Paisaje con molino

Georges Michel

Paisaje con molino

Michel, Georges

París, 1763 - 1843

Paysage au moulin

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

40 x 52,2 cm

CTB.1999.105

Historia de la obra

  • André Salquin, Düsseldorf, adquirido antes de 1940

  • Colección particular/ Private collection, Alemania, (por herencia)

  • Sotheby´s, lote 96, Londres, 1 de diciembre de 1999

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

2000

De Corot a Monet. Los orígenes de la pintura moderna en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Museo del Siglo XIX, p. 24

2013

Impresionismo y Aire libre. De Corot a Van Gogh, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 89, p. 181, lám.

  • De Corot a Monet. Los orígenes de la pintura moderna en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.) [Cat. exp. Valencia, Museo del Siglo XIX]. Valencia, Generalitat Valenciana, 2000, p. 24. [Ficha de John Sillevis]

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 1, p. 212, lám. p. 213 [ – Ficha de Michel Schulman]

Informe del experto

«Michel, como un buen árbol, dará siempre los mismos frutos, pero sin variar para nada la especie; lo único que hará es modular su sabor; sus efectos producirán dos o tres combinaciones y nada más. Un primer plano en sombra, un horizonte iluminado y un cielo nublado o en calma, o dramático, o efectos contrarios; estos tres problemas serán suficientes para su programa y no le bastará toda la vida para llevarlo a cabo según sus deseos», escribe Alfred Sensier en la biografía de Georges Michel.

El cuadro Paisaje con molino forma parte, por lo tanto, de este «sabor» que Georges Michel, gran precursor del paisajismo, sabía tan bien restituir. De este modo se aleja de la primera época conservando, de los pintores holandeses, los temas y las composiciones, pero diferenciándose de ellos por una personalidad que lo convertirá en un gran paisajista adelantado a su época. Por lo general pinta del natural, introduciendo efectos que lo alejan de Ruysdael y de Hobbema, en los cuales sin embargo se inspira, afirmando incluso su filiación. La pincelada se hace más amplia, los celajes más movidos, los horizontes más luminosos. Como dice también Sensier, Georges Michel se encuentra entonces «lidiando con la naturaleza». Una naturaleza que recorre, con el caballete al hombro, hasta su muerte, acaecida en 1843.

Georges Michel es un visionario del paisaje, antes de tiempo y anticipándose incluso a los grandes paisajistas ingleses, y naturalmente a los pintores franceses que darían renombre a la Escuela de Barbizon. Porque ni Bruandet, ni Swebach, con los que muy a menudo se le ha comparado, plasman la naturaleza como lo hace él, de una manera tan contrastada, luminosa, opulenta y terrenal.

Se diría casi que Michel ha amasado la tierra de los caminos y las hondonadas que ha pintado; que ha recibido el agua de lluvia de las nubes que luchan encarnizadamente en sus magníficos cielos. Pero a pesar de su vigor y de su originalidad, la técnica de Michel lo expone al desprecio de sus contemporáneos. ¿Y eso por qué exactamente? Sensier ofrece una respuesta: «Porque Michel no hizo ninguna concesión al público: porque ejerció sus facultades naturales con la rectitud y la brutalidad de sus buenos instintos».

A partir de 1820 y hasta su muerte, acaecida en 1843, Georges Michel se retirará del mundo de los negocios y de los aficionados al arte. Vivirá prácticamente olvidado, mientras que los artistas ingleses y luego los franceses provocarán la eclosión del paisajismo bajo nuevas formas.

Michel, frente a sí mismo, pero también frente al mundo de la pintura, había decidido que jamás firmaría sus obras: una manera de afirmarse disociando casi su pintura del nombre de su creador. Decisión que sin duda estaba cargada de contenido en la medida en que posteriormente fue muy imitado e incluso copiado, y que permitiría que un gran número de falsificadores se hicieran pasar por este gran artista al que todavía tenemos que descubrir y dar a conocer.

Michel Schulman