Escena portuaria, c. 1900

Lluís Graner i Arrufí

Graner i Arrufí, Lluís

1863, Barcelona - 1929, Barcelona

Escena portuaria, c. 1900

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "L. Graner"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

71 x 91,5 cm

CTB.1994.33

Historia de la obra

  • Subastas BROK, Barcelona, 29 de junio de 1994. lote 459.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1997 - 1998

El paisatgisme català del naturalisme al noucentisme en la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, n. 10, p. 56, lám. p. 57.

1999 - 2000

Pintors espanyols a París, 1880-1910, Palma de Mallorca, Centro Cultural Fundació ; Gerona, Sala de Exposiciones Banco Herrero; Lérida, Fundació ''La Caixa'', p. 114 (reproducción equivocada).

2005

El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 17, p. 68, lám. p. 69.

2005 - 2006

Luz de gas. La Noche y sus Fantasmas en la Pintura Española (1880-1930), Madrid, Fundación Cultural Mapfre Vida, p. 192, lám. p. 193.

2006

Meifrèn y el paisaje catalán en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Castejón (Navarra), Museo de Castejón, p. 38, lám. p. 39.

  • El paisatgisme català; del naturalisme al noucentisme en la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Andorra, Sala d’Exposicions del Govern d’Andorra, 1997-1998]. Andorra, Ministeri de Cultura, 1997, n. 10, p. 56. [Ficha de Josep Bracons i Clapés].

  • -El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, 2005, n. 17, p. 68, lám. p. 69.

  • -Meifrèn y el paisaje catalán en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Castejón (Navarra), Museo de Castejón, 2006, p. 38, lám. p. 39.

Informe del experto

Los efectos de la luz constituyen uno de los recursos pictóricos que mejor caracterizan las obras de Lluís Graner y que las hacen más fácilmente identificables. Los obtenía con facilidad del fuego de un horno, del resplandor de un quinqué o de la punta encendida de un cigarrillo, pero sin ningún género de duda los más logrados de todos eran los que creaba rompiendo las atmósferas crepusculares o de la aurora, con focos puntuales de luz intensa -una estrella, una bombilla, un farol-. Esta obra de tema portuario es un magnífico ejemplo, de una importancia equiparable a otras piezas más conocidas del mismo Graner.

Representa una visión a contraluz de un puerto que podría ser el de Barcelona aunque, de hecho, no hace falta esforzarse por identificarlo porque el artista oculta cualquier elemento paisajístico que pudiera resultar significativo. Se trata de un puerto, y lo que el pintor quiere es, fundamentalmente, dar un valor anímico al paisaje, creando un clima expectante: el del atardecer.

El esquema de composición que se ha empleado en el cuadro tiene muchos puntos en común con otra obra que también pertenece a la colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Puerto de noche, como el gran espacio vacío del primer plano donde inciden los reflejos, la fuga en diagonal de los grupos de barcos o la tendencia a inclinar la composición hacia uno de los lados en detrimento del centro. Asimismo, es de notar cómo los palos que se perfilan sobre el cielo formando una especie de pequeño bosque sirven para romper el predominio de la horizontalidad.

El interés de Graner por los efectos lumínicos, muy manifiesto en esta obra, adquirió una dimensión más completa a partir del momento en que el propio artista lo trasladó de la pintura a los montajes teatrales y precinematográficos que promovió en la Sala Mercè y después en el Teatro Principal de Barcelona. Por consiguiente, su interés por la luz no se debe valorar como un recurso puramente efectista ni como un simple condimento de su arte, sino, al contrario, como un factor esencial que proviene de una concepción luminista del hecho artístico, por la que la luz constituye una de las principales materias primas del artista, y el esfuerzo por captarla y por dominarla, transformándola en materia expresiva, se convierte en uno de sus principales desafíos.

Al mismo tiempo que Graner, encontramos diversos pintores catalanes coetáneos que crean paisajes nocturnos. Mencionemos, por ejemplo, a Pere Borrel, Santiago Rusiñol, Nicolau Raurich o incluso el mismo Picasso de los años azules. Por otro lado, la obra de Graner se ha comparado también con la de Dionís Baixeras (por el interés que compartieron por el tema marinero que, sin embargo, miraban con enfoques conceptuales sensiblemente distintos) y con la de Modest Urgell, con quien mantuvo una relación muy estrecha, tanto a través de la Societat Artística i Literaria de Catalunya como mediante los Espectacles i Audicions Craner,

La comparación entre el Graner que se manifiesta en esta obra y Modest Urgell -que a pesar de su tardorromanticismo influyó en Joan Miró y Salvador Dalí – puede ser muy útil por poner de relieve, contrastándolas, algunas características que definen la manera de hacer del primero. Es evidente, por ejemplo, que Graner hace menos concesiones que Urgell a la nostalgia y el sentimentalismo, y que, en definitiva, este último se inclina hacia la poética de lo sublime mientras que Graner lleva a la práctica una concepción pintoresca del paisaje: las luces tenues de los cuadros de Modest Urgell y la languidez de sus composiciones (barcas abandonadas, muros de cementerio) se oponen claramente a los contrastes lumínicos, al rompimiento de la horizontalidad (en este caso, por el bosque de palos) o incluso por la pincelada ágil que informa a este cuadro.

Josep Bracons i Clapés