Paisaje, c. 1940-1950

Pau Roig i Cisa

Roig i Cisa, Pau

1879, Premià de Mar - 1955, Barcelona

Paisaje, c. 1940-1950

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Roig"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Lápiz y pastel sobre papel

27 x 34 cm

CTB.1995.186

Historia de la obra

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2004

Pintura catalá do Naturalismo ao Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Santiago de Compostela, Fundación Caixa Galicia, n. 32, p. 106.

  • Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 37, p. 114. [Ficha de Alicia Suàrez].

Informe del experto

Los primeros éxitos juveniles de Pau Roig están relacionados con el dibujo y la ilustración, ya que con diecinueve años, en 1898, ganó un concurso de carteles de Carnaval, y sus primeros trabajos fueron dibujos para revistas barcelonesas como LEsque/la de la Torratxa, Iris o La Ilustración Artística, Incluso a su llegada a París, en 1901, el dibujo continuaría siendo el centro de su actividad, como es evidente en su participación en los Salons parisinos COrientalistes e Indépendants) donde expuso buena parte de los estudios para las ilustraciones destinadas a una edición de lujo de la novela de Pierre Louys La femme et le Pantin, publicada en 1903.

Los trabajos de esos primeros años parisinos eran de temática muy distinta al dibujo que nos ocupa, puesto que mayoritariamente y de acuerdo con el gusto de la época, son «españoladas», El paisaje empezará a ser importante en la obra de Pau Roig cuando bajo el impacto de los grabados de Rembrandt empiece su brillante carrera de grabador, Primero será el paisaje de Normandía, luego el del Maresme.

Este dibujo se sitúa con toda probabilidad en la época de su retorno definitivo a Cataluña, después de la Guerra Civil, en los años cuarenta, Realizado, sin duda, desde ese «balcón del Maresme» que es el santuario de la Cisa, ofrece una panorámica de la suave orografía de la zona, punteada por las áreas urbanizadas y con el mar al fondo, En esta época de madurez del artista, pese a que el color es su preocupación primordial, el dibujo está tan relacionado con la sólida estructura del grabador que sigue atrayendo al artista, animándolo, eso sí, con suaves toques de color.

Alícia Suárez