Bosque

Bonaventura Puig i Perucho

Puig i Perucho, Bonaventura

1886, Barcelona - 1977, Sant Pere de Ribes

Bosque, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "B. Puig y Perucho.".
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

100 x 81 cm

CTB.1997.87

Historia de la obra

  • Subastas BROK, Barcelona, 29 de abril de 1997. lote 339.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

Es muy probable que Puig Perucho recoja en este óleo un rincón boscoso del parque natural del Montseny, ubicado entre las provincias de Barcelona y Girona, de una riqueza natural extraordinaria, que ha servido de inspiración a la mayoría de los pintores paisajistas catalanes de todas las épocas. Y la probabilidad aumenta si observamos el tipo de bosque, que por los troncos blanquecinos tanto pudiera tratarse ser de hayas o de álamos, variedades arbóreas que se pueden encontrar sin dificultad en este territorio. Esta idea además puede verse reforzada por el hecho de que el artista pasó largas temporadas de su vida en una de las localidades situadas en el parque, Viladrau, lejos del bullicioso ambiente de su Barcelona natal.

El pintor retrata la masa arbórea con esa peculiar ausencia de detalles y esa simplificación formal que caracterizan su pintura, y por ello nos es precisamente más complicado determinar la especie arbórea y el lugar representado. Con una pincelada rápida y empastada va construyendo a base de planos y contraplanos las formas, los espacios y las texturas, pero sobre todo consigue los efectos lumínicos que tanto le interesa destacar. Porque bien podemos decir que la luz se convierte en el elemento
protagonista de esta composición; una luz casi blanca que se filtra inevitablemente entre los imponentes árboles que todo lo ocupan produciendo un sinfín de colores y de matices, incluso en las zonas del primer plano que se esconden en la penumbra. Sin embargo, no hay estridencia alguna en su manejo de luz y color, y por el contrario todo es sutil y moderado, equilibrio en suma. Compositivamente, el artista no realiza un planteamiento excesivamente novedoso sino que, situado en el centro de lo que parece ser un claro o un camino dentro del bosque, traza un esquema frontal en el que los árboles quedan prácticamente alineados en dos diagonales que convergen en un
punto de fuga central por debajo del potente foco lumínico; una ordenación compositiva repetida en multitud de ocasiones en el paisajismo tradicional, que en este caso queda de alguna manera encubierta por el desorden magnífico que contemplamos en una primera impresión de la obra.

Podemos considerar que este óleo pertenece a una etapa avanzada del pintor, probablemente entorno a los años 40 o 50, años en los que vivió alejado casi por completo de la capital catalana, y en los que la vitalidad lumínica, la fuerza del color y el marcado trazo del pincel se acentuaron en su pintura, en detrimento de las tonalidades grises y azuladas que tanto caracterizaron sus obras iniciales.

Victoria Durá