Boceto de Julia con mantilla blanca, c. 1909

Ramón Casas i Carbó

Casas i Carbó, Ramón

Barcelona, 1866 - Barcelona, 1932

Boceto de Julia con mantilla blanca, c. 1909

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: ''R. Casas''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

52,5 x 39 cm

CTB.2000.18

Historia de la obra

  • Ansorena, Madrid, 30-31 de mayo de 2000. lote 160A.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 42, p. 128, lám.

2007

Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, n. 42, p. 128, lám. p. 129.

2010

Del Naturalismo al Noucentisme en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Tudela (Navarra), Catel Ruiz, n. 2, p. 24, lám. p. 25.

2014 - 2015

Casas-Rusiñol. Dos visiones moderninstas, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 32, p. 124, lám.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomás (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 42, p. 128. [Ficha de Francesc Fontbona].

  • -Casas-Rusiñol. Dos visiones moderninstas, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, 2014,  n. 32, p. 124, lám.

Informe del experto

El tema de la figura femenina fue una constante en la obra de Ramon Casas, que se convirtió en el pintor de la mujer, por excelencia, de la generación modernista catalana. Esta tendencia se acentuó más, si cabe, en la madurez del artista, cuando entra en su vida Julia Peraire Ricarte.

Ramon Casas conoció, hacia 1906, a Julia, joven vendedora de lotería en la Plaza de Cataluña de Barcelona, y la convirtió en su modelo y amante. Muchos años después, en 1922, se casaría con ella, con lo que, a la muerte del pintor, Julia y su familia fueron los herederos de gran parte de la obra del artista, así como de sus efectos personales.

Lógicamente Julia fue tema frecuentísimo en la obra del Casas maduro, hasta el punto que muy a menudo se bautizan abusivamente como «Julia» cualquier figura femenina de éste, incluso aquellas que fueron pintadas antes de conocer Casas a la que acabaría siendo su mujer. Era una época en la que las inquietudes de todo tipo del período modernista van perdiendo fuerza en Casas, que se dedicaba entonces, con maestría evidente, a practicar una pintura más convencional, entre la que destacan, por su abundancia, las figuras femeninas con referencias folclóricas hispánicas. El presente óleo, que refleja efectivamente la efigie de Julia Peraire, es un boceto -o una versión en pequeño- para otro cuadro conocido, al óleo sobre tela, de 108 x 98 cm, conservado en una colección particular y catalogado por Isabel Coll con el número 513. El único cambio importante entre boceto y realización definitiva es que aquí el escote de la figura es en pico, y en la obra más grande en cambio es plano.

Francesc Fontbona