Figura femenina de frente, 1909 (verso)

Isidre Nonell i Monturiol

Nonell i Monturiol, Isidre

1873, Barcelona - 1911, Barcelona

Figura femenina de frente, 1909 (verso)- (Recto: Figura femenina de perfil)

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado ene el ángulo inferior derecho: ''Nonell / 1909''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Lápiz sobre papel

49 x 31 cm

CTB.1995.170B

Historia de la obra

  • Subastas Brok, lote 395, Barcelona, 30 de mayo de 1995.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 34, p. 108, lám.

  • Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomás (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 34, p. 108. [Ficha de Francesc Fontbona].

Informe del experto

A Isidre Nonell hay que considerarle siempre tan dibujante como pintor. Incluso en una época de su trayectoria tan importante como la que estuvo dominada por su presencia vital en París (1897-1900) -que no es, claro está, todavía la del dibujo que ahora nos ocupa- su vehículo creativo avasalladoramente preferente no fue el óleo sino la obra sobre papel.

La sanguina sobre papel agarbanzado, utilizada en este dibujo doble, es una técnica muy empleada por Nonell, especialmente en los años finales de su vida. En esta última etapa el artista retomó con fuerza el dibujo, género que tenía algo aparcado en los últimos años, y en este regreso al que había sido su principal medio de expresión plástica tuvo una gran influencia la aparición de la revista satírica Papitu, en la que Nonell halló una tribuna idónea para desarrollar en ella una labor de dibujante, que se convirtió en muy frecuente y que sólo terminó con la muerte del pintor.

Los dibujos de Nonell de esta última época suya son muy parecidos estilísticamente a los de etapas anteriores, pero tienden a una mayor sobriedad en el trazo: lo que antes era a menudo una línea nerviosa, ahora, sin dejar la peculiar caligrafía del artista, es mucho más aplomada, y el resultado son figuras de mayor apariencia de serenidad. También los temas reflejados por Nonell sufren una evolución en esta etapa: el patetismo hiriente de tantos apuntes de la primera época da paso ahora a unas imágenes normalmente más equilibradas, que a menudo pueden mostrar incluso un ligero humorismo.

En cuanto a la temática del presente dibujo, ya apunto en otra ficha de esta Colección que más de un setenta por ciento de la producción de Nonell la constituyen mujeres solas, y aunque esta apreciación se basaba en las pinturas al óleo, es extrapolable al conjunto de su obra. Aquí se nos aparece otra mujer sola, sentada y seria, delimitada por una líneas que dan a la composición una sensación de volumen que no solían tener los vibrantes dibujos del Nonell primero.

Y el volumen será precisamente una de las características del Noucentisme maduro, tendencia cultural -y claro está, artística- que triunfaría justo en el momento en que Nonell moriría.

El Nonell final estuvo ya presente, con un dibujo también de 1909 y también de carácter tendente a lo volumétrico, en la publicación que señalaría el inicio de este nuevo movimiento cultural catalán, el Almanach deis Noucentistes (1911), orquestado por su principal impulsor, el ensayista Eugenio d’Ors, «Xenius», aunque paradójicamente la muerte de Nonell propició un cambio de rumbo del Noucentisme, hasta el punto que hoy muchos lo ven como una reacción contra lo que Nonell y otros coetáneos suyos representaban.

La pieza es doblemente interesante porque al dorso -donde por otra parte figura la cifra 46, en lápiz morado, dentro de un círculo- existe otro dibujo que el artista no firmó, que tiene la particularidad de mostrar, aunque muy discretamente, una guitarra, elemento folclórico que Nonell no solía incluir en sus obras, tal vez por reacción a la España de pandereta que pedían insistentemente los marchantes franceses a los artistas venidos del sur de los Pirineos, aunque éstos no estuvieran identificados con aquel tipo de folclore.

La pieza aparentemente no era conocida, ya que no aparece ni en el número de Art de 1934, ni en las monografías de Merli y de Goicoechea de 1938; tampoco Benet ni Jardí en sus monografías clásicas (1947 y 1969) lo recogen, como tampoco aparece en la biografía escrita por su sobrina Carolina Nonell (1963), ni en el libro dedicado a los dibujos de Nonell en Papitu, ni en la monografía póstuma de Mates (2000). Yo tampoco lo reproduje en mi librito sobre el artista del 1987. Asimismo, el dibujo falta de los catálogos de las sucesivas exposiciones oficiales dedicadas al artista, la de 1962, la de 1981 y la del 2000. Otras exposiciones sobre Nonell, como la de dibujos de la Sala Parés de 1969, la de Sabadell de 1972 o la de la Sala Nonell de 1976, tampoco reproducen esta obra. Igualmente, consultados los archivos Mas y Serra, en ninguno de los dos figura fotografía del presente dibujo doble, aunque la figura representada parece ser la misma que aparece en un dibujo también de 1909 que estuvo en la colección de la viuda Benet.

Francesc Fontbona