capas de gouache a la caseína restregadas en varias direcciones, hasta conseguir una superficie activa espacialmente. Por encima, una evanescente arquitectura de líneas blancas trazadas a mano y puntos blancos de límites difusos flota sobre el papel. Un frágil armazón de líneas azul oscuro, por último, introduce un tercer nivel de complejidad espacial. Este elaborado tratamiento de formas y superficies evolucionará en 1955 hacia obras en las que la textura gana protagonismo y los grafismos se tornan curvos y abiertos, más líricos en su concepción.

Juan Ángel López Manzanares