Puerto de Sant Feliu I, c. 1968

Josep Amat i Pagès

Amat i Pagès, Josep

1901, Barcelona - 1991, Barcelona

Puerto de Sant Feliu I, c. 1968

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Amat"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

50 x 73 cm

CTB.1995.76

Historia de la obra

  • Subastas BROK, Barcelona, 28 de febrero de 1995. lote 480.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1969

Josep Amat, Barcelona, Sala Parés, n. 30 ó 33.

1998

Josep Amat dins la col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Gerona, Museu d'Art de Girona, n. 45, p. 142, lám. p. 143.

2002 - 2003

Josep Amat dins la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Mataró (Barcelona), Ateneu Caixa Laietana, n. 47, p. 164, lám. p. 165.

2005

El mar en la pintura espanyola. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, p. 84, lám. p. 85.

2005

El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 36, p. 110, lám. p. 111.

  • Josep Amat dins la col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Gerona, Museu d’Art de Girona, 1998, n. 45, p. 142, lám. p. 143.[Cat. Exp.]

  • Josep Amat dins la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Mataró (Barcelona), Ateneu Caixa Laietana, 2002, n. 47, p. 164, lám. p. 165.[Cat. Exp.]

  • El mar en la pintura espanyola. Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Andorra, Sala d’Exposicions del Govern]. Andorra, Govern d’Andorra, 2005, p. 84. [Ficha de Jordi González Llàcer].

  • El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, 2005, n. 36, p. 110, lám. p. 111.[Cat. Exp. Valencia, Exposiciones del Edificio del Reloj]

Informe del experto

Podríamos hallar numerosos ejemplos de todas las modalidades temáticas características de Amat donde se evidencia el cambio estilístico que se iba produciendo gradualmente en su pintura, con una progresiva tendencia a la simplificación caligráfica y cromática, y una mayor luminosidad de paleta; pero donde se constata con más nitidez la evolución estilística de Amat es en algunos de los cuadros que realizó en Sant Feliu. En este capítulo estival y marinero es donde se verifican las principales novedades temáticas y formales de su pintura de esta etapa. Hay concretamente una serie de obras dedicadas a la representación de veleros en el interior del puerto o de la bahía de Sant Feliu que adquirió un protagonismo especial al figurar entre las telas seleccionadas por el propio Amat para las exposiciones oficiales en que participó entonces. Puerto de Sant Feliu es una de las versiones más logradas del tema que le proporcionó algunos de los éxitos más importantes de su trayectoria. Se trata de una composición marcadamente atectónica y dotada de una ingravidez que, por razones obvias, no encontramos en los temas urbanos condicionados por el peso de las arquitecturas. La amplitud atmosférica casi etérea de las marinas y las vistas portuarias de Sant Feliu es común a la mayoría de las composiciones de este subgénero que fue cobrando cada vez más relevancia en la obra del pintor a partir de los años 40.

El esfuerzo de síntesis que rige la transposición de la intensa luz de mediodía a un juego de contrastes de colores fríos y cálidos, primarios y complementarios, a saber: la traducción de los valores tonales a valores cromáticos puros, alcanza en este cuadro una de las expresiones más radicales que podemos encontrar en el conjunto de la obra de Amat. Durante las últimas dos décadas de su vida profundizó en el ejercitamiento de esta síntesis colorística, pero no fue mucho más allá de los límites fijados en este período. Así y todo, incluso en obras como ésta, la fuerza del color no cae nunca en la estridencia, ni tolera las notas discordantes y las distorsiones formales de los fauves más virulentos, por ejemplo Vlaminck, Derain y el primer Matisse. En Amat las tintas intermedias, los matices de la gama, pueden quedar reducidos a los más imprescindibles, pero continúan teniendo cierta presencia. Los amarillos mínimamente matizados pero exactos del muelle, la modulación concisa de los turquesas de la franja del mar y de los azules más agrisados y disueltos del celaje, los morados de las sombras de los árboles, los naranjas y los oros de las casas y los tejados más distantes, todo junto contribuyendo a la primera y principal meta de la pintura de Amat: la armonía del conjunto.

Al margen de estas similitudes compositivas y del tratamiento cromático derivado de este doble ambiente de luz, la interpretación de Amat es bien independiente y no cae en ninguna servidumbre imitativa. Como solía hacer el pintor cuando asimilaba el estímulo de alguna influencia ajena, se limitaba a aprovechar lo que le convenía expresándolo siempre a su manera; lo cual no significa que estas afinidades y parentescos de su pintura con las de otros artistas estilísticamente cercanos no puedan constatarse, ni tampoco que no ejerciesen un efecto renovador en sus cuadros. En este sentido, hay que decir que, gracias a dichas influencias la obra de Amat de este período experimentó un enriquecimiento del registro de paleta y una ampliación de la libertad de concepto siempre dentro de su propio camino de síntesis y de afirmación de un estilo personal.

Jordi González Llàcer