Puerto de Barcelona, 1934

Emili Bosch i Roger

Bosch i Roger, Emili

1894, Barcelona - 1980, Barcelona

Puerto de Barcelona, 1934

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: "BoschRoger/1934"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

60 x 73 cm

CTB.1996.89

Historia de la obra

  • Barcino Art, Barcelona, 2 de noviembre de 1995.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2013

Sisley, Kandinsky, Hopper. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 102, lám. p. 103.

  • -Sisley, Kandinsky, Hopper. Col.lecció Carmen Thyssen. Giró, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2013, p. 102, lám. p. 103 [Ficha de Victòria Durá].

Informe del experto

El paisajista Emili Bosch Roger dedicó la mayor parte de su producción pictórica a Barcelona, retratando a través de impresiones rápidas y vibrantes la esencia de la ciudad y de su periferia y el bullicio de su incesante actividad. Un ejemplo perfecto es la pintura Puerto de Barcelona, donde el autor presenta un fragmento de esta emblemática infraestructura de la capital catalana; pero no capta una gran vista panorámica, tantas veces representada por tantos y tantos artistas; ni siquiera una parte reconocible del lugar; es tan sólo un rincón, un retazo de cotidianidad, de absoluto dinamismo, a través del cual explicamos su peculiar manera de interpretar la realidad y de plasmar el pálpito vital que todo lo anima. Y lo consigue a través de una pintura vigorosa, rítmica y de fuerte cromatismo, donde ya comenzamos a observar una tendencia a la síntesis, al geometrismo, que cada vez se acentuará más, aunque nunca llegará a dar el paso definitivo hacia el constructivismo abstracto. Así, sus paisajes urbanos serán siempre visiones figurativas de concepto y factura muy personales, y de una modernidad nada radical que gozará de gran éxito en el mercado del arte.

Será precisamente en estos primeros años de la década de los 30 cuando Bosch Roger, que contara con el apoyo del prestigioso galerista y editor Joan Merli, comience a tener una intensa actividad expositiva, tanto individual como colectiva, en diferentes salas de la ciudad condal -La Pinacoteca, las Galerías Laycranas, la Sala Parés, la Sala Barcino o la Galería Syra-; a obtener premios -como el Premio Cambó del concurso «Barcelona vista por sus artistas» o el Premio Llobregat, organizado por el monasterio de Montserrat, de 1931-; y a triunfar entre el público, convirtiéndose en un artista de renombre, aunque la consagración definitiva le llegaría en la década de los 50. En este sentido, no podemos olvidar que el pintor a partir de estos años dedicó una parte importante de su actividad a la promoción del arte actual, sobre todo a través de su participación fundacional en la Asociación de Artistas Actuales y en la organización de los famosos Salones de Mayo barceloneses, que tuvieron lugar entre 1959 y 1970.  Esta actividad le permitió asentar su prestigio, convirtiéndose en un artista de obligada presencia en la mayoría de las colecciones que realmente se propongan reunir una muestra bien representativa de la pintura española del siglo XX.

Victoria Durá