Niño y niña
Canals i Llambí, Ricard
1876, Barcelona - 1931, Barcelona
Niño y niña, c. 1913-1915 (Escena campestre)
Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "Canals"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Óleo sobre lienzo
70 x 58 cm
CTB.1995.123
Historia de la obra
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Subastas Maragall, Barcelona, 9 de noviembre de 1995. lote 146.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
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– Made in Paris: La generación de Matisse, Lagar y Foujita. Museu Carmen Thyssen Andorra. [Cat. Exp.], Ed. Fundació Museu Andorra (Museand), Principado de Andorra, 2022, p. 30-31, 98, 153-154 [Ficha de Guillermo Cervera]
Informe del experto
Comentario de la obra:
El corazón del panorama artístico de la Barcelona modernista en el ámbito de la pintura se encontraba en la taberna Els Quatre Gats con Rusiñol, Sunyer, Anglada Camarasa, Brull, Gosé, Sert, Utrillo y Canals, además de otros intelectuales que acudían al centro de reunión compartiendo sus tendencias artísticas. A pesar de sus diferencias de estilo, las obras de estos pintores modernistas catalanes reflejaron el contexto social de su tierra.
Como sucedía con otros artistas, el espíritu inquieto y curioso de Canals le llevó a salir de su tierra hacia otras regiones de España que retrató en sus telas. También fue determinante en su carrera profesional el magnetismo de París como capital mundial del arte moderno, en la que numerosos artistas lo impregnaron de nuevas técnicas y estilos.
Canals, pese a haber estudiado en la escuela de La Llotja un año, fue un artista esencialmente autodidacta, miembro de la Colla del Safra, junto con los barceloneses Mir, Pichot, Gual, Vallmitjana y Nonell.
La aventura de Canals en París empezó en 1897, cuando se desplazó allí con su amigo lsidre Nonell. Mientras que este volvía a Barcelona, Canals continuó en la capital francesa pintando escenas de la calle y retratos, trabajando para el marchante Durand-Ruel. Este comerciante de arte era muy conocido por apoyar a los primeros impresionistas y a los artistas de arte moderno, y le organizó exposiciones por Europa y Estados Unidos.
En París, Canals estrechó amistad con Picasso, a quien había conocido en Barcelona; compartieron estudio en Montmartre, se retrataron mutuamente, incluso establecieron vínculos familiares a través del hijo de Canals, Octavi, cuyo padrino fue Picasso. En las obras de Canals puede distinguirse la influencia de los pintores franceses, en particular, los matices y la pincelada suelta de Auguste Renoir. Canals permanece en París hasta 1907, fecha en que regresó a Barcelona.
Niño y niña fue muy probablemente pintada en Barcelona· tras los años vividos en Francia. Esta obra aglutina varios rasgos relacionados con la evolución del pintor: en primer lugar, persisten los tonos anaranjados del color azafrán, atributo que había dado nombre a la Colla del Safra (Grupo del Azafrán) de su ciudad natal; adicionalmente, la composición se nutre del plenairismo y capta las impresiones de la luz natural sobre los pigmentos blancos de las dos figuras retratadas. Los dos protagonistas de la escena se encuentran bajo las sombras de árboles frutales mirando al espectador. Aunque Canals era un retratista excelente, aquí la mirada de los dos personajes permanece borrosa, como preservando su identidad. Puede que esto tenga que ver con el cierto parecido del niño con el hijo del artista, a quien había retratado en numerosas ocasiones, por ejemplo en el óleo sobre tela del MNAC Retrato de Ricard, hijo del artista, c. 1915, fecha muy cercana a la obra de la colección Carmen Thyssen. Otra obra de Canals en el MNAC, Retrato de la señora Canals (Benedetta Bianco), c. 1913, muestra una protagonista muy parecida a la retratada en el cuadro estudiado: la mujer tiene el mismo pelo y peinado, el mismo rostro oval, el mismo semblante serio, incluso la misma posición. Así, se diría que la «niña» no es sino la mujer del artista, modelo que también posó para Picasso en otoño de 1905 en París para La señora Canals (Benedetta Bianco) (Museo Picasso de Barcelona). Frente a estas observaciones, Niño y niña de la colección Carmen Thyssen sería más bien «Madre e hijo», uno de tantos retratos familiares que dejó Canals y que ahora podemos encontrar en el Museo Nacional de Arte de Cataluña adquiridos de la colección Plandiura en los años treinta del siglo pasado.
Además de la pintura, Canals había practicado el dibujo, el grabado y la pintura mural. De temática costumbrista, especialmente asociada a la cultura tradicional española, las corridas de toros, bailes flamencos, ferias y todo tipo de representaciones del folclore español protagonizaron muchas de las composiciones de Canals.
Los viajes que este artista había emprendido buscando inspiración por Madrid, Granada, Sevilla y, por supuesto París fueron indudablemente productivos para el legado artístico que refleja los usos y costumbres de la sociedad de su época.
Guillermo Cervera