Paisaje romántico

Genaro Pérez Villaamil

Pérez Villaamil, Genaro

Ferrol, 1807 - Madrid, 1854

Paisaje romántico, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre tabla

58,5 x 68 cm

CTB.2003.12

Historia de la obra

  • Colección privada, c. 1930 por descendencia.

  • Subastas Sotheby’s, Londres, Lote 237, 18 de noviembre de 2003.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2012

Paraísos y paisajes en la Colección Carmen Thyssen. De Brueghel a Gauguin, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 18, p. 102, lám. p. 103.

  • -Paraísos y paisajes en la Colección Carmen Thyssen. De Brueghel a Gauguin. Moreno, Lourdes (ed.). [Cat. exp. Museo Carmen Thyssen-Málaga]. Málaga, Fundación Palacio Villalón, 2012, n. 18, p. 102, lám. p. 103 [Ficha de Enrique Arias Anglés].

Informe del experto

Se nos muestra en este cuadro la vista de un paisaje campestre, que representa el paso de un río en medio de un paraje montañoso. En la orilla próxima al espectador hay una ermita y, cercano a ella, en una zona fuertemente iluminada de la ribera, vemos a dos hombres, uno llevando una caña de pescar al hombro y el otro, con su perro, charlando con una mujer sentada. En la orilla contraria vemos unas construcciones de lo que parece ser un molino de agua y, junto a éstas, la casita del molinero. Tras estas edificaciones se desarrolla un desolado y abrupto paisaje montañoso, en el que se destacan, al fondo derecha, sobre un árido promontorio, las ruinas de un castillo; mientras que, sobre las montañas del fondo a la izquierda, el horizonte y el cielo nuboso se tiñen de ardientes tonos rojizos, en medio de una romántica y espectacular puesta de sol.

Se trata de un paisaje romántico de invención, de los que solía realizar Pérez Villaamil sin tener ningún monumento de carácter histórico como protagonista, y que está claramente inspirado en la pintura flamenca de paisaje del siglo XVII. Este tipo de obras suelen ser las menos dentro de su abundante producción, pues lo normal es que, tanto en sus paisajes campestres como urbanos, campee la silueta de algún castillo, palacio, catedral o iglesia, normalmente tomados de la realidad, pero también otras muchas veces inventados.

Esta obra, tanto por sus similares dimensiones como por sus equivalentes características estéticas y compositivas, parece ser pareja del cuadro de esta colección titulado El castillo de Alcalá de Guadaíra. En efecto, en ambos cuadros, los ríos se sitúan en primeros planos, con semejante golpe de luz sobre los personajes que se encuentran a las orillas de uno y otro; también en los dos tenemos similares montañas de fondo, así como equivalente promontorio rocoso coronado por su correspondiente ruina arquitectónica, en el lateral izquierdo en el de Alcalá de Guadaíra, y en el derecho en este que analizamos; asimismo, es casi idéntica la espectacular y romántica puesta de sol en ambas obras, adquiriendo en las dos casi un grado de protagonismo. A ello hay que unir el hecho de que ambas obras procedan de una misma colección particular, que las adquirió, a su vez juntamente, en torno a 1830, lo que indica que estaban ya juntas antes de dicha fecha en la colección particular en la que fueron entonces adquiridas, lo que apoya que ambas obras se concibiesen como pareja.

La técnica de realización es muy característica de Pérez Villaamil, con ese abundante empaste que adquiere forma como de churritos o encaje en las zonas más iluminadas, patente especialmente en las laderas de las montañas, en los edificios y en la forma de construir los personajes. Igualmente, la manera de ejecutar la vegetación es muy representativa de nuestro artista, con esa forma de elaborar la hojarasca de los árboles y arbustos de los primeros y medianos términos en forma arracimada. Igualmente, tanto el cálido colorido como la atmósfera rosada y vaporosa que diluye las lejanías, juntando casi horizonte con celaje, son también elementos pictóricos muy representativos
de nuestro pintor.

Enrique Arias Anglés