Paisaje de Mallorca

Casimir Martínez Tarrassó

Martínez Tarrassó, Casimir

1898, Barcelona - 1980, Barcelona

Paisaje de Mallorca, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Tarrasso"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

54,5 x 65,5 cm

CTB.2016.45

Historia de la obra

  • Ansorena Subastas de Arte, Madrid, Subastas 368, Lote 608, junio de 2016.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2018

Natura en evolució. De van Goyen a Pissarro y Sacharoff. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, p. 94-95 y 170-171.

  • -Natura en evolució. De van Goyen a Pissarro y Sacharoff. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, 2018, p. 94-95 y 171-171.[Cat. Exp.]  [ Ficha de Pilar Giró].

Informe del experto

Tarrasó es un artista que pertenece a la generación catalana de 1917, con un espíritu innovador y regenerador del camino que tenía que seguir el arte catalán, con una clara voluntad rupturista de los caminos estéticos que había empujado el novecentismo.

Esta voluntad de renovación plástica, él la lleva a cabo de una manera muy personal, con una pintura básicamente centrada en el tema del paisaje, aunque también realiza algunos retratos y naturalezas muertas. La influencia de dos pintores, Joquim Mir y Nicolau Raurich, está presente en toda su trayectoria artística. La importancia del cromatismo, la gestualidad en el trazo de la pincelada y la esquematización de las composiciones hasta llegar a una síntesis que elimina la anécdota del detalle va tomando cada vez más relevancia.

En este Paisaje de Mallorca, transmite la fuerza impetuosa del paisaje y el protagonista telúrico de la isla a través de la potencia de la luz convertida color. Una obra de carácter marcadamente expresionista, construida con una composición cromática de raíces fovistas, muestran un Tarrassó enérgico y valiente en la representación de lo que su mirada siente.

Tarrassó trabaja el efecto vibrante, de unas masas de color contenidas por la maestría en que ha aplicado el diálogo entre colores primarios y complementarios, de una gran acidez. Peina el paisaje con las bandas de color rojo, verde y violeta para urdir el entramado de los amarillos que lanzan la
mirado hacia el cielo de detrás de las montañas. La modernidad de esta obra está en la interpretación de una realidad que, para hacer latir la sensibilidad y los sentimientos, para buscar la musa poética, no le hace falta alejarse del referente.

Pilar Giró