Salida del baile de máscaras, c. 1885

Raimundo de Madrazo

Madrazo y Garreta, Raimundo de

Roma, 1841 - Versalles, 1920

Salida del baile de máscaras, c. 1885 (Título original: "Bal Masqué")

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "R. Madrazo"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga

Óleo sobre tabla

49 x 80,5 cm

CTB.1992.7

Historia de la obra

  • Colección privada, Connecticut.

  • Spanierman Gallery, New York, Julio de 1992.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1996

De Canaletto a Kandinsky. Obras maestras de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 23, p. 94.

1997

Capolavori dalla Collezione di Carmen Thyssen-Bornemisza: 60º anniversario dell'apertura della Pinacotecca di Villa Favorita, Lugano, Villa Favorita, n. 36, p. 110.

1998 - 1998

Fortuny e la pittura preziosista espagnola. Collezione Carmen Thyssen-Bornemisza, Catania, Museo Civico Castello Ursino; Roma, Accademia di Spagna, n. 16, p. 50.

1999

La pintura preciosista española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 15, p. 64.

1999 - 2000

Naturalezas pintadas de Brueghel a Van Gogh. Pintura naturalista en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 62, p. 172.

2000

De Corot a Monet. Los orígenes de la pintura moderna en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Museo del Siglo XIX, p. 42.

2003

La ciudad placentera. De la verbena al cabaret, Valencia, Museo del Siglo XIX; Alicante, Caja de Ahorros del Mediterráneo, p. 193.

2006 - 2007

La ciudad placentera. De la verbena al cabaret, La Coruña, Museo de Belas Artes da Coruña.

2015 - 2016

Museo de Bellas Artes de Bilbao. La obra invitada. Del 13 de octubre de 2015-15 de febrero de 2016.

2019 - 2020

Boldini y la pintura española a finales del siglo XIX. El espíritu de una época. Sala Fundación Mapfre Recoletos, Madrid. Cat. 43, p. 220-221.

  • -AA.VV.: Cien años de pintura en España y Portugal (1830-1930). Madrid, Antiqvaria, 1988-1993, vol. 5, p. 84, lám.

  • -Gonzaìlez, Carlos y Martiì, Montse: Pintores espanÞoles en Pariìs (1850-1900). Barcelona, Tusquets Editores, 1989, p. 159, lám.

  • -De Canaletto a Kandinsky. Obras maestras de la colección Carmen Thyssen-Bornemisza Museo Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 1996, n. 23, p. 94. [Ficha de José Luis Díez].

  • -Litvak, Lily: «La noche iluminada. De la luz de gas a la electricidad». En Madrid 2005-2006, pp. 51-100, cit. p. 68, fig. p. 70.

  • -Luz de gas. La Noche y sus Fantasmas en la Pintura Española (1880-1930). Jiménez Burillo, Pablo y Litvak, Lily (eds.). [Cat. exp.]. Madrid, Fundación Cultural Mapfre Vida, 2005.

  • -Museo Carmen Thyssen Málaga. Colección. Catálogo razonado, Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2014. Pág. 258-259 (Ficha José Luis Díez).

  • -Boldini y la pintura española a finales del siglo XIX. El espíritu de una época. Sala Fundación Mapfre Recoletos, Madrid. [Cat. Exp. Fundación Mapfre], Madrid, Fund. Mapfre, 2019. Cat. 43,  p. 220-221.

Informe del experto

A las puertas de la sala de fiestas Valentín, situada junto al Hôtel du Nord de París, varios personajes disfrazados salen al término de un baile de máscaras. En la soledad nocturna de la calle, y a la luz de los farolillos de gas que decoran la entrada, un caballero invita a una muchacha cubierta con un antifaz a subir a uno de los coches de caballos apostados junto a la acera del hotel, mientras unos soldados recostados en el quicio de la puerta conversan distraídamente frente al portero de la sala y otras gentes enmascaradas en sus disfraces se alejan por la acera.

Esta bellísima estampa del París mundano y noctámbulo del último cuarto del siglo XIX constituye un ejemplo especialmente significativo entre la enorme cantidad de escenas de género pintadas por Raimundo de Madrazo a lo largo de toda su vida con destino al mercado internacional. En ella, Madrazo recurre al motivo de los bailes de máscaras, tratado en otras ocasiones por él, y tema particularmente atractivo para los artistas de toda Europa dedicados al tableautin, en pleno auge en estos años. En efecto, entre otros, el artista presentó fuera de concurso en la Exposición Universal de París de 1878 un espectacular cuadro con el título Sortie du bal masqué, muy alabado en su tiempo y extraordinario alarde de virtuosismo técnico y riqueza decorativa, envueltos en una seductora frivolidad. Sin embargo, en este caso, en lugar de insistir en los aspectos más anecdóticos y decorativos que propicia este argumento, el artista tan sólo deja entrever con muy sutil ironía la lectura frívola de la escena, en la invitación del caballero a su joven acompañante, a quienes convierte en protagonistas absolutos de la composición al recortar nítidamente sus siluetas ante el portal de la sala, mostrando curiosamente el rostro del hombre una estrechísima semejanza con las facciones del propio Raimundo de Madrazo, bien conocidas en estas fechas por el espléndido retrato que le pintara su padre, Federico de Madrazo, en 1875, y que guarda el Museo del Prado. Sin embargo, el interés narrativo de la secuencia queda en buena parte sumido en la interpretación que el artista hace de la ambientación nocturna de la calle, bañada por la luz artificial que hace destacar los rótulos de los distintos establecimientos y sugiere espléndidamente sus interiores, tanto de la sala de baile, como de la tasca de vinos y el hotel, mostrando así la fascinación que Madrazo –como tantos otros artistas de su tiempo– tuvo por los ambientes noctámbulos a la luz del gas de la Cité lumière.

Resuelto con una paleta muy sobria para lo habitual en Madrazo, una vez más sorprenden sus excepcionales dotes para la pintura, como digno continuador del virtuosismo preciosista de su cuñado Mariano Fortuny, así como su agudísimo sentido de la observación, visible en todos los detalles de la escena, hasta en los aparentemente más secundarios, como el charco de agua del primer término, los reflejos en los radios de las ruedas, las letras de los rótulos o la numeración en los faroles de los coches.

José Luis Díez