Puesto de flores

Francesc Miralles i Galaup

Miralles i Galaup, Francesc

València, 1848 - Barcelona, 1901

Puesto de flores

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Dibujo sobre papel

58,5 x 43,3 cm

CTB.SN.2006.41

Historia de la obra

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Informe del experto

Francisco Miralles es uno de los más conspicuos representantes del fenómeno de la high class painting (1), caracterizado por practicar una pintura de factura impecable, adaptada a las apetencias y los criterios de gusto de una clientela con un alto poder adquisitivo. En este sentido, el dibujo que comentamos se adapta perfectamente a la tipología de realizaciones preciosistas y amables que definen la carrera artística del autor (2). Como en otras composiciones, de aspecto parecido, Miralles se recrea en la representación de una escena hedonista, que realiza una exhaltación de la joie de vivre, como declaración de principios. Esta mirada costumbrista, que proclama las bondades de la vida social contemporánea, se convierte en un lugar común en la obra del pintor y en una fórmula estereotipada, en consonancia con los patrones que rigen la demanda clientelar y el mercado artístico en el que encuentra un espacio muy confortable.

Sin que pueda ser calificado de hecho excepcional, lo cierto es que el catálogo de actividad como dibujante (3) es muy escaso, siendo más frecuentes los trabajos sobre papel en los que utiliza la técnica de la acuarela. Este procedimiento le permite obtener resultados estéticos mucho más eficaces, destinados a obtener el beneplácito de los marchantes y el aplauso de una crítica entregada a este tipo de repertorio visual. La escena representada, un puesto ambulante de venta de flores, situado en una calle de una ciudad, es el escenario ideal para proyectar un determinado arquetipo, tanto estético, como social. La diversidad de vestidos que lucen las mujeres, los atuendos, los complementos, constituyen el principal indicador de la condición de una clase social, la burguesía, que realiza una afirmación desacomplejada de un determinado sistema de valores. A pesar de tratarse de una obra monocroma, es evidente que los diferentes tipos de flores, con su variedad de formas, vienen a enriquecer el aspecto general de una composición, que, siguiendo el estilo que le es propio, adopta un lenguaje descriptivo, lleno de detalles anecdóticos y accesorios. Sin ánimo de pretender ser reduccionistas, se trata de una producción que bien podriamos etiquetar como una muestra deudora del realismo anecdótico; un estilo en el que el pintor llegó a ser uno de sus más ilustres representantes.

Con respecto a la fecha de realización, a pesar del aspecto atemporal que tienen muchas de las obras de Miralles, dado que todas ellas se asemejan entre sí, podemos apuntar una cronología tardía, correspondiente a su época de plena madurez y porqué no decirlo, muy probablemente, pudiera tratarse de una pieza realizada con posterioridad al regreso del pintor a Barcelona, en 1893, una vez transcurrida la etapa de actividad parisina. El principal argumento que nos lleva a plantear esta hipótesis de trabajo se basa en el hecho de que los reclamos publicitarios de las tiendas, que forman parte de la ambientación callejera, están  escritos en idioma castellano.

Francesc M. Quílez Corella.

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(1) Se trata de una feliz expresión acuñada por la profesora Gracia, C., «Francisco Domingo y el mercado de la high class painting», Fragmentos, 15-16, Madrid, 1989, p. 130-139.

(2) El estudio más completo de su trabajo como pintor, sigue siendo la monografía escrita por Santos Torroella, R., El pintor  Francisco Miralles. 1848-1901, Barcelona, 1947. También pueden encontrarse aspectos interesantes en el catálogo de la exposición: Antonio Caba, Francisco Miralles, Barcelona, abril de 1947. El estudio biográfico y crítico del pintor fue realizado por el Vizconde de Güell.

(3) Son escasos los dibujos conocidos del artista. Sin ir más lejos, el Gabinete de Dibujos y Grabados del Museo Nacional de Arte de Cataluña, únicamente conserva tres producciones suyas.