La Virgen repartiendo Rosarios a los Dominicos/La Virgen entregando el Rosario a Santo Domingo

Escuela Española Siglo XVII-XVIII

Escuela Española Siglo XVII-XVIII,

La Virgen repartiendo Rosarios a los Dominicos (Anverso)-La Virgen entregando el Rosario a Santo Domingo (Reverso).

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Escuela Española, S. XVII-S. XVIII
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

66 x 56 cm

CTB.2013.70

Historia de la obra

  • Durán Subastas de Arte, Madrid, Subasta 500, Lote 46, 09 de octubre de 2013.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

La singularidad de la presente obra reside en su temática iconográfica, ya que representa dos de los episodios más relevantes de la vida del santo español Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los Predicadores Dominicos en el siglo XIII. El lienzo, pintado por ambas caras, presenta dos escenas en formato ovalado. Ambas escenas están enmarcadas por una fina línea decorativa con dibujos geométricos en dorado y azul. En el anverso se representa el tema de La Virgen repartiendo rosarios a los Dominicos y en el reverso La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo.

En la escena La Virgen repartiendo rosarios a los Dominicos representa una de las visiones de Santo Domingo. La Virgen coronada, y con el Niño Jesús en brazos, abre su manto sujetado por los ángeles. Bajo el  manto alberga a los Dominicos que aparecen arrodillados y vestidos con el característico hábito talar de la Órden, compuesto por hábito blanco y capa negra.  En el lateral izquierdo Santo Domingo de Guzmán, con la característica estrella dorada en la frente, recibe el rosario de manos de la Virgen. Tras Santo Domingo un dominico sujeta una espada (posiblemente Pedro de Verona),  tras éste otro dominico  con la mitra de Obispo (San Alberto Magno?) y  un dominico con la mitra Papal (que puede ser identificado con el Papa dominico  San Pio V).

En el lateral derecho el Niño entrega otro rosario a Santa Catalina de Siena, también de la orden Dominica, con el símbolo del corazón rojo en el pecho. Detrás de ésta otra religiosa dominica con un rosario y tres panes en sus brazos (identificable con la santa dominica Santa Inés de Montepulciano). A los pies de la Virgen aparecen varias azucenas blancas, símbolo de pureza.

En la escena La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo, en la parte superior izquierda, flotando en una nube, la Virgen sostiene al Niño que entrega un rosario de cuentas rojas a Santo Domingo. El Santo aparece arrodillado y alarga su mano para coger el rosario. Viste el hábito dominico blanco con capa negra y lleva la estrella dorada en la frente. Tras Santo Domingo aparece un religioso que también viste el hábito dominico.  La parte superior de la escena se completa con varios angelitos entre las nubes sosteniendo ramilletes de flores. En la parte inferior izquierda de composición un perro porta en la boca una antorcha encendida junto a una esfera, insignia de la iluminación del mundo por la palabra de Jesucristo a través de Santo Domingo. Este sería uno de los símbolos que siempre acompañaría al Santo (1).

Una leyenda de origen medieval establecía que Santo Domingo solicito ayuda a la Virgen y ésta le entregó el rosario como medio para promover el rezo y lo utilizase con instrumento de devoción. Esta fórmula iconográfica fue una de las más características para representar a Santo Domingo y adquirió una gran difusión en el siglo XVII y XVIII. Asimismo, la Virgen del Rosario y la devoción del rosario se convertirían en los emblemas asociados a la orden de los Dominicos.

María Luisa García Serrano

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(1) A los pies de Santo Domingo de Guzmán aparece un perro con una antorcha que aludía a uno de los hechos de la vida de Santo Domingo. Según las visiones de Juana de Aza, antes del nacimiento de su hijo la madre del Santo soñó que llevaba en su vientre un perro que portaba una tea encendida. Esto sería una prefiguración se su hijo como predicador que «con el ladrido de su santa palabra excitase la vigilancia de las almas dormidas en el pecado  y llevase  por todo el mundo aquel fuego que Jesucristo vino a traer a la tierra». En GÓMEZ-CHACÓN, L.: Santo Domingo de Guzmán en Revista Digital de Iconografía Medieval, Vol. V, n. 10, 2013, p. 93.