Paisaje de la Sabana, Bogotá, 1917-1986

Miquel Villà i Bassols

Villà i Bassols, Miquel

1901, Barcelona - 1988, el Masnou, Barcelona

Paisaje de la Sabana, Bogotá, 1917-1986

© Miquel Villá Bassols, VEGAP, Madrid, 2018

Firmado y fechado en el reverso: “Miquel Villa, Bogotá, 1917”.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

150 x 200 cm

CTB.2012.6

Historia de la obra

  • Propiedad del artista, 1917-1988.

  • Familia Villà, 1988-1998.

  • Compra Sala Parés, Barcelona, 1998. Colección Pedro Ruiz

  • Barcino Art, Barcelona, Septiembre de 2012.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

1985

Miquel Villá, exposición antológica. Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Barcelona.

1998

Sala Parés. Barcelona

1998

Exposición Miquel Villà. Centro Cultural Conde Duque. Madrid

  • -SANTOS TORROELLA, R.: Villá. Colecció Biblioteca actuales maestros de la pintura y escultura catalanas. Bilbao, Ed. Gran Enciclopedia Vasca, 1974. Pág. 12. Ilust.

  • -VV.AA.: Miquel Villá, exposición antológica. Departamento de cultura de la Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1985.

  • -GIRALT-MIRACLE, D.: Álbum Villà, Quaderns Crema, Barcelona, 1998. Lám. 28.

  • -TUSSELL, J.; URRUTIA, A. Miquel Villà. Barcelona, Ed. Lunwerg , Banc Sabadell, 1998. Catálogo Exposición. Reproducción en portada y Págs. 39, 40 y 41.

Informe del experto

La presente obra tiene valor emblemático por trazar un arco entre el principio y el final de la trayectoria del artista. La comienza con sólo 16 años, durante la etapa en que reside con su familia en Bogotá (1914-1918) Y estudia en la Escuela de Bellas Artes de la capital colombiana. Este gran lienzo forma parte de su colección hasta su muerte y lo revisita en varias ocasiones entre 1917 y 1986. Existen distintos estados documentados de su transformación: una fotografía temprana en B/N que conserva la familia y las imágenes de varias publicaciones en las que aparece.

A través de estas fotografías sabemos que en una etapa inicial la composición responde a un planteamiento académico que va cambiando. Se observa una evolución ascendente en la ejecución hasta la imagen publicada en el catálogo de la antológica de 1985. Sin embargo la gran transformación ocurre entre ese estado y la obra que contemplamos. Parece como si el autor hubiera «lavado» parte de los logros anteriores -planos y volúmenes para construir el paisaje, pintura insistida que creaba el característico relieve de materia, uso de claroscuros y colores intensos en equilibrio. Lo curioso es con él también desaparecen los dejes de la perspectiva y la rigidez que arrastraba el cuadro, dando cabida a la ampliación de nuevo vibrante y denso que transforma profundamente el conjunto.

El pintor Manuel Capdevila, amigo del autor y con quién en 1983 comparte una travesía transatlántica dedicada a pintar, da un testimonio que ayuda a explicar el último cambio descrito. En algunas ocasiones- dice- durante el proceso de realización de un cuadro aparentemente resuelto, «Villa disolvía un color en una cantidad de aguarrás que quedaba ligeramente teñida y con este líquido aplicaba una veladura a la totalidad o a una parte de la superficie, según estimase, y dejaba el cuadro en el suelo, esperando a que se secara. Entonces, continuaba pintando tranquilamente».

Parece muy probable que éste sea el caso de la pintura presente. El resultado es una composición que, solucionada en el plano a partir de capas sobrepuestas a lo largo de su trayectoria, muestra al Villa más creativo y suelto. Por ello podemos considerarlo como la plasmación del pensamiento del artista: de su deseo que sus cuadros fueran uno solo que se formara en el curso de la experiencia, de una comprensión de la pintura cada vez más profunda.

Helena Batlle i Argimon