Escena callejera en un día de lluvia, 1891

Francesc Miralles i Galaup

Miralles i Galaup, Francesc

València, 1848 - Barcelona, 1901

Escena callejera en un día de lluvia, 1891

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: ''F. Miralles. 1891''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

61,5 x 50,5 cm

CTB.1997.10

Historia de la obra

  • Sotheby’s, Nueva York, 23 de mayo de 1997. lote 273A.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

1998 - 1999

Fortuny e la pittura preziosista espagnola. Collezione Carmen Thyssen-Bornemisza, Catania, Museo Civico Castello Ursino; Roma, Accademia di Spagna, n. 19, p. 58.

1999

La pintura preciosista española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 20, p. 74

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 15, p. 66, lám.

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col•lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 116, lám. p. 117.

2018 - 2019

Femina Feminae. Las Musas y La Coleccionista. De Piazzetta a Delaunay. Museu Carmen Thyssen Andorra. p. 34-35 y p. 104-105.

  • -Sotheby’s (aut. corp.): La Belle Époque.[Cat. subasta]. Nueva York, 23 mayo 1997, lám.

  • -La Pintura Preciosista Española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs y Garín, Felipe (ed.). [Cat. exp. Edificio del Reloj del Puerto de Valencia]. Nápoles, Electa, 1999, n. 20, p. 74. [Ficha de Francesc Fontbona].

  • -Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 15, p. 66, lám. (Cat. Exp.)

  • Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2012, p. 116, lám. p. 117. (Cat. Exp.)

  • – Femina Feminae. Las Musas y La Coleccionista. De Piazzetta a Delaunay. Museu Carmen Thyssen Andorra.[Cat. Exp. Museu Carmen Thyssen Andorra], 2018. P. 34-35 y p. 104-105  [Ficha de Francesc Fontbona]

Informe del experto

De los cincuenta y tres años que vivió Miralles, veintisiete los pasó en París. Por lo menos esto sería así si diéramos por buena la cronología aceptada normalmente  por sus biógrafos, aunque tal vez fuera algo menor en el tiempo pasado por él allí, puesto que tras su primera estancia en la capital de Francia hacia 1866, parece ser que de momento no se quedó en ella, ya que consta que entre 1870 y 1872 vivía de nuevo en Barcelona, antes de fijar su residencia otra vez en París en fecha no conocida (1). Sea como sea, Francesc Miralles vivió en París tiempo suficiente como para podérsele considerar un pintor parisino.

Esta escena de calle pertenece a sus últimos tiempos de estancia en aquella ciudad, pues la abandonaría alrededor de un par de años después de pintar esta obra. Se trata de una visión realista de la vida urbana, como se espera de un pintor formado con Ramon Martí i Alsina género en el que tenía un considerable éxito allí mismo el pintor catalán Román Ribera. El tema de las calles de París sería habitual en Miralles a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XIX -incluso cuando ya  vivía de nuevo en Barcelona- y la obra más destacada de este tipo sería seguramente la que le adquirió en el Salón de París de 1892 (2) el Museo de Brest, lamentablemente destruida durante los bombardeos que asolaron aquella ciudad bretona durante la Segundé Guerra Mundial. Miralles encajó perfectamente en el París de su tiempo como cronista moderadamente moderno de la Belle Époque, en riguroso paralelo con el pintor Jean Béraud, poco más joven que él, con el que compartió estilo y ámbito social.

Todos los detalles de este cuadro están cuidados, los personajes aparecen en actitudes naturales, sin “posar”, el coche de punto que se entrevé al fondo de la composición es especialmente representativa del concepto de esta obra por su presencia semiescondida, como se vería realmente en la calle.

Capítulo aparte merece la columna anunciadora de teatros, en la que se distingue el cartel de un clásico como Hamlet, pero también de una ópera cómica de éxito como Haydée de Auber, y de un ballet entonces famoso como Brahma de Constantino Dall’Argine. Son carteles todos ellos tipográficos, ya que estamos en un momento en que las grandes y coloristas cromolitografías, aunque ya empezaban a utilizarse, todavía no eran moneda común en el cartelismo. Este elemento del mobiliario urbano gustaba bastante a Miralles, que lo utilizó a menudo en sus escenas urbanas de París, y el prurito realista que subyacía en el pintor se demuestra constatando que los títulos de las piezas teatrales que aparecen en las distintas pinturas suyas conocidas no suelen repetirse, y responden presumiblemente a modelo reales cada vez distintos.

Francesc Fontbona

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(1) Monte Martí ya expresa sus dudas sobre la cronología inicial del Miralles parisino, y se extraña de que estuviera en la capital francesa durante la Guerra Franco-Prusiana y la Comuna (1870-1871), época en la que realmente había regresado a Barcelona (Martí, 1995, p. 22).

(2) Flaquer i Revaud/ Pagès i Gilibets, 1986, p. 265.