Villar del Pedroso

Benjamín Palencia

Palencia, Benjamín

Barrax, Albacete, 1894 - Madrid, 1980

Villar del Pedroso, 1930

© Benjamin Palencia, VEGAP, Madrid, 2016

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "B. Palencia"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre tablex

59 x 59 cm

CTB.1997.82

Historia de la obra

  • Galería Ignacio de Lassaletta, Barcelona. n.º 40.721.

  • Barbié Galería de Arte, Barcelona.

  • Colección privada.

  • Finarte España. Subastas, Madrid, 11 de marzo de 1997. lote 83.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1925

Sociedad de Artistas Ibéricos. Palacio de Exposiciones del Palacio de El Retiro, Madrid.

1995

Benjamín Palencia, Gijón, Sala de Arte Van Dyck, lám. portada.

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 160, lám. p. 161.

2022 - 2023

Made in Paris: La generación de Matisse, Lagar y Foujita. Museu Carmen Thyssen Andorra. P. 54-55, 126, 176 y 177.

  • -«Sociedad de Artistas Ibéricos.  La Exposición en el Palacio de El  Retiro» en Heraldo de Madrid, Año XXXV, nº 12.284, 16 de junio de 1925, p. 5 . (reprod.).

  • -«Exposición Artistas Ibéricos» en Revista Buen Humor, 14 de junio de 1925, (reprod.).

  • -La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró. [Cat. exp. Museo Carmen Thyssen Málaga]. Málaga, Fundación Palacio de Villalón, 2011, p. 160, lám. p. 161 [ficha de Ángel Llorente Hernández].

  • Made in Paris: La generación de Matisse, Lagar y Foujita. Museu Carmen Thyssen Andorra. [Cat. Exp.], Ed. Fundació Museu Andorra (Museand),  Principado de Andorra, 2022, p. 54-55, 126, 176 y 177  [Ficha de Ángel Llorente Hernández]

Informe del experto

Desde 1927, Benjamín Palencia y su amigo, el escultor toledano Alberto Sánchez, recorrieron los arrabales de Madrid y localidades cercanas. Los dos se interesaron por el medio rural, y especialmente por la tierra, asuntos que llevaron a sus creaciones de manera muy original. El pintor, que por entonces hacía una pintura de corte surrealista, con formas orgánicas extrañas y dibujos esquemáticos, llegó incluso a incorporar arenas en sus pinturas, para así realzar las texturas. Unidos a otros artistas, entre los más notables Maruja Mallo y Caneja, crearon la denominada Escuela de Vallecas.

Este cuadro se supone pintado hacia el año 1930 (1), por su similitud con otro de título homónimo de esa fecha, aunque tal vez lo fuese tres años antes; siendo el conservado en el Museo de Albacete una versión posterior, con algunas diferencias como la falta de las torres y el palomar, y un primer plano del alféizar de una ventana, de arco de medio punto, con un vaso con lila planta en su centro. La pintura de la colección de la baronesa se sitúa cronológica y estilísticamente entre las obras vanguardistas de carácter surrealista de la primera Escuela de Vallecas y las realizadas a partir de su incorporación, en 1933 al efímero Grupo de Arte Constructivo, fundado en Madrid por el pintor uruguayo Torres-García. Supone, también, una recuperación de formas de pintar anteriores a su etapa vallecana, cuando había pintado cuadros de vistas de localidades rurales con claro predominio de los aspectos constructivos.

En este cuadro algunos de los grandes maestros de la pintura occidental están presentes, pero no como reinterpretaciones de algunos motivos de los mismos, sino de manera muy original, mediante el colorido, el tratamiento de los planos y el espacio plástico. Las influencias más palpables son las de Giotto y Zurbarán. Benjamín Palencia viajó a Italia en 1929 y uno de los frutos de su viaje fue la publicación, una vez vuelto a España, de un artículo sobre Giotto, el artista florentino, precursor del espacio de la pintura renacentista. Sabemos que Benjamín Palencia había sido veinte años antes copista en el Prado, donde se interesó especialmente por Velázquez, Zurbarán, Goya y El Greco. La influencia del segundo, obviamente a través del tamiz personal del pintor, se aprecia en esta pintura, claro está que no en el tema, sino en la reducción cromática y en la geometrización de las formas.

El artista eligió un punto de vista ligeramente elevado y no se situó de frente al caserío, sino que lo hizo desde un lugar situado a la derecha, lo que le permitió jugar más con los volúmenes, trabajados como formas geométricas sencillas, resultado de las características físicas de los edificios y de una decisión personal por la geometría. Los planos diferentes se acentúan mediante las sombras que, además de servir de indicios de profundidad, contribuyen a construir los espacios. Tras la visión de conjunto, la mirada del espectador se dirige hacia el portalón de arco de medio punto de ingreso a una de las calles.

La composición, muy equilibrada, se estructura en tres franjas que a medida que ascienden reducen un poco su anchura. La mayor es la inferior, subdividida a su vez en dos partes, asimismo horizontales, de similar anchura, separadas por la línea formada por la parte alta de las copas de los árboles de la derecha, dispuestos en hilera; la parte superior de esta franja está ocupada por la mayor parte de las casas; la horizontal de los tejados más altos da paso, en altura, a la franja del campo con árboles y las montañas; el vértice de la superior separa esa segunda franja de la última, reservada para el cielo nuboso. Sobre las líneas horizontales y las diagonales destacan las verticales de los chapiteles, que junto con el palomar de la derecha, constituyen la transición de los primeros planos al fondo. La sobriedad de la paleta, limitada a la gama de las tierras y las formas geométricas se deben, junto a las influencias indicadas, al neocubismo que Palencia y otros artistas españoles- sobre todo Daniel Vázquez Díaz, con cuya pintura ascética se podría relacionar este cuadro de Palencia- que como él residieron en París en la segunda década del siglo pasado practicaron durante algunos años.

Ángel Llorente Hernández

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(1) Fecha de la obra modificada a c. 1925 tras comprobación con articulo «Sociedad de Artistas Ibéricos.  La Exposición en el Palacio de El  Retiro» en Heraldo de Madrid, Año XXXV, nº 12.284, 16 de junio de 1925, p. 5 . (reprod.).