Maspujols. La Riera

Joaquim Mir i Trinxet

Mir i Trinxet, Joaquim

Barcelona, 1873 - 1940

Maspujols. La Riera, c.1909

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firma en ángulo inferior derecho: “Maspujols / La Riera / Joaquim Mir”
Al dorso firmado y titulado.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Pastel, ceras de colores y carboncillo sobre papel

48 x 64 cm

CTB.2020.67

Historia de la obra

  • Fernando Durán Subastas, Madrid, Subasta n. 450, 27 de octubre de 2020. Lote 671.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1909

Joaquin Mir. Galería Faianç Catalá, Barcelona, Mayo 1909.

2021

Pintar la luz. Maestros catalanes de la Colección Carmen Thyssen. Museo Carmen Thyssen Málaga. Cat. 23 , p. 71.

  • -Pintar la luz. Maestros catalanes de la Colección Carmen Thyssen. Museo Carmen Thyssen Málaga [Cat. Exp.], Ed. Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2021. Cat. 23, p. 71.

Informe del experto

Joaquim Mir pintó a menudo en Maspujols, un municipio de la comarca del Baix Camp de Tarragona que hoy tiene poco más de ochocientos habitantes. Lo hizo en su etapa de convalecencia, tras su internamiento en el Institut Pere Mata de Reus, donde fue tratado de una enfermedad mental contraída en Mallorca en 1904. Durante esta época de recuperación de su salud, que resultaría afortunadamente positiva, Mir residía en un pueblo vecino a Maspujols, l’Aleixar, de dónde provenía precisamente el curso fluvial representado en este pastel.

“Innúmeros pasteles” expuso el pintor en su individual de mayo del 1909 en la galería Fayans Català de Barcelona, dentro de un total de setenta y seis obras [1]. Muy posiblemente éste de la colección Carmen Thyssen se mostrara allí. De los pasteles expuestos en aquella exposición, Rodríguez Codolá decía que “el tema es frecuentemente lo de menos, y donde las tintas son manejadas de tal suerte que logra harmonías hasta aquí inéditas en el campo pictórico. Nada encierra de aparatoso la parte formal de esas obras, antes al contrario, la cosa en sí, á menudo es de elección vulgar, y reproducido por otro que no poseyera las singulares dotes de Mir resultara insubstancial é indiferente, pero que ese pintor, taumaturgo de la paleta, avalora con coloraciones en las cuales la harmonía es conseguida á veces de modo desconcertante, por una compensación de tintas difícil de alcanzar, y más difícil, por no decir imposible, de aprender. Es producto de genial espontaneidad”[2].

Y el crítico catalán más reconocido de entonces, Raimon Casellas, se entusiasmó también con la nueva aportación de Mir: Quan se surt de la galeria nova del Fayans, ahont actualment s’exhibeixen prop de vuitanta paisatges den Joaquim, ademés d’admiració quasibé religiosa per la gran obra allí exposada, un sent confiança absoluta en l’expansió mondial del nostre art pictòrich.”[3] y remachaba el clavo escribiendo: “Es el triomf de la musicalitat feréstega, és el triomf de la decoració inquietanta, com ningú l’hagi assolit, ni a casa ni a fora casa, l’espectacle al·lucinatori que acabeu de presenciar”.

Este pastel, no afloró en el corpus conocido de la obra de Mir hasta fechas relativamente recientes, cuando fue publicado, en blanco y negro, sin que se tuviera sin embargo constancia de su paradero. En la gran fototeca del Institut Amatller d’Art Hispànic su fotografía ingresó en 1970 (Clixé Gudiol 54575).

Como la mayoría de los cuadros que pintó en el Camp de Tarragona en aquellos años, es un ejemplo claro de pintura pura, en la que aquel Mir todavía en su etapa más creativa, se desentiende de los detalles del paisaje para convertirlos en simple materia pictórica, lo que en manos de un pintor de su genio consigue producciones de una calidad plástica máxima. Es la época en que las manchas de color en Mir suelen adoptar formas de copos, aquellos ous ferrats –huevos fritos- a que se referían humorísticamente los coetáneos del pintor, y que en este pastel se observan en la parte superior de la composición.

Esta época y la anterior de Mallorca, pues, son las de un nivel más alto de originalidad en la obra de Joaquim Mir, algo que alimentó la pintura postmodernista catalana con obras de gran audacia y creatividad, que la ponía en un nivel de novedad comparable con el dominante en el postimpresionismo europeo.

Francesc Fontbona

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[1] M. Rodríguez Codolá: Exposición Mir, “La Vanguardia” (Barcelona), 13080 (13 mayo 1909), p. 6.

[2] Ibíd,

[3] R. Casellas: Exposició Mir, “La Veu de Catalunya” (Barcelona), 3607 (15 maig 1909), p. 1. Este texto, escrito en catalán pre-normativo, se traduce al castellano así: Cuando se sale de la nueva galeria del Fayans, donde actualmente se exhibein cerca de ochenta paisajes de Joaquim, además de admiración casi religiosa por la gran obra expuesta allí, un siente confianza absoluta en la expansión mundial de nuestro arte pictórico. (…) Es el triunfo de la musicalidad feréstega, és el triomf de la decoració inquietanta, com ningú l’hagi assolit, ni a casa ni a fora casa, l’espectacle al·lucinatori que acabeu de presenciar”.