Deportes de Invierno IV, Chamonix
Pruna i Ocerans, Pere
1904, Barcelona - 1977, Barcelona
Deportes de Invierno IV, Chamonix, 1930
Firmado en el ángulo inferior derecho: "Pruna Ocerans"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Óleo sobre tela
60 x 73 cm
CTB.1995.90
Historia de la obra
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Maragall Subastas de Arte, Barcelona, 26 de enero de 1995. lote 141.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
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-Miralles, F.: Pere Pruna. Barcelona, Lunwerg Editores, 1998. p. 30.
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– Sons. Analogías musicales en la pintura. Museu Carmen Thyssen Andorra [Cat. Exp. Com.: Giró,P.], Ed. Fundació Museu Andorra (Museand), 2024. P. 62, 63, 77, 136 y 227 [Ficha de Pilar Giró]
Informe del experto
En 1920 un joven Pere Pruna, sin apenas formación pictórica, llega a París y entra en contacto con Picasso gracias a una carta de recomendación de Sebastià Sunyer. Bajo la protección de Picasso se introduce en los círculos intelectuales y artísticos de la capital francesa.
Para comprender el lenguaje estético en el que se desarrolla la obra de Pruna, este dato es importante puesto que resulta fundamental tener en cuenta la influencia que en él ejerce Picasso, quien en ese momento se encuentra inmerso en su época clasicista, podríamos decir de cierto Retorno al Orden (término que se suele atribuir a Jean Cocteau, quien bajo el título Le Rappel à l’ordre, publicado en mayo de 1926, reunió una serie de ensayos sobre crítica y estética). Esta corriente artística que se desarrolla entre 1918 y 1936, por ello también llamada movimiento del período entreguerras, nace como reacción al furor de las vanguardias. Sus impulsores buscan de nuevo refugio en la armonía y la calma del pasado, inspirándose en el arte clásico, pero sin rechazar la modernidad.
Como se puede observar en la obra que nos ocupa, el renovado interés en el clasicismo y la pintura realista marcarán el estilo de Pruna. Las figuras del artista, con un especial interés por la figuración femenina, se caracterizan por ser estilizadas, de líneas claras y armónicas. Una estética elegante y moderna, que conecta en ciertos aspectos con el espíritu del art déco e incluso con una atmósfera que invita a pensar en obras de Tamara Lempicka, como también invita a mencionar la conexión con las ilustraciones de Rafael Penagos, que representaban una nueva sociedad urbana y moderna.
Deportes de Invierno IV, Chamonix, forma parte de un conjunto de obras que el artista dedica a este tema, otra de las cuales se encuentra en la Colección del Museu Nacional d’Art de Catalunya.
El tema principal de la obra, una figura femenina tendida sobre la nieve tras haber sufrido una caída mientras esquiaba, es interpretada por Pruna siguiendo el modelo de representación de los cánones estéticos que marcaron su formación, el arte como elemento sublimador, mediante el cual, incluso un accidente puede mostrarse bello. Pruna utiliza formas clásicas para narrar conceptos y situaciones modernas. Si bien hasta principios del siglo XX el esquí se podría considerar una práctica extravagante casi exclusiva de las clases sociales más altas o una actividad anexa al alpinismo, después de la Primera Guerra Mundial empezó a desarrollarse de manera espectacular. Así es como empezarían a popularizarse estaciones de esquí como Sankt Moritz, Davos, Megeve o Chamonix.
Si tenemos en cuenta que en 1924 se organizan los primeros Juegos Olímpicos de Invierno en Chamonix, esta obra de Pruna se inscribe claramente en la representación de nuevas costumbres sociales.
Pilar Giró