Jenson, racing driver

Julian Opie

Jenson, racing driver

Opie, Julian

Londres, 1958

Jenson, racing driver, 2004

© Julian Opie, VEGAP, Madrid, 2017

Colección Carmen Thyssen Bornemisza.

Vinilo sobre bastidor de madera

192 x 140,2 x 3,5 cm

CTB.2014.3

Historia de la obra

  • Galerie Bob Van Orsouw, Zurich (Suiza), 21 enero 2014

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

2017

Julian Opie. Centro Cultural Bancaja, Valencia. Fundación Bancaja. Febrero-Junio 2017. p.110-111.

2019

Iconografías. De Sorolla a Picasso y Valdés. Colección Fundación Bancaja y Colección Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols. pp. 100-101 y 143-144.

  • -AA.VV.: Julian Opie. Recent works. Mak, Viena, Hatje Cantz, 2008. p. 79.

  • -Julian Opie. Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)-Mário Sequeira Gallery, Braga, Portugal, 2010. Ilus. 160.

  • -Julian Opie. Centro Cultural Bancaja, Valencia. Fundación Bancaja, 2017. p. 110 y 111 (ilust.) (Cat. exp.).

  • -Iconografías. De Sorolla a Picasso y Valdés. Colección Fundación Bancaja y  Colección Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols [Cat. Exp. Espai Carmen Thyssen], 2019, pp. 100-101 y 143-144. [Ficha de Pilar Giro]

Informe del experto

El lenguaje formal de Opie se ha transfor­mado en un de código que lo hace rápidamente reconocible y refleja su preocupación artística por aunar la idea de representación con los me­dios por los cuales las imágenes son percibidas y comprendidas. Su capacidad de conectar con el espectador radica en la utilización de un siste­ma de representación al que actualmente se está habituado, que se ha convertido en cotidiano y que dicta la forma cómo son percibidos, leídos y respondidos la mayoría de mensajes en torno a la aprehensión del mundo a través de la imagen. En este sentido resulta evidente e interesante el uso de recursos del diseño gráfico en la creación de sus obras, pasando a ser una de las particularida­des que la definen.

La vertiente más clásica de su trabajo es la que a su vez le infiere la pátina de modernidad y vanguardia, dando forma a un mundo que no es invención sino transformación. Un artista sin prejuicios que ha sabido adaptar los medios que ofrece la tecnología para representar la contemporaneidad. Logra conferir a su obra una mar­cada personalidad filtrando su visión del mun­do a través del lenguaje visual usurpado a otros canales de comunicación, como por ejemplo la publicidad. En este sentido, debido a la trans­versalidad con la que da forma a su lenguaje es­tético, Opie se preocupa bastante por evitar la confusión entre los términos de arte y diseño gráfico. El arte de Opie trata de procesos, de ahí su interés por la tecnología; de lógica, en su aná­lisis del entorno, y de eficiencia, en su capacidad para conectar con el público.

La obra que nos ocupa, Jenson, Racing driver, pertenece a la serie de retratos que Opie dedica a este género. Centrar la atención en la cabeza del personaje le permite indagar en uno de los aspectos que confiere unidad a su obra: la búsqueda del equi­librio entre la abstracción, que aporta a la imagen prototipo genérico, y el dominio de la figuración, con el que dibujará los rasgos de la personalidad; el resultado podría calificarse espejo de la individuali­dad múltiple. Lo relevante no es si se trata de Jenson Button, o de un piloto de carreras, porque en de­finitiva esta identificación dependerá del grado de conocimiento del espectador en referencia al perso­naje, pero sí de reconocer el carisma del protagonis­ta. Uno de los objetivos de Opie es que se perciba que no se trata de un personaje anónimo y en este sentido los títulos refuerzan la lectura de la obra.

Ante Jenson, Racing driver, su estilo reductivo evoca una experiencia visual y espacial potenciada por una simplificación extrema y por no utilizar una línea que permita reconocer el horizonte. De este modo deja que sea el espectador quien decida en qué momento se identifica con la imagen, enfati­zando la subjetividad sobre una superficie minima­lista en la que se fusiona el personaje original con el individuo. Utilizamos la percepción visual como un medio de supervivencia y la conciencia de la imagen nos permite mirar a la mirada y, por extensión, mi­rarnos a nosotros mismos y ser conscientes de nues­tra presencia, a partir del otro.

Pilar Giro