Retrato de niña con muñeca

Joaquín Sorolla y Bastida

Sorolla y Bastida, Joaquín

Valencia, 1863 - Cercedilla, 1923

Retrato de niña con muñeca, 1902

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: "J. Sorolla Bastida/ 1902"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

80 x 60,5 cm

CTB.1999.26

Historia de la obra

  • Colección privada, Suiza

  • Sotheby’s, Nueva York, 5 de mayo de 1999. Lote 360.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1999 - 2000

Del impresionismo a la vanguardia en la Colección Carmen Thyssen-Bomemisza, Barcelona, Centre Cultural Caixa Catalunya, p. 88.

2000

De Corot a Monet. Los orígenes de la pintura moderna en la Colección Carmen Thyssen-Bomemisza, Valencia, Museo del Siglo XIX, p. 160.

2000 - 2001

L'impressionisme i la selva empremta en la col·lecció Carmen Thyssen-Bomemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, p. 108.

2004

Sorolla y la pintura valenciana en la Colección Carmen Thyssen-Bomemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen¬Bornemiza, p. 42.

2022

La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla. Museo Sorolla, Madrid. Cat. 17, p. 94-95.

  • -Del impresionismo a la vanguardia en la Colección Carmen Thyssen-Bomemisza. [Cat. exp.]. Barcelona, Centre Cultural Caixa Catalunya, 1999-2000 , p. 88, lám.

  • -De Corot a Monet. Los orígenes de la pintura moderna en la Colección Carmen Thyssen-Bomemisza, Valencia, Museo del Siglo XIX, [Cat. exp. Valencia], 2000, p. 160.

  • -L’impressionisme i la selva empremta en la col·lecció Carmen Thyssen­-Bomemisza, Andorra, Sala d’Exposicions del Govern d’Andorra, [Cat. exp. Andorra],2000, p. 108.

  • -Sorolla y la pintura valenciana en la Colección Carmen Thyssen­-Bomemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-­Bornemiza, [Cat. exp. Navarra]2004, p. 42 y 43.

  • -La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla. Museo Sorolla, Madrid [Cat. Exp. Ed. Martínez Requena, S; Pitarch Angulo, C.], Fundación Museo Sorolla, Palacios y Museos Ediciones, Madrid, 2022. Cat. 17, p. 94-95.

Informe del experto

Dentro de la producción artística de Joaquín Sorolla, el retrato forma un grupo importante tanto por su núme­ro como por su calidad. Los retratos de niños, a los que tan acostumbrado está Sorolla, pues sus hijos fueron desde su nacimiento per­manentes modelos, son obras que a él le gustaba pintar. Son muchos los retratos de sus hijos pequeños y muchos los apuntes en los que sus hijos son protagonistas. Son numerosos, también, los retrato de hijos de ami­gos, en muchos de los casos posando con el padre, la madre, o con ambos al tiempo.

Dentro del conjunto de retratos de niños hay seis casos en los que las niñas posan con muñecas. En el pri­mero, titulado Las tres hijas de D. Rafael Errázuriz; pinta­do por fotografía en 1898, la niña más pequeña sostiene un muñeco chino en su mano, el mismo muñeco que aparece en el Retrato de la niña Maria Tere­sa García Banús, sobrina de Sorolla, pintado hacia 1900.

En los tres últimos la modelo es su hija menor, Elena. De ellos, dos están pintados en 1906 en El Pardo, sien­do uno estudio del otro: Elena en El Pardo, estudio y Elena en El Pardo. En los dos, su hija pasea un cochecito con sus muñecas. Están pintados al aire libre y ambos tienen más carácter de composición con figura que de retratos propiamente dichos, lo que es muy frecuente cuando son sus hijos los que posan. El tercero, Elena y sus muñecas, pintado en 1907, en La Granja, tiene poco carácter de retrato, como ocurre en los dos anteriores y también está realizado al aire libre.

Este Retrato de niña con muñeca pintado en 1902, es el ter­cero por orden de ejecución, y es un retrato propiamente dicho. La niña, vestida de blanco, sostiene en sus bra­zos una muñeca que en la obra tiene el mismo prota­gonismo que la retratada, lo que hace pensar que no fue decisión del pintor que la niña posase con su muñeca, sino más bien decisión de la niña de ser retra­tada con su muñeca más querida. Por facciones, la niña retratada podría ser una de las sobrinas de Sorolla, pero, sin embargo, la formalidad del retrato, hace pen­sar más bien que se trata de un retrato de encargo y no de un familiar, ya que en estos últimos suele ser más libre tanto en la composición como en la pincelada.

La posición de la niña y su atenta mirada, le bastan para reflejar el carácter de la retratada. En las fechas que Sorolla pinta este retrato, ya había alcanzado todos los honores y premios que como artis­ta podía desear. En 1900, en la Exposition Universelle de París, había obtenido el Gran Prix. En 1901, en la Expo­sición Nacional de Madrid, le había sido concedida la Medalla de Honor, y ese mismo año el gobierno fran­cés le había otorgado la Cruz de Caballero de la Legión de Honor y había sido nombrado miembro de la Aca­demia Francesa de Bellas Artes.

De 1903, un año después de pintado este retrato, es el cuadro Sol de la tarde (Hispanic Society of America), cuadro que marca para él, el fin de la etapa de búsque­da de su ideal en la pintura.

Blanca Pons-Sorolla