Arrabal de Barcelona

Bonaventura Puig i Perucho

Puig i Perucho, Bonaventura

1886, Barcelona - 1977, Sant Pere de Ribes

Arrabal de Barcelona, 1913

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: , "Ba Puig y Perucho"
Firmado, titulado y fechado en el reverso: "Ba Puig y Perucho" "Arrabal de
Barcelona" 1913".
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

80,5 x 99,5 cm

CTB.1994.65

Historia de la obra

  • Subastas BROK, Barcelona, 29 de junio de 1994. lote 427.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2021 - 2022

Made in Paris: La generación de Matisse, Lagar y Foujita. Museu Carmen Thyssen Andorra. P. 62-63, 134, 182 y 183.

  • -LatinAmericanArt.com. Buenaventura Puig y Perucho. Arrabal de Barcelona. Colección privada  (reprod. imagen web).

  • Made in Paris: La generación de Matisse, Lagar y Foujita. Museu Carmen Thyssen Andorra. [Cat. Exp.], Ed. Fundació Museu Andorra (Museand),  Principado de Andorra, 2022, p. 62-63, 134, 182 y 183 [Ficha de Victoria Durá]

Informe del experto

Aunque apenas tenemos datos de la historia de esta pieza sabemos que fue realizada en 1913, tal y como deja anotado el autor en el reverso de la tela. Hasta su adquisición en 1994 por la Colección Carmen Thyssen, bien podríamos aventurar que fue expuesta por primera vez en la XIV exposición que la Sociedad Artística Literaria de Cataluña realizó en la Sala Parés de Barcelona en 1914, muestra en la que participó Puig Perucho junto a artistas como Anglada Camarasa, Enric Galwey, Dionís Baixeras, Tamburini o Ricard y Modest Urgell, este último profesor de Puig Perucho en la Escuela
Llotja y fundador de la Sociedad Artística Literaria de Cataluña.

Arrabal de Barcelona destaca de modo especial en la producción del artista porque Puig Perucho no se dedicó específicamente al paisaje urbano, como hicieran tantos pintores de su generación; por el contrarió, su obra está dedicada mayoritariamente al paisaje rural y a las marinas. Sin embargo en este caso recoge una vista nocturna de uno de los barrios del entonces extrarradio de Barcelona, ubicado con mucha probabilidad -por la disposición de las casas en pendiente- en la parte alta de la
ciudad. Estas zonas se fueron poblando desde finales del siglo XIX sin planteamiento urbanístico alguno y fueron creciendo de modo descontrolado, en ocasiones en torno a una primitivo núcleo poblacional o a una masía, o bien ocupando antiguos campos de cultivo -Vallcarca, Horta, Guidardó, el Carmel o Gracia, son algunos ejemplos-. Entre las pequeñas casas construidas con cierta improvisación y pocos recursos se detectan en el lienzo algunas viviendas de mayor importancia, que pueden corresponderse con los edificios de la calle principal de una población preexistente o
bien con las residencias de verano de los barceloneses más potentados que llevaban generaciones trasladándose a la parte alta de la ciudad a pasar la estación más calurosa del año; paradójica combinación que acabó conformando el paisaje urbano de este territorio.

En la obra observamos también el predominio de los colores pardos, grises y azules tan característicos de la producción inicial del artista, que en este caso se ven acentuados por tratarse de un paisaje nocturno. Precisamente en este hecho encontramos otra de las singularidades de la pintura, ya que Puig Perucho, que sentía cierta predilección por los atardeceres, en raras ocasiones retrató sus paisajes al anochecer. Ello le permitió además jugar con las luces y las sombras, a través de puntos lumínicos acentuados que se distribuyen por toda la superficie de la tela bajo un manto de penumbra homogéneo, produciendo un interesante efecto de escenografía teatral; sensación que se ve aumentada por la disposición y el tratamiento volumétrico de una luna redonda y plena que preside la composición como suspendida de un hilo.

Vemos también que la pincelada es más ligera y menos empastada de lo que será posteriormente, así como que ya entonces su pintura hacía gala de no necesitar detalles para definir las formas y los motivos representados; simplicidad estructural y formal que siempre acompañarán en su obra al pintor.

Victoria Durá