Vista de Sant Feliu de Guixols
Pons i Martí, Jaume
1855, Barcelona - 1931, Girona
Vista de Sant Feliu de Guixols, s/f
Firmado en el ángulo inferior derecho: "Pons Martí"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museu d´Història de Sant Feliu de Guíxols, Girona
Óleo sobre lienzo
70 x 150 cm
CTB.1999.9
Historia de la obra
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Castellana Subastas, Madrid, lote 144, Subasta 10, Febrero de 1999.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
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-Sisley, Kandinsky, Hopper. Col.lecció Carmen Thyssen. Giró, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2013, p. 44, lám. p. 45 [Ficha de Pilar Giró].
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-Costa Brava, la descoberta del paradís (1870-1936). Museu d´Art de Girona – Museu de L´Empordà [Cat. Exp. Dir. Clusellas Pagès, C.], Ed. Museu d´Art de Girona, Agencia Catalana del Patrimoni Cultural. Gabinet Tècnic del Departament de Cultura, 2023. Cat. 17 , p. 90-91.
Informe del experto
El paisaje y el retrato son los géneros más trabajados por Pons Martí. Su tío, Ramón Martí i Alsina, le inició en la pintura y Pons Martí la desarrolló bajo sus parámetros costumbristas y realistas, menos dramáticos y más líricos, alejándose de las nuevas tendencias europeas y de las corrientes estéticas que se estaban desarrollando en Cataluña. En 1878 deja Barcelona y decide instalarse en la ciudad de Sant Feliu de Guíxols, en donde residirá hasta trasladar definitivamente su residencia a Girona en 1897.
Esta vista de la ciudad es un magnífico ejemplo de su maestría en la aplicación de la perspectiva, el dibujo y la luz. Trata la naturaleza de forma minuciosa, al detalle, dejando la masa de color solo para el cielo y aún así lo habita con nubes de infinitos matices pictóricos. Bucólico y romántico a la vez, de un aparente realismo, pues la mirada no reposa en la ciudad, viaja en la vista de un paisaje como si se tratara de un sueño mítico, del hallazgo de la Arcadia perdida. Es un cuadro de suaves silencios, en cambio el tráfico marino nos da indicios de actividad, la trama urbana de la ciudad ocupa una extensión considerable. Se podría decir que en el aparente realismo de la obra hay latente algo inquietante: la calma.
Conjuga de manera excelente su dominio del dibujo y la pintura en el modo como trata los edificios, aplicando el detalle justo, parando en el punto anterior al exceso que desviaría la atención de lo pictórico. Siguiendo los consejos de su tío en el planteamiento realista de la figura humana, siempre aparecen personajes, como un guiño, en sus paisajes. En esta obra, que cuyo tema principal se centra en la bahía de Sant Feliu de Guíxols, como contrapunto a un pueblo de mar, pone de manifiesto las labores de la tierra, pintando en primer plano una era y por el camino los campesinos que se dirigen hacia allí para realizar las labores del campo. Caballete en mano, Pons Martí ha dejado vistas, paisajes, retratos de espacios hoy perdidos o alterados y sus telas permiten saber un poco más sobre cómo eran.
Pilar Giró