Paisaje con río y lavanderas, c.1899

Segundo Matilla i Marina

Matilla i Marina, Segundo

1862, Madrid - 1937, Teià

Paisaje con río y lavanderas, c.1899

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: ''S. Matilla / 99''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

60,5 x 100 cm

CTB.1996.133

Historia de la obra

  • Colección Caja de Catalunya, Barcelona, 1993.

  • Subastas Brok, Barcelona, 18 de diciembre de 1996. lote 431.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1993

Maestros del realismo catalán: Colección Caja de Cataluña, Barcelona, Caja de Cataluña, p. 53, lám.

1997 - 1998

El paisatgisme català del naturalisme al noucentisme en la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, n. 20, p. 76, lám. p. 77.

2003

De Fortuny a Tàpies. Aspectes de la pintura catalana moderna dins la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Barcelona, Museu Nacional d'Art de Catalunya, p. 28, lám. p. 29.

2003

El paisatge en la pintura catalana del canvi de segle (1870-1935). Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Manresa (Barcelona), Sala d'Exposicions del Centre Cultural el Casino, n. 10, p. 40, lám. p. 41.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 17, p. 72, lám.

2006

Meifrèn y el paisaje catalán en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Castejón (Navarra), Museo de Castejón, p. 32, lám. p. 33.

2007

Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, n. 17, p. 72, lám. p. 73.

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 9, p. 62, lám. p. 63. (solo Tarragona y Lérida).

  • -El paisatgisme català; del naturalisme al noucentisme en la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Andorra, Sala d’Exposicions del Govern d’Andorra, 1997-1998]. Andorra, Ministeri de Cultura, 1997, n. 20, p. 76. [Ficha de Jaume Socias].

  • -De Fortuny a Tàpies. Aspectes de la pintura catalana moderna dins la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya, 2003, p. 28, lám. p. 29.

  • -El paisatge en la pintura catalana del canvi de segle (1870-1935). Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Manresa (Barcelona), Sala d’Exposicions del Centre Cultural el Casino, 2003,  n. 10, p. 40, lám. p. 41.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomás (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 17, p. 72, lám. p. 73 [Ficha de Jordi À. Carbonell i Pallarès].

  • -Meifrèn y el paisaje catalán en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Castejón (Navarra), Museo de Castejón, 2006, p. 32, lám. p. 33.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, 2007,  n. 17, p. 72, lám. p. 73.

  • -Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, 2012, n. 9, p. 62, lám. p. 63. (solo Tarragona y Lérida).

Informe del experto

El tema de las lavanderas trabajando en la orilla del río aparece con frecuencia en la pintura de paisaje de la segunda mitad del siglo XIX. Destacan en este sentido las obras de Daubigny, Martín Rico, Ramon Martì i Alsina, Joaquim Vayreda, Eliseu Meifren y el propio Segundo Matilla. En todos ellos el verdadero motivo pictórico es la representación de la naturaleza concretamente el paisaje fluvial, mientras que las lavanderas constituyen la anécdota humana. En general, las visiones ribereñas poseían un gran interés artístico para los paisajistas decimonónicos, puesto que les permitían reflejar en el medio acuático el cielo y los colores de la luz, todo ello con intensa vivacidad y, a su vez, dotaba a la totalidad de la composición de un sugerente atractivo y  de una fuerte coherencia cromática.

En el caso concreto que nos ocupa, la anécdota argumental se halla situada frente a un remanso fluvial ya la frondosa vegetación de la orilla opuesta. Puesto que el tratamiento del tema se adapta en gran manera a  los parámetros estéticos del público de la época, confiere éste sin duda a la obra el pintoresquismo necesario para su óptima comercialización. Desde el punto de vista formal las lavanderas, con su laboriosa actitud, se integran en el conjunto yuxtaponiéndose a las rocas situadas en la orilla del río del primer término, convirtiéndose de este modo  en el punto más luminoso y de mayor intensidad cromática de la composición. Por otra parte, las figuras humanas constituyen el punto de referencia donde se inicia la trayectoria visual del espectador a través de la obra. A partir de su ubicación en un estricto primer término, se abre el amplio y magnífico paisaje, que constituye el majestuoso marco natural de la escena y el verdadero motivo del cuadro.

Segundo Matilla interpretó el tema con su personal estilo, ágil, ligero y espontáneo, basado en la aplicación de una pincelada empastada y constructiva, característica del lenguaje formal de la mayor parte de su producción. Dicho lenguaje expresivo se fundamenté en la captación precisa del aspecto cambiante del medio fenoménico: la luz y la atmósfera. El estilo del pintor, con su factura instintiva y sintética, estuvo ciertamente inspirado en el estudio del natural y en su frecuente ejecución pictórica al aire libre. Por lo demás, manifiesta éste afinidades evidentes con las creaciones de algunos de los paisajistas finiseculares más avanzados, y principalmente con la producción de Eliseu Meifren (1857-1940). En la obra comentada, el pintor ha transmitido una visión naturalista, aunque sin llegar en ningún momento a la sistemática trascripción impresionista tan del gusto de otros pintores coetáneos. Matilla capta el aspecto general del medio físico evitando recrearse demasiado en la descripción de los detalles anecdóticos y superfluos, puesto que su síntesis expresiva tenía como objeto la representación directa de la realidad, sin apriorismos de ninguna clase. Para ello se centraba especialmente en la apariencia momentánea del conjunto. Por ello, su arte se inspiró siempre en la observación directa y en el análisis inmediato del entorno paisajístico.

Así pues, a pesar del asunto argumental de las lavanderas, el auténtico protagonista de la obra es sin duda el paisaje brumoso, con su carácter inhóspito, presidido por un gran río majestuoso y tranquilo.

Jordi À. Carbonell