Monumento a Colón, 1956

Josep Mompou Dencausse

Mompou Dencausse, Josep

Barcelona, 1888 - Vich, 1968

Monumento a Colón, 1956 (Monument a Colom), (Barcelona. Colón y el puerto)

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Mompou"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

74 x 101 cm

CTB.1995.105

Historia de la obra

  • Colección Pedro Ruiz, Barcelona, 22 de abril de 1995.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1957

Barcelona, Sala Parés, V-VI.

2013

Sisley, Kandinsky, Hopper. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 106, lám. p. 107.

  • -CORTÉS, Joan: Setanta anys de vida artística bacelonina, Ed. Selecta, Barcelona, 1980 (rep. Lam. 141)

  • -FONTBONA, Francesc.: Josep Mompou. Biografía i catàleg de la seva obra (pintura, gravat i tapís). Ed. Mediterrània, Barcelona, 2000, pp. 239 i 366 (Cat. n. 402).

  • -Sisley, Kandinsky, Hopper. Col.lecció Carmen Thyssen. Giró, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2013, p. 106, lám. p. 107 [Ficha de Francesc Fontbona].

Informe del experto

Mompou, de familia materna francesa, fue siempre un artista afrancesado. Antes de la Guerra Civil Española había tenido durante bastantes años casa y taller en París, pero una grave tuberculosis y las consecuencias de una operación a la que se tuvo que someter el apartaron  muchos años de la práctica del arte. La reanudación estaría marcada por el contexto adverso de la Segunda Guerra Mundial, y ya nunca pudo reabrir su taller parisino, aunque continuó viajando -y pintando- de vez en cuando en la capital de Francia.

El afrancesamienro de Mompou se tradujo en un concepto pictórico arraigado en el fauvisrno, que él puso al servicio de temas tan clásicos como la figura, la naturaleza muerta,  el paisaje, pero entre estos paisajes, el tema urbarno de Barcelona no lo inició hasta 1930, después del estímulo que significó para muchos pintores catalanes, como él, el concurso «Barcelona vista por sus artistas’: donde Mompou se llevó uno de los primeros premios. Hasta que no se convocó este concurso memorable la ciudad de Barcelona, sólo era protagonista, muy esporádicamente, de pinturas de artistas catalanes.

En aquella «conversión» de Mompou-y de muchos pintores catalanes contemporáneos suyos- al paisaje barcelonés, uno de los primeros temas que él había pintado fue el monumento a Colón (1930, Barcelona, colección Raimon Maragall), y desde entonces este fue un motivo que Mompou pintó varias veces, ya en la posguerra: el 1950 de lejos-, en 1956 -el cuadro que ahora vemos -, en 1959 también de lejos-, en 1959, en 1960, en 1962 -dos veces- y en 1963.

Centrarse en un gran elemento monumental vertical Mompou ya lo había hecho también en París en 1932, cuando representó la Place de la Concorde, y varias otras veces centró composiciones suyas con otros monumentos conmemorativos como el arco del Carrusel de. París (1952) , el del Triunfo de Barcelona (1955) o los monumentos también barceloneses a Antonio López o al Genio Catalán (1954) , la fuente de la Plaza de España (1955), y el  monumento a Rius i Taulet (1958) , entre otros más.

Estas pinturas del Mompou de la posguerra son la culminación de la serie iniciada antes de su enfermedad, y truncada por ésta, y mantienen intactos los valores estéticos que habían consagrado al artista en Europa y en Estados Unidos.

El presente óleo, pintado en 1956, y expuesto en la Sala Pares que dirigía Joan Anton Maragall-con la que Mompou estaba unido por contrato-, figura en el archivo fotográfico de Francesc Serra –hoy incorporado en el archivo municipal de Barcelona- con el número 25518. Pasó a la colección de Miquel Lerín, un destacado agente de aduanas que reunió una importante colección de arte.

Jaume PIa, el grabador, pintor y editor, en su jugoso dietario, glosa la figura de Lerín -sin mencionar su apellido-, con motivo de su muerte en 1984, hablando «de su civismo, de sus múltiples intereses, de su ejemplo como señor de Barcelona, reaccionario, decadente, clasista, pero realmen- te interesado por la ciudad, por la música y por el deporte. Casi siempre bien dispuesto cuando se le pedía su colaboración en alguna empresa ciudadana».

Muerto el coleccionista, parte de su colección se dispersó, y este cuadro pasó por la sala Subarna y llegó a la casa Barcino Art, desde donde se incorporó en 1995 a la singular colección de la Baronesa Thyssen.

Francesc Fontbona