Playa de Port de Llançà, 1946

Joaquim Terruella i Matilla

Terruella i Matilla, Joaquim

1891, Barcelona - 1956, Barcelona

Playa de Port de Llançà, 1946

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: "J. Terruella/46"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

89 x 116 cm

CTB.1997.89

Historia de la obra

  • Subastas Brok, Barcelona, 29 de abril de 1997, lote 335.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2021 - 2022

Talentos con Denominación de Origen. De Rigalt a Puigdengolas. Museu Carmen Thyssen Andorra. p. 74-75 y 144-145.

  • – Talentos con Denominación de Origen. De Rigalt a Puigdengolas. Museu Carmen Thyssen Andorra [Cat. Exp. Museu Carmen Thyssen Andorra], Colección de Arte Crèdit Andorrà y Colección Carmen Thyssen, Andorra, 2021. p. 74-75 y 144-145 [Texto G. Cervera y N. Parés]

Informe del experto

Comentario de la obra:

A lo largo de su vida, el artista barcelonés representó escenas costumbristas en diferentes regiones de España. El legado de Terruella incluye paisajes rurales y urbanos, marinas, folclore del país y carreras de toros. Pero, de entre toda su producción artística, sus cuadros muestran una predilección por la población costera de Llanca, donde a partir de los años 1940 Terruella pasó los veranos con su maestro y tío, Segundo Matilla, un experimentado pintor que influenció en las creaciones de Terruella, sobre todo en la forma de plasmar el óleo sobre la tela.

Las obras creadas durante sus estancias en la Costa Brava están centradas en la temática de las marinas y del día a día de los pescadores, como es el caso de esta obra, que describe la rutina de las tareas posteriores a una jornada de pesca en la playa de Llanca.

Con una pincelada rápida pero muy ubicada, Terruella define distintos escenarios dentro de la obra. En un primer plano, están las mujeres y los niños cosiendo las redes de pesca. Estas figuras quedan paralelas a un gran rodillo de madera clavado en la arena, que, mediante maderas transversales, se utilizaba para remolcar las barcas fuera del agua. Esta primera escena está emplazada bajo una gran sombra, la más destacada en la obra, que probablemente correspondía a los pinos de playa desde los que el pintor observaba la actividad. En un segundo plano hay diferentes figuras de pescadores, de mujeres y de niños, y las barcas, que descansan sobre la arena después de la jornada de pesca. En un tercer plano, y representadas de manera más difundida en la parte izquierda del lienzo se pueden apreciar las construcciones blancas de la población de Llanca. En el horizonte, las montañas, representadas con tonalidades verdes, azules y lilosas, dan profundidad a las montañas prepirenaicas, que quedan difundidas entre las nubes más bajas del cielo. Pese a este cielo nublado sobre las montañas, se puede apreciar que la zona del litoral disfruta de un día soleado bajo una resuelta intensidad lumínica, un uso de la luz que Terruella gestionaba con maestría y aprendió de su gran otro maestro, Santiago Rusiñol.

La obra transmite la naturalidad de lo que sucede en el momento, un rasgo muy característico muy bien ejecutado en la vertiente costumbrista de Joaquim Terruella, siguiendo la tendencia de los artistas paisajistas de mediados de siglo XX en Cataluña. Terruella se cotizó como uno de los paisajistas catalanes más destacados y se le considera como uno de los pintores de Llanca.

Guillermo Cervera y Núria Parés