Interior con figuras

Lluís Graner i Arrufí

Graner i Arrufí, Lluís

1863, Barcelona - 1929, Barcelona

Interior con figuras, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: ''L. Graner''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

149 x 119 cm

CTB.1996.112

Historia de la obra

  • Sala Parés, Barcelona.

  • Colección privada.

  • Subastas Brok, Barcelona, 26 de marzo de 1996. lote 498.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2004

Pintura catalá do Naturalismo ao Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Santiago de Compostela, Fundación Caixa Galicia, n. 14, p. 66.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 46, p. 136, lám.

2007

Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, n. 46, p. 136, lám. p. 137.

2010

Del Naturalismo al Noucentisme en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Tudela (Navarra), Catel Ruiz, n. 6, p. 32, lám. p. 33.

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 92, lám. p. 93.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 46, p. 136. [Ficha de Lluïsa Faxedas].

  • -Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2012, p. 92, lám. p. 93.

Informe del experto

La variedad de temas que trató a lo largo de su carrera es una de las características más destacadas del trabajo de Graner: paisajes, escenas costumbristas urbanas o rurales, temas vinculados con el trabajo…; se atrevió incluso con la iconografía religiosa, realizando una decoración para el santuario del Miracle del Riner, en Solsona. En cambio su producción no es rica en retratos, y menos aún en el tema que nos ocupa en este cuadro, uno de los más escasos de su amplia producción: la imagen de la mujer. Como es sabido la mujer, desde muy diversos planteamientos iconográficos y simbólicos, es uno de los sujetos predilectos de la pintura europea de finales de siglo, y por lo tanto también lo encontramos en la pintura española y catalana, en donde las imágenes de interiores con figuras femeninas son relativamente abundantes; de ello nos han dejado soberbios ejemplos artistas como Casas y Rusiñol, entre otros. En el caso de la pintura de Graner, en cambio, la de la mujer no es una figura habitual, y cuando aparece es desde una perspectiva más costumbrista, mostrando bien a mujeres trabajando, bien alguna imagen de gitana, uno de los tópicos más extendidos en la pintura catalana de la época.

Desde este punto de vista, pues, la presente obra es excepcional dentro de su trayectoria. Se trata de la representación de dos mujeres, una sentada en un diván y la otra, suponemos, tocando el piano, en un interior característico de una vivienda burguesa de finales del siglo xix. Con todo, la obra no puede considerarse propiamente un retrato, o en este caso un doble retrato: de la pianista sólo se nos muestra la parte superior del rostro, mientras que la cara de la mujer en primer plano, que se recuesta lánguidamente en el sofá con la mirada perdida, nos aparece muy desdibujada. No es la intención de Graner, pues,ofrecernos un retrato ni físico ni psicológico de las dos mujeres, sino más bien recrear un ambiente; en este sentido, el elemento fundamental es, como es habitual en su obra, la luz anaranjada y tamizada de la lámpara, que inunda la imagen de una luminosidad cálida y envolvente, incluso en cierto modo opresiva. En este aspecto la obra sí corresponde al Graner más característico, el que se preocupa sobre todo por mostrar los efectos producidos por la luz artificial.

Pero más allá de las figuras femeninas y del ambiente recreado por la luz, el cuadro está protagonizado por otro elemento, no visible a primera vista pero perceptible en las actitudes de sus protagonistas; se trata de la presencia de la música, lo que vincula claramente la obra con la sensibilidad finisecular del momento, para la que como sabemos la vinculación entre las artes, y sobre todo entre la música y la pintura, fue uno de los temas principales. Graner fue en este sentido muy sensible al espíritu de su tiempo, y la idea de la obra de arte total le interesó tanto como para que en 1904 decidiera colgar temporalmente los pinceles y se dedicara a las actividades de empresario teatral y musical; para ello creó la Sala Mercè, inaugurada el 3 de noviembre de 1904 y que fue diseñada por Gaudí, un espacio en que se presentaron tanto películas mudas como conciertos y sesiones artísticas de diversa índole. Gaudí se encargó también de crear las «Grutas fantásticas», una sala de exposiciones en donde se combinaban esculturas y dioramas con efectos especiales y lumínicos; pese al éxito de crítica que tuvo, los problemas económicos condujeron a la quiebra de la sala en 1907, pero la aportación realizada hasta entonces por Graner a la cultura de la integración de las artes fue fundamental.

Lluïsa Faxedas