Paisaje con figuras, c. 1947

Joaquim Terruella i Matilla

Terruella i Matilla, Joaquim

1891, Barcelona - 1956, Barcelona

Paisaje con figuras (Llança), c. 1947

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "Terruella"
Reverso: Etiqueta Subasta Lamas Bolaño y etiqueta Galería Syra, Barcelona.
Sello impreso de J. Rigol Ginebra. Petritxol, Barcelona.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

73 x 95 cm

CTB.2020.26

Historia de la obra

  • Galeria Syra, Barcelona.

  • Subastas Lamas Bolaño, Barcelona, subasta 264, Lote 1005, junio 2019. (como «Paisaje lacustre con figuras»)

  • Subastas Subarna, Barcelona, 12 de marzo de 2020, lote 1059.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

El género paisajista tiene una relevante presencia en la producción pictórica de Joaquim Terruella. Su principal mentor y también maestro fue su tío, Segundo Matilla, quién le trasmitió el interés por la pintura al natural y el efecto de la luz en base a una notable técnica en la aplicación del color. Este Paisaje con figuras sigue pues el legado de la tradición plenairista diecinovesca en la línea luminista del propio Matilla y de Eliseu Meifrén, entre la obra de los cuales puede observarse una evidente proximidad. El estilo pictórico de Terruella destacaría además por la acción de un pincel desenvuelto e inconcreto.

Paisaje con figuras muestra una concepción más naturalista que impresionista, calificación con la que la crítica definió en muchas ocasiones el estilo de Terruella. En el lienzo, el pintor logra captar la incidencia de la luz estival con menor contraste cromático y pincelada más homogénea de lo habitual en una etapa pictórica en la que relajaría su afectación. El conjunto resulta harmonioso por la gradación de suaves tonos verdes y la combinación con el azul del mar. La disposición de los árboles que aparecen en primer término y su reflejo sobre una lograda superficie de tierra salpicada por charcos aportan el también usual equilibro compositivo en la obra del artista. En segundo plano, una vista abierta solo invadida por las barcas varadas y el escaso esbozo de los paseantes, elementos que infunden vida a la placentera escena.

La relación familiar y profesional de Terruella con su tío le llevó a visitar y pintar con él desde muy joven parajes de interior y también marinas cercanas a Barcelona y de la Costa Brava. Pueblos con encanto y atractivas playas y escarpados que ya habían seducido a paisajistas de referencia des de mediados del siglo XIX y que seguirían siéndolo durante el XX como Martí Alsina, Roig Soler, Gimeno, Pichot, Mompou o Sunyer, además de Matilla y Meifrén.

Otros paisajes muy apreciados por Terruella fueron los que ofrecía Mallorca, isla en la que hizo largas estancias y a la que viajó con Santiago Rusiñol después de iniciar una cordial relación de amistad y artística a instancias de Matilla. El pintor vio en Rusiñol a otro preceptor y con él compartió más expediciones pictóricas, como la de Aranjuez a primeros de los años veinte, donde Terruella pintó frondosos jardines a la manera del maestro.

A inicios de los años cuarenta, ya en solitario, el pintor intensificó los paisajes marinos en su producción relegando otras temáticas recurrentes como la del espectáculo. Durante largas temporadas se establecía en el pueblo de Llançà (1), en el l’Alt Empordà, donde se integró con facilidad dado su afectuoso carácter e instaló estudio y vivienda. Des de este municipio el artista también se desplazaba a Port de la Selva y a otros lugares cercanos para pintar su geografía. Por composiciones afines a este Paisaje con figuras es posible apuntar su ubicación en Llançà (2).

Terruella ya expuso vistas de la Costa Brava –Sant Feliu de Guíxols- en su primera exposición individual de la Sala Goya de Barcelona, en marzo de 1917. En los siguientes años ocuparían un lugar preeminente los paisajes de Mallorca y en algunas ocasiones los de Sitges y Vilanova. Des de 1941, las playas de Llançà y Port de la Selva invadirían las sucesivas exposiciones del pintor acogidas por la Sala Gaspar, algunas de ellas dedicadas por completo a estos paisajes. En este período el artista viviría una plenitud artística y vital estrechamente vinculada a estas costas septentrionales aún poco frecuentadas y que descubriría a sus amigos artistas y galeristas.

Lluïsa Sala Tubert

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(1) Miranda. Boletín del Centro Cultural de Llansá. Núm. 14 y 15. Segundo y tercer trimestre de 1957. Ejemplar monográfico en homenaje al pintor con motivo de su muerte.

(2) Dos lienzos pintados por Terruella en 1942 con similar perspectiva y situados en Llançà se reproducen en el libro: Seguranyes, M. La porta d’entrada a cap de Creus. Pintors a Llançà i els seus entorns, 1888-1970, Brau edicions, Figueres, 2014, fig. 33 y 34. Pág.63.