Paisaje de Cerdaña, 1934

Josep Puigdengolas i Barrella

Puigdengolas Barrella, Josep

1906, Barcelona - 1987, Barcelona

Paisaje de Cerdaña, 1934

© José Puigdengolas, VEGAP, Madrid, 2018

Firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo: "Puigdengolas /1934"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

76 x 91 cm

CTB.2020.23

Historia de la obra

  • Subastas Subarna, Barcelona, 12 de marzo de 2020, lote 1006.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

El pintor Puigdengolas tuvo una relación con el paisaje de la Cerdaña durante toda su vida.

A principios de siglo XX, su padre había adquirido una casa en Puigcerdá, la Cerdaña. Pasaba la temporada de verano en la casa familiar. Parece como si el mismo pintor, entregado a la dura lucha de la luz solar cegadora, la captación de los colores fuertes de las rocas y las aguas, necesita un descanso anual en su retina y sus pinceles. Este descanso se lo procuraba el paisaje de la Cerdaña y consistía no en una temporada meramente contemplativa, (no podía ser de otro modo en un pintor hasta la médula, casi hasta la obsesión), sino en un nuevo y constante intento de reflejar un paisaje bellísimo, pero como saben los buenos pintores, es “poco pictórico”.

Apartado del mar que tanto le  entusiasma, la Cerdaña , con las montañas que la rodean en un valle amplio, surcado por el rio Segre,  sus caminos de arboledas y los prados con múltiples matices y diferentes tonos de verde , con sus radicales cambios de luz y de color, constituyen un reto para la paleta del pintor.

Este cuadro, Camino de Cerdaña, de 1934, es un camino de árboles en primer término, iluminados por el sol con prados situando la profundidad del espacio y las montañas al fondo, de tonos rosados y azules que cada día y casi cada hora cambian de color. Es una obra de juventud, en la que ya demuestra su maestría en un tema tan poco anecdótico. Representa, la captación de la luz y del momento único, tan característicos en la obra de Puigdengolas.

Gloria Muñoz