Inocencia, París
Cardona i Lladós, Joan
1877, Barcelona - 1958, Barcelona
Inocencia, París, c. 1900
Firmado en el ángulo inferior derecho: "Cardona"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Carbón y clarión (yeso mate) sobre papel
45 x 33,5 cm
CTB.1995.126
Historia de la obra
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Maragall Sala d´Art i Subhastes, Barcelona, Subasta 4 de mayo de 1995, lote 93.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
Informe del experto
Entre la última década del siglo XIX y la primera del XX, las revistas ilustradas de corte artístico, pero también en parte de contenido satírico, tuvieron un momento de gran esplendor en Europa. A menudo se mezclaba un poco todo, arte, arquitectura, moda, crítica social, ecos de sociedad… Artistas como Aubrey Beardsley o Théophile Alexandre Steinlen realizaron lo mejor de su producción en ese ámbito. Los artífices fueron en su mayoría pintores, pero también hubo escultores, como el catalán Ismael Smith, o incluso arquitectos como el alemán Bruno Paul. Las publicaciones tuvieron un elevado nivel de excelencia, tanto por el contenido como también por la forma, y gozaron de difusión y prestigio llegando, en muchos casos, a traspasar fronteras y crear escuela. Las alemanas Simplicissimus, Jugend, o las francesas Le Rire i L’Assiette au Beurre son algunas de las revistas ilustradas más populares de la época. También otras prestigiosas revistas de arte y arquitectura dedicaban espacio a la ilustración, como era el caso de la inglesa The Studio, o la austríaca Ver Sacrum. En la Barcelona de este momento, que estaba estrechamente conectada con París, también aparecieron una serie de revistas memorables entre las que se cuentan: Picarol, Cucut, L’Esquella de la Torratxa y Papitu, y entre unas y otras reunieron un destacado elenco de artistas de la talla de Isidre Nonell, Feliu Elias, Josep Mompou, Ismael Smith, Francesc Labarta, Manuel Humbert, Marià Pidelaserra, Xavier Nogués, Josep Aragay, Joan Junceda, Josep Palau Oller, Joan Cardona y su cuñado Ricardo Opisso, que concentraría su trabajo en el campo de la ilustración y llegaría a ser uno de los más prolíficos de Cataluña. La caricatura y la ilustración gozaba en ese momento de prestigio y consideración, incluso se le dedicaba una sección en algunas de las exposiciones internacionales de bellas artes, aparte del lugar excepcional que tenían en las revistas y las publicaciones.
En este pletórico contexto, Joan Cardona i Lladós fue uno de los que traspasaron fronteras y se dio a conocer también en Francia y Alemania ya que publicó sus dibujos en las mejores revistas internacionales del momento como Le Rire, Jugend y Simplicissimus. Al igual que Picasso –con quien había coincidido en Barcelona en las clases de l’Escola de lLlotja– Cardona viajó a París, hacia 1900, y decidió establecerse en la capital francesa. Allá contrajo matrimonio con Clémence Parade Casabat y se introdujo en el ambiente artístico parisino. Y muy pronto comenzaba a publicar sus dibujos en Le Rire. Precisamente en este justo momento es donde se sitúa Inocence, con toda probabilidad un dibujo destinado a una revista. Con una técnica impecable, un buen equilibrio de mancha, línea clara y sombreado, este dibujo se inscribe totalmente en la estética del más puro Art Nouveau. En él Cardona presenta de forma muy explícita el París libertino que retrataba Colette (Sidonie Gabrielle Colette) en su obra literaria, especialmente en su novela Gigi. Un viejo burgués, adinerado y bien vestido, sentado en el banco de un parque, que bien podría ser el Bois de Boulogne o los Jardins du Luxembourg, se vale del instante en el que una jovencita adolescente se ha quedado sola cerca de él, quizás porque su propia madre ha ido un momento a saludar a alguien, y le ofrece un pequeño regalo, que ya tendría preparado por si saliera la ocasión, para cortejarla aprovechándose de la situación y de la inexperiencia y el candor de la chiquilla. La gran caja de sombreros que está en el medio de los dos personajes, nos indica la ausencia fugaz de la acompañante pero a la vez es un símbolo de un posible futuro de la víctima si cae en la trampa: ser una mantenida o una cocotte de lujo. En el fondo de la escena, aparece una niñera o una abuela, vigilando dos niñas pequeñas que están jugando, y da a entender que la vida es un círculo, como en La Ronde, la obra teatral de Arthur Schnitzler, y que en unos años esas criaturas pueden vivir también la misma escena de la adolescente y justo en el mismo lugar.
Josep Casamartina i Parassols