The Bal-Musette

Emili Grau i Sala

Grau i Sala, Emili

1911, Barcelona - 1975, Barcelona

The Bal-Musette, s.f.

© Emilio Grau Sala, VEGAP, Madrid, 2018

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Grau Sala"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre tela

151 x 103 cm

CTB.1995.18

Historia de la obra

  • Sotheby’s, Londres, 14 de junio de 1995. lote 102.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2013

Sisley, Kandinsky, Hopper. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 128, lám. p. 129.

  • -Sisley, Kandinsky, Hopper. Col.lecció Carmen Thyssen. Giró, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2013, p. 128, lám. p. 129 [Ficha de Lluïsa Sala].

Informe del experto

De vocación decimonónica, las composiciones de Grau Sala adaptaron caracteres propios del impresionismo, el postimpresionismo y también de algunas vanguardias. De hecho, su obra tiene puntos en común con la de pintores como Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Raoul Dufy. Se trata de una pintura moderna, la modernidad de la que, de ha dicho, reside precisamente en el hecho de tener una naturaleza retrospectiva. Su estilo, se mantuvo siempre en la línea de la figuración, el mismo que el artista manifestaba, sin embrago, que nunca se había posicionado ni junto al realismo ni del academicismo y que incluso se había servido de técnicas experimentadas por la abstracción. Tanto el trazo aparentemente despreocupado que construye las formas, como la pincelada suelta que articula el espacio, como, sobre todo, el expresivo y vistoso abanico cromático que utiliza a base de tonalidades cálidas, frías o en contraste, según le conviene, delatan en cualquier caso una evidente informalidad plástica.

Grau Sala tomó como modelo habitual la figura femenina para recrear alrededor de ésta un universo lleno de imaginación y de fantasía. Sus heroínas son alegres y guardan una fingida ingenuidad, no exenta de latente frivolidad, en un entorno íntimo y cotidiano. Por otra parte las idílicas jornadas de playa y de paseos por el parque, las conversaciones en el jardín o las veladas festivas donde reina la música, la danza y el espectáculo también fueron argumento recurrente de su iconografía. El artista confesaba que en su condición humana residían la inquietud y la euforia, de ahí la creación de una obra jovial y optimista.

The Bal Musette pertenece a la segunda de las tipologías temáticas mencionadas anteriormente. Se trata de un óleo genuino de tamaño generoso y de equilibrada y armónica estructura compositiva. El baile Musette fue un estilo musical de carácter popular que evolucionó y se impuso en el París de finales del siglo XIX con la adopción del acordeón como intérprete principal. El estilo de música y de danza se pondría de moda en los cafés y bistrot más concurridos y pronto distinguirá una manera de vivir determinada, la de la bohemia. Grau Sala no podía haber elegido, pues, un mejor motivo para evocar el ambiente parisino de la nostalgia de la belle epoque.

Por su concepción, el cuadro pertenece a una época de plenitud, cuando las superficies del lienzo son inválidas por una disposición estudiada del color, por lo tanto, el dominio técnico prevalece sobre lo anecdótico y los personajes ganan en madurez. Es inevitable fijarse en la superficie de la tela plenamente cubierta de colores, aprovechando todos los espacios y encajando unos con otros como si de un rompecabezas se tratara, eso si, todo ingeniado para otorgar la máxima atención a la ataviada y presumida figura principal. Sin duda, la cadencia rítmica de la escena consigue transmitir al espectador las ganas de compartir el baile.

Lluïsa Sala