Marina. Vista de la bahía de Palma de Mallorca, c. 1905-1910

Antonio Muñoz Degrain

Muñoz Degrain, Antonio

Valencia, 1840 - Málaga, 1924

Marina. Vista de la bahía de Palma de Mallorca, c. 1905-1910

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "Muñoz Degrain"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga.

Óleo sobre lienzo

89 x 133,5 cm

CTB.1996.53

Historia de la obra

  • Almoneda Escudero, Madrid, abril de 1996.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1996 - 1997

From Zurbaran to Picasso. Masterpieces from the Collection of Carmen Thyssen-Bornemisza, Shanghai, Shanghai Museum; Pekín, China National Art Gallery, p. 92.

1998

La pintura española del cambio de siglo en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Zaragoza, Palacio de Sástago, n. 13, p. 62.

1999

Aspectos de la tradición paisajística en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Málaga, Salas de Exposiciones del Palacio Episcopal, n. 83, p. 252.

1999 - 2000

Del impresionismo a la vanguardia en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Barcelona, Centre Cultural Caixa Catalunya, p. 118.

2000

De Corot a Monet. Los orígenes de la pintura moderna en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Museo del Siglo XIX, pp. 128-130.

2000 - 2001

L'impressionisme i la selva empremta en la col•lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, p. 106, lám. p. 107.

2004

Sorolla y la pintura valenciana en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza, p. 26.

2005

El mar en la pintura espanyola. Col•lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, p. 54, lám. p. 55.

2005

El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 28, p. 92, lám. p. 93.

  • -García Alcaraz, R. (comisario): Antonio Muñoz Degrain ( Cat. Exp.), Madrid, Caja de Madrid, D.L. 1995, pp. 82-88, 188-189.

  • -La pintura española del cambio de siglo en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens, Tomàs (comisario). [Cat. exp. Zaragoza, Palacio de Sástago]. Zaragoza, Diputación de Zaragoza, 1998, n. 13, p. 62. [Ficha de Carmen Gracia].

  • -Museo Carmen Thyssen Málaga. Colección. Catálogo razonado, Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2014. Pág. 404-405 (Ficha Carmen Gracia).

Informe del experto

Aunque no se conoce la existencia de otros paisajes marinos de Palma de Mallorca de Muñoz Degrain, esta pintura se integra en la amplia serie de obras suyas que tienen por tema el Mediterráneo. Y de manera más concreta, se relaciona con algunos paisajes inspirados en el viaje a Palestina, Turquía y Grecia, realizado entre mayo y agosto de 1905. Tenemos noticias de este viaje por la narración del propio pintor, y aunque no habla de una estancia en Mallorca es posible que hubiera incluido las Baleares en este crucero de trabajo. En todo caso, cabe suponer alguna relación del pintor con Mallorca por cuanto en 1922 fue propuesto como académico por la Academia de Palma de Mallorca. En este viaje, según sus propias palabras, Muñoz Degrain encontró inspiración para varias de sus mejores obras. Efectivamente, los cuadros pintados entre 1905 y 1910, con títulos relacionados con paisajes y temas de Oriente Medio, tienen una unidad estilística y cromática tan peculiar que hacen de ellos uno de los conjuntos más atractivos de la producción de Muñoz.

En este cuadro desarrolla la gama cromática con la que convencionalmente se identifica a Muñoz Degrain: morados, anaranjados, amarillos y azules. La pincelada es muy amplia, suelta y de factura desigual para adaptarse a las diferentes calidades visuales del agua, las rocas, el cielo, etc. El valor de estos gestos es tan intenso que la eventualidad de una semejanza topográfica o cromática con el lugar real deja de tener importancia para el espectador, que se siente arrastrado tras el sentimiento emocionado del pintor frente a la luz y sus efectos cromáticos, así como por su capacidad de utilizar el natural como fuente de producción de sensaciones que el pincel habría de transformar en forma y color. Puesto que la sensibilidad del pintor es esencialmente dinámica, consigue con frecuencia sugerir la acción dentro del paisaje, no sólo mediante la introducción de figuras u objetos en movimiento descuidadamente pintadas sino sobre todo al lograr hacer vibrar la imagen hasta el extremo de que lo que llega al espectador no es la visión de sólidas rocas o aguas inestables sino el choque constante de la luz sobre estos elementos y los destellos brillantes que capta el ojo inmerso en la luz rojiza del atardecer.

Entre todos los lienzos de la serie de Oriente Medio, el que más se aproxima por su composición a esta Vista de la bahía de Palma de Mallorca es El Líbano desde el mar, conservado en el Museo de Bellas Artes de Valencia. En ambos casos la composición es horizontal y el punto de vista introduce al espectador en el mar como si navegara en una barca, observando el movimiento de otras embarcaciones y las costas rocosas al fondo, cerrando el horizonte. Pero mientras en El Líbano desde el mar, junto a los veleros reales próximos a la costa, aparece en primer plano una embarcación de diseño caprichoso que pudiera querer interpretar la tipología de las antiguas embarcaciones fenicias; en Vista de la bahía de Palma de Mallorca el conjunto de las embarcaciones es moderno. Desde la izquierda avanza hacia el centro un vapor compositivamente compensado por la boya roja con un letrero en el que se lee «Palma» y entre ambos, otros veleros de recreo dando vueltas en círculo en las proximidades de la costa, mientras que en primer plano una nota humorística no frecuente en Muñoz Degrain viene dada por la pequeña barquita de remos en la que una elegante figura femenina, vestida con refinado traje de vacaciones, rema apresuradamente mientras su compañero, posiblemente mareado, se apoya en la popa.

La valoración del artista nos viene a la mente: «Estimo la sinceridad en el arte como una virtud capaz de mantener en equilibrio el espíritu del artista, solicitado en estos tiempos por extrañas y no siempre viables novedades; pero estoy muy lejos de considerar como forzosamente artísticas todas las manifestaciones sinceras. Tan espontáneo es el ganso cuando grazna como el ruiseñor cuando canta […]».

Carmen Gracia