El mercado de ropa, Dominica
Brunias, Agostino
c. 1730 - Dominica, c. 1796
El mercado de ropa, Dominica, c. 1775 ( The Linen Market, Dominica )
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
Óleo sobre lienzo
49,6 x 64,8 cm
CTB.1986.22
Historia de la obra
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Christie’s, lote 11, Londres, 20 de noviembre de 1986
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Thyssen-Bornemisza Collection, Lugano, 1986
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
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-De Canaletto a Kandinsky. Obras maestras de la colección Carmen Thyssen-Bornemisza Museo Thyssen-Bornemisza. [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Llorens Serra, Tomàs (ed.). Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 1996 , n. 12, p. 70. [Ficha de Peter C. Sutton]
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-Aspectos de la tradición paisajística en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Málaga, Salas de Exposiciones del Palacio Episcopal [Cat. Exp], 1999, n. 19, p. 86.
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-De Van Goyen a Constable. Aspectos da tradición do pintoresco na Colección Carmen Thyssen- Bornemisza, La Coruña, Museo de Belas Artes da Coruña [Cat.Exp.], 2000, n. 31, p. 124
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-De Van Dyck a Goya. Maestros Antiguos de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Castellón, Museo de Bellas Artes [Cat. Exp.], 2001, n. 34, p. 122.
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-Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 1, p. 204, lám. p. 205 [ Ficha de Peter C. Sutton]
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-La memoria colonial en las colecciones Thyssen-Bornemisza. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid [Cat. Exp.], Ed. Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2024. Cat. 62 , p. 142.
Informe del experto
Este cuadro de Agostino Brunias, una obra relativamente grande e indudablemente ambiciosa, constituye un ejemplo excepcionalmente hermoso de las coloristas imágenes de la civilización y cultura caribeñas ejecutadas por el pintor etnógrafo. Mujeres de la isla de todas las condiciones, clases sociales y razas se reúnen en la concurrida plaza del mercado para comprar, ofrecer sus mercancías y cambiar impresiones. En este bullicioso reino del comercio predominantemente femenino, el único personaje masculino que aparece en escena es prácticamente el elegante caballero negro que viste el hermoso abrigo amarillo y conversa con la relevante señora tocada con un turbante, con abanico y sombrilla roja que aparece en el lado derecho. Siguiendo su habitual estilo analítico y descriptivo, Brunias distribuye sus figuras en una composición semejante a un friso en la que se esfuerza por ofrecer al espectador la máxima variedad de posturas en sus figuras -personajes sentados, de pie, inclinados-, así como una relación lo más exhaustiva posible de los tipos de sus cuerpos, apariencias y sobre todo de la diversidad de sus vestimentas. Incluso las mercancías (tal es el caso, por ejemplo, de las diferentes clases de ropas depositadas encima de la mesa visibles a media distancia, de las cestas de mimbre, de los cuencos llenos de frutas y de los plátanos verdes y amarillos que aparecen en el inmediato primer plano), han sido representadas pormenorizadamente con miras a recoger sus detalles más característicos. El arte de Brunias, que se sitúa en la mejor tradición de los artistas etnógrafos y escritores-espectadores, trata de desvelar el sentido específico de una cultura y pueblos que el artista siempre observa con detalle y minucia. Incluso la arquitectura que se ve en el fondo del lienzo es deliberadamente informativa, pues representa fidedignamente las diferentes formas de viviendas -casas elevadas que se alzan sobre apilamientos construidos encima de pivotes, casas bajas con tejados puntiagudos y grandes postigos que se abren verticalmente para preservar los artículos de los mercaderes de los feroces rayos solares-. Aunque los cuadros de Brunias anticipan sin proponérselo la encantadora ingenuidad típicamente decimonónica de Rousseau el aduanero, no cabe duda que observan una fidelidad y devoción que incluso hoy en día provoca nuestra admiración.
Peter C. Sutton