Acampada en las faldas del monte, c. 1895

Baldomer Galofre i Giménez

Galofre i Giménez, Baldomer

Reus, el Baix Camp,1846 - Barcelona, 1902

Acampada en las faldas del monte, c. 1895

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: ''B. Galofre''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito en el Museo Carmen Thyssen Málaga

Óleo sobre tabla

22 x 37 cm

CTB.2000.26

Historia de la obra

  • Durán Subastas de Arte, lote 165, Madrid, 24 de abril de 2000.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 12, p. 60.

2007

Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, n. 12, p. 60, lám. p. 61.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 12, p. 60. [Ficha de José Luis Díez].

     

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, 2007, n. 12, p. 60, lám. p. 61.

  • -Museo Carmen Thyssen Málaga. Colección. Catálogo, Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2014. Pág. 214-215 [Ficha José Luis Díez].

Informe del experto

En una amplia explanada, al pie de las montañas, se ha levantado un campamento de tiendas de lona, a las afueras de una ciudad, que se vislumbra al fondo. El asentamiento es transitado por caballistas y viajantes andaluces, pudiéndose ver a lo lejos tratantes vestidos con indumentarias de distintas regiones, lo que parece indicar que se trate de una feria comercial que se prepara en las cercanías de dicha población.

Galofre dedicó buena parte de su producción madura a pintar pequeñas escenas costumbristas, casi siempre de inspiración marroquí o andaluza, de las que ésta es buen ejemplo. Destinadas a un mercado fácil, de venta segura y rápida, por sus bajos precios y su evidente atractivo para un tipo de clientela de la burguesía media de fin de siglo, son casi siempre vistas panorámicas de paisajes abiertos y muy despejados, inscritas en un formato horizontal muy marcado, divididas prácticamente en su mitad por la línea del horizonte, y en las que las figuras se sitúan en su franja media, resueltas con una factura menuda y chispeante, muy luminosa, que describe cuidadosamente los personajes con toques vibrantes de luz y color, atentos y minuciosos; muestra de la fundamental impronta que dejó en el estilo de este pintor el arte de su paisano Fortuny.

Así, detalles como el grupo del primer término, en el que un cacharrero –con las alforjas de su borrico cargadas de cántaros– y otros viajantes charlan con una moza, las figuras diminutas que se ven en lontananza, o la sutileza técnica con que están resueltas la silueta de la ciudad o las azuladas lejanías de las montañas y las nubes, muestran el buen hacer de Galofre, que en sus años maduros abandonó prácticamente sus composiciones de envergadura para inundar el comercio con este tipo de pequeñas escenas, llenas de sabor típico y pintoresquismo, aún hoy muy apreciadas por el coleccionismo.

Por otra parte, es también característica de este artista la gama apastelada de su paleta, que utiliza colores muy suaves para los elementos del paisaje, destacando mejor así las figuras, lo que en muchas ocasiones, como en este caso, concede a este tipo de atractivas composiciones la apariencia de una acuarela.

José Luis Díez