Caña, 1956-1957

Antonio Saura

Saura, Antonio

Huesca, 1930 - Cuenca, 1998

Caña, 1956-1957

© Succession Antonio Saura/ www.antoniosaura.org /VEGAP, Madrid, 2015

Firmado en el ángulo superior derecho: "SAURA / 56-7"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

196 x 130 cm

CTB.1998.29

Historia de la obra

  • International Centre of Aesthetic Research, Turín.

  • Michel Tapié, París.

  • Colección privada.

  • Christie’s, Londres, 1 de julio de 1998. lote 43.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 182, lám. p. 183.

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col•lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 134, lám. p. 135.

2019 - 2020

“Influencers” en el arte. De Van Goyen al “Pop Art”. Museu Carmen Thyssen Andorra. p. 56, 57, 140 y 141.

  • -Christie’s twentieth century art. [Cat. sub.]. Londres, Christie’s, 1 de julio de 1998, n. 43, p. 114, lám. p. 115.

  • La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró. [Cat. exp. Museo Carmen Thyssen Málaga]. Málaga, Fundación Palacio de Villalón, 2011, p. 182, lám. p. 183 [Ficha de Juan Ángel López-Manzanares].

  • -Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col•lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, [Cat. Exp. Espai Carmen Thyssen], 2012, p. 134, lám. p. 135.

  • -“Influencers” en el arte. De Van Goyen al “Pop Art”. Museu Carmen Thyssen Andorra.[Cat. Exp. Museu Carmen Thyssen Andorra], Andorra, 2019, p.  56, 57, 140 y 141 [Ficha de Juan Ángel López-Manzanares]

Informe del experto

Antonio Saura vivió en torno a 1956-1957 uno de los periodos más creativos de su carrera, en el que sentó las bases de su obra futura. Tras varios años de experimentación formal en torno al automatismo, el artista aragonés alcanzó un lenguaje plenamente personal y de gran contundencia plástica. Cañal es una de las obras fundamentales de ese periodo. En ella encontramos dos de los rasgos principales de la obra madura del pintor: el trabajo a partir de estructuras matrices figurativas -en este caso el cuerpo femenino-, y la reducción cromática al blanco y negro.

El empleo por parte de Saura de imágenes arquetípicas sucedió a una época de experimentación con técnicas nuevas como el grattage (raspado), próximas al automatismo. Con el tiempo, como el propio artista señalaría, la ejecución del cuadro se convirtió en algo mecánico, una especie de ”tic nervioso”. Para evitarlo, Saura recurrió a estructuras matrices como el cuerpo femenino, la crucifixión, el autorretrato, el desnudo, etcétera, que le permitieron concentrar su labor y trabajar en series del mismo motivo hasta agotar todas las posibilidades expresivas. Dichas imágenes funcionarían en adelante a modo de revulsivo, de fuentes de energía que desencadenan la necesidad de acción del pintor. No se trataba de una vuelta a la figuración tradicional, sino del ejercicio de una figuración nueva, de tipo expresionista, en un momento en el que, como señaló el teórico del informalismo Michel Tapié, la antigua pugna entre figuración y abstracción había dejado de tener sentido. Saura se unía así al camino que ya venían recorriendo desde años atrás artistas como Jean Dubuffet con sus Cuerpos de damas y Willem de Kooning con su serie de Mujeres.

Ahora bien, frente a ambos, Saura renunció a la suntuosidad del color, y restringió su paleta al neto contraste de blancos, grises y negros. La elección de una paleta monocroma no fue casual. Coincidió con las revueltas estudiantiles madrileñas de febrero de 1956, en las que el artista aragonés, muy vinculado por entonces a la política, participó como manifestante. En los días siguientes, Saura ejecutó varios cuadros de manera violenta y repentina, con una paleta monocroma, que constituyeron, según sus propias palabras, «una especie de liberación». Con ellos, además de mostrar su rechazo a la dictadura franquista, el artista aragonés buscó enlazar con la tradición artística española más crítica, protagonizada por artistas como Picasso o Goya. Caña, pintada entre finales de 1956 y comienzos de 1957, corresponde al periodo de madurez de Saura, marcado por la fundación del grupo El Paso (1957-1960). Bajo su apariencia abstracta reconocemos algunos rasgos humanos, como el pie derecho o las facciones de un rostro, que pertenecen a un cuerpo femenino. Como ocurre también en otras obras de la serie de sus segundas Damas, el automatismo ha dejado paso a la gestualidad que construye y deforma el cuerpo humano, en una mezcla de rememoración de la posesión sexual y del grito vehemente de protesta. También el color ha dejado paso a una paleta monocroma de blancos, grises y negros. Si en algunas obras previas de la serie, como Mirra (1956), todavía prevalecían los trazos horizontales y verticales, en Caña Saura trabaja con pinceladas curvas que se dirigen en múltiples direcciones. El uso de la espátula también es más frecuente, lo que confiere al cuadro un carácter espontáneo. Saura inclusive recurre a sus propios dedos para crear surcos en la superficie pictórica, como ocurre en la parte inferior central. Otro aspecto que distingue a esta obra de otras previas es el negro que cubre buena parte del fondo, como si la figura se nos apareciese súbitamente. Este recurso tenebrista hará decir al crítico y pintor Joan-Josep Tharrats, a comienzos de 1957: «En el más elogioso de los adjetivos, casi diríamos que en su monocroma paleta adivínanse resonancias de la mejor pintura española dieciochesca, intuida, no obstante, por alguien que muy de cerca ha vivido a De Kooningy Mathíeu-«. Caña perteneció durante muchos años al critico y padre del informalismo Michel Tapié (1909-1987), autor del catálogo de la primera individual parisiense de Saura en la Galerie Stadler, en febrero de 1957.

Juan Ángel López Manzanares