Interior

María Girona i Benet

Girona i Benet, María

1923, Barcelona - 2015, Barcelona

Interior, 1979

© María Girona, VEGAP, Madrid, 2018

Firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo: "María Girona / 79".
Titulado y firmado al dorso.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre tela

74 x 60 cm

CTB.1999.50

Historia de la obra

  • Ansorena Subastas de Arte, Madrid, 23 de marzo de 1999. lote 92.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

Para definir el estilo de la pintura de María Girona debemos citar las acertadas palabras del poeta José Hierro: “Si hubiese algún rasgo que pudiera caracterizar suficientemente la pintura de María Girona, ese rasgo sería la sencillez, lo más difícil en el arte. Sencillez significa que un mundo inocente, casi infantil, es expresado con unos medios justos, limpios, nada aparatosos…”(1). Ciertamente el estilo de María Girona es de gran sencillez, pocos objetos, colores cálidos y contornos suaves definen la pintura de la artista especialmente en sus bodegones y escenas de interior.

En sus inicios realizó su formación pictórica en el estudio de Ramón de Capmary, en la Academia Tárraga de Barcelona y con su tío el pintor Rafael Benet. Su aprendizaje en el París de los años 50 en la Academia de dibujo la Gran Chaumiére, ciudad donde vivió junto con su marido el también pintor Albert Ràfols i Casamada,  supuso una gran transformación en su pintura. Su obra, preminentemente figurativa, adquiere un lenguaje y características propias, con una gran armonía cromática y simplicidad de las composiciones, cuyo estilo además está muy ligado al Novecentismo.

La obra Interior (1979) perteneciente a la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza es uno de los ejemplos de sus pinturas de estancias interiores y bodegones ya en la madurez de su producción.  En primer plano se representa un tiesto con tulipanes rojos y en segundo plano, sobre un estante, una jarra con flores rosas.  Un llamativo color azul destaca en la pared de la estancia.  Los interiores con motivos florales son un constante en la obra de la artista y se hacen bastante habituales a partir de las estancias de la pintora en su casa de la localidad de Calaceit (Teruel). Un ejemplo es su obra Sala, Calaceit (1968) (2), donde también la jarra con flores y la pared azul son los protagonistas de la composición.

Como ya hemos mencionado los bodegones serán una de las temáticas más habituales en su pintura, bodegones de frutas o de flores, de sus característicos tulipanes, a los que dedicó gran número de obras, como los de la obra Tulipanes y almendros (1974) (3). Precisamente los almendros serian otros de los elementos protagonistas de sus paisajes.

En todas sus obras- óleo, dibujo y obra gráfica- estilísticamente lo simple y lo cotidiano se convierten en el referente en la obra de María Girona. A los objetos  del mundo cotidiano, como jarras, vasos o flores, los dota de un aura especial, llenos de calidez y sensibilidad, destacando los tonos rosas, azulados, violetas y amarillos muy característicos de sus obras. La sencillez del dibujo y de sus composiciones-muy del estilo de Matisse y Cézanne- y  las formas onduladas de las ramas de los árboles en sus pinturas de paisaje también son rasgos distintivos de su pintura. Asimismo incorporó  la técnica del collage en algunas de sus obras, en forma de recortes de entradas de teatro, cromos o billetes de tren.

María Luisa García Serrano

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(1) Cita de José Hierro en MUÑOZ, M.A.: Los sentidos de la mirada, Convergencias sobre arte. Ed. Sintesis, Madrid, 2014.

(2) María Girona. Sala, Calaceit, 1968. Óleo sobre tela, 92 x 73 cm. Col·lecció Oriol Todó.

(3) María Girona. Tulipanes y almendros, 1974. Subastas Segre, Madrid. Lote 323, Subasta febrero de 2011.