Retrato de S. M. Reina Victoria Eugenia de Battenberg, c. 1929

Ricard Canals i Llambí

Canals i Llambí, Ricard

1876, Barcelona - 1931, Barcelona

Retrato de S. M. Reina Victoria Eugenia de Battenberg, c. 1929

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Canals"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

87 x 56 cm

CTB.1996.93

Historia de la obra

  • Subastas BROK, Barcelona, 27 de febrero de 1996. lote 485.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

El retrato fue una de las facetas más celebradas de Ricard Canals una vez se instaló definitivamente en Barcelona, después de sus éxitos internacionales cuando estaba erradicado en París. Prácticamente en todos lo que realizó usó un sistema parecido con excelentes resultados igual que en la mayoría de lienzos de figura. Un fondo casi abstracto, de pinceladas sueltas y colores elegantes, con predominio del azul intenso y el verde esmeralda, y la figura situada en el centro y ligeramente ladeada con un toque rafaelesco. Sin duda, para este estándar propio Canals tomó como modelo el retrato que había hecho Picasso a su esposa, Benedetta Bianco, en 1905, una obra que fue de su propiedad hasta que lo vendió al coleccionista Lluis Plandiura. Sin embargo, él supo canalizar esta influencia de una manera muy personal y coherente. También en este aspecto del retrato es inevitable la asociación con los cuadros de Eugène Carrière y, en cierta medida y salvando las distancias, con los de Isidre Nonell, aunque las figuras de Canals siempre fueron suaves y elegantes y jamás se asomaría en ellas algún rastro de tristeza y depresión, ni ningún tipo de expresionismo. Junto con Ramon Casas, sería el mejor retratista de calidad de Barcelona, siempre alejado de la iconografía convencional y amanerada del género. Sus retratos son una obra más de su producción y se relacionan con ella, en vez de ser imágenes puntuales de compromiso y, por tanto, obras comerciales de escaso interés artístico, más allá del puro documento.

El retrato de la reina Victoria Eugenia de Battemberg, esposa del Alfonso XIII, corresponde al período final de la trayectoria de Canals y responde a un encargo oficial del Ayuntamiento de Barcelona. Con la inminencia de la celebración de la Exposició Internacional de 1929 –un proyecto iniciado desde la época de la Primera Guerra Mundial, pero que tuvo un largo y accidentado período de gestación– la ciudad de Barcelona se dispuso a ponerse de gala para la ocasión, se realizaron planes urbanísticos de envergadura y se construyeron edificios emblemáticos. En un momento dado se nombró a Canals como uno de los asesores artísticos del Proyecto. Por su parte el Ayuntamiento barcelonés llevó a cabo reformas importantes en su edificio y encargó la decoración de salones y estancias a reputados artistas catalanes. A Miquel Viladrich, que estaba triunfando en los Estados Unidos, se le encargó la decoración de la escalera noble, y al no menos internacional y famoso Josep Maria Sert, el Saló de Cròniques. Por su parte, el refinado y discreto Xavier Nogués llevó a cabo los murales del despacho del acalde. A Canals se le encargó el Saló de Conferències, también conocido como Saló de la Verge del Pilar. Así mismo también se le encargaron sendos retratos oficiales de Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia, éste último para presidir el salón que también estaba decorando.

Para cumplir tan honroso encargo, Canals se desplazó expresamente a Madrid para realizar algunos bocetos previos, por lo menos, en concreto el de la reina. El primero de ellos fue realizado al natural en dos sesiones; se trata solamente del busto y la cabeza, para poder captar la expresión psicológica del personaje y conseguir un buen parecido. Esta obra perteneció al pintor y pasó a su amigo y protector Plandiura y, al poco, pasaría a formar parte de la colección de la Junta de Museus de Barcelona, a partir de la compra de la Col·lecció Plandiura en 1932. El lienzo final de gran formato (217 x 125 cm), muy fiel a la nota primera, actualmente también se encuentra en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, MNAC, como el citado boceto, y fue ingresado en el momento en que se proclamó la II República española, en 1931.

La obra de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, de tamaño mediano, es el paso intermedio entre estas dos obras y es muy probable que también fuera ejecutado al natural, en Madrid. Se trata de una obra realizada de forma veloz, para captar el tono general y establecer las directrices de la composición. Las pincelas son muy sueltas, con la pintura muy diluida, como si se tratara de una acuarela. Es mucho más fresca que la obra final que tiene la carga de la representatividad y la pompa solemne dado el lugar a que estaba destinada. Aunque la concepción general es idéntica, difiere en ciertos detalles como la ausencia del gran almohadón de los pies, simbolizando la gran alcurnia del personaje, o el cambio de modelo del sofá, de estilo fernandino español en el boceto y Luis XVI francés en la obra final. También el fondo cambia ligeramente, muy Canals en la obra intermedia, con pinceladas sinuosas y libres, sin que concreten nada en absoluto, sólo crean una agradable atmósfera celeste, mientras que en la obra acabada configuran una escena más escenográfica y convencional sin duda propiciada por la propia naturaleza del encargo.

Josep Casamartina i Parassols