Cal Peixater
Mir i Trinxet, Joaquim
Barcelona, 1873 - 1940
Cal Peixater, c.1923
Firmado en el ángulo inferior derecho: "J. Mir"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Óleo sobre lienzo
71 x 73 cm
CTB.2023.36
Historia de la obra
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Subastas Ansorena, Madrid. Subasta mayo 2023, Lote 672.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
Informe del experto
En la exposición individual que Joaquim Mir realizó en la Sala Parés de Barcelona, del 7 al 21 de diciembre de 1923, presentó la obra Cal Peixater, con el número 10 en el catálogo [1]. No era la única pieza en aquella exposición que tenía un nombre similar: también se podían ver allí las pinturas Cal Malcasat y Cal Cucurella, ahora no localizadas con este nombre-; y con esta partícula inicial ante cada denominación se indicaba que lo representado en el cuadro se trataba de casas, seguramente particulares, que debían tener una cierta popularidad en el contexto geográfico.
La identificación del presente cuadro con la obra expuesta en 1923 es prácticamente segura, ya que en ningún otro catálogo de exposición individual visto de Mir, de los varios que se conservan en bibliotecas, aparece un título que encaje tanto como éste con el tema del óleo que estamos considerando. Cal Peixater, indica que se trata de la casa de un pescadero, y en la pintura aparece un interior de planta baja orientado hacia la calle o a un patio del que llega luz natural, y en este interior poco luminoso aparecen algunos enseres de pescadería, como una nasa colgada del arco que delimita la bóveda tabicada que centra la estancia, o una gran canasta de mimbre para el pescado.
El lugar concreto estaría en el barrio de Baix-a-mar de Vilanova i la Geltrú, en la zona en primera línea de mar del trajo de Llevant, la rambla marítima en dirección a Barcelona, cerca de Cal Xixo. Arcadas como estas eran propias de tiendas de pescadores que hubo en esta zona y que aún son recordadas en la localidad[2].
Mir entonces estaba ya instalado en Vilanova, ciudad costera catalana en la que él había contraído matrimonio en verano de 1921, y estabilizado su vida lejos del bullicio del mundo barcelonés que no convenía a su salud mental, que lo había mantenido recluido en un hospital psiquiátrico años atrás. En Vilanova radicaría ya siempre su domicilio definitivo, pese a las diversas campañas pictóricas fuera de la localidad que emprendió, que no fueron pocas; y allí se consolidó su estilo de madurez, basado en un personal postimpresionismo fuerte y vigoroso, pero más contenido que en su genial etapa febril de Mallorca [3] i del Camp de Tarragona, de los años iniciales del siglo, sin duda su época más genial.
El presente interior responde a estos parámetros: una visión directa, potente y esbozada de la realidad, con colorido áspero, fruto de una posición sincera del artista ante la pintura, que se alejaba tanto de la moda noucentista de la época en Cataluña, como también del goloso colorismo pintoresco que gustaba en la España oficial dominada entonces por el sorollismo pictórico. Algunos conocidos cuadros del interior de la iglesia y hospital de Sant Antoni Abat [4], de la misma Vilanova, seguramente algo posteriores a éste pues se expusieron más tarde, responden a un planteamiento compositivo y una pulsión creativa parecidos.
Aquí pues el pintor se enfrenta a un motivo que de entrada carece de atractivo, pues no es otra cosa que una estancia algo por debajo del nivel del suelo, semiobscura y destartalada en la que aparecen desordenadamente elementos fijos y móviles de un local relacionado con la pesca, en el que el artista no busca ni por asomo ningún tipo de anecdotismo. Mir no se dejó tentar pues por buscar una brillantez rutilante, sino que siguió en su línea de búsqueda de una pintura pura, pues simplemente utiliza este conjunto anodino para sacar de él pura materia pictórica desprovista de efectismo. Era una posición que Mir, pintor sin veleidades intelectuales, seguía por una convicción pictórica íntimamente sentida, que fue la que siempre orientó su credo estético.
Francesc Fontbona
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[1] Exposició Joaquim Mir a Can Parés, Barcelona 1923, reverso (ejemplar en el Institut Municipal d’Història, de Barcelona).
[2] Agradezco a la Dra. Esther Alsina, profesora lectora de Historia del Arte de la UB, y originaria de Vilanova, esta precisión.
[3] Por lo menos tres pinturas de la época mallorquina todavía se expusieron en la citada exposición individual de la Sala Parés de Barcelona de 1923: La Cova (Mallorca), El Rovell y Torrent pollencí.
[4] Cfr. Francesc MIRALLES y otros: Joaquim Mir a Vilanova, Viena edicions, Barcelona 2006, pp. 146-147.