Niños del coro, c. 1885-1890

José Gallegos y Arnosa

Gallegos y Arnosa, José

Jerez de la Frontera, 1859 - Anzio, 1921

Niños del coro, c. 1885-1890

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo "J. Gallegos/Roma"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito Museo Carmen Thyssen Málaga

Óleo sobre lienzo

91,4 x 62,2 cm

CTB.1996.17

Historia de la obra

  • Sotheby’s, Nueva York, 23-24 de abril de 1996. lote 169.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1998 - 1999

Fortuny e la pittura preziosista espagnola. Collezione Carmen Thyssen-Bornemisza, Catania, Museo Civico Castello Ursino; Roma, Accademia di Spagna, n. 5, p. 34.

1999

La pintura preciosista española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 5, p. 48.

2004 - 2005

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza; Sevilla, Museo de Bellas Artes; Málaga, Palacio Episcopal. Sala de Exposiciones; Almería, Centro de Arte Museo de Almería, n. 63, p. 180.

2005

Pintura andaluza na Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Pontevedra, Fundación Caixa Galicia-Café Moderno; Lugo, Fundación Caixa Galicia, n. 28, p. 106, lám. p. 107.

2005 - 2006

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Murcia, Centro Cultural Las Claras. Fundación Cajamurcia, n. 29, p. 108, lám. p. 109.

2008

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Tudela (Navarra), Museo Muñoz Sola, n. 12, p. 72, lám. p. 73.

  • -La Pintura Preciosista Española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tom & agraves y Garín, Felipe (ed.). [Cat. exp. Edificio del Reloj del Puerto de Valencia]. Nápoles, Electa, 1999, n. 5, p. 48. [Ficha de Esteban Casado].

  • -Museo Carmen Thyssen Málaga. Colección. Catálogo razonado, Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2014. Pág. 220-221 (Ficha  Esteban Casado).

Informe del experto

Un grupo de monaguillos que se aproxima al espectador casi en diagonal, portando diversos objetos de la liturgia procesional, se complementa con unas más distantes figuras de clérigos adustos. Les enmarca el coro de una iglesia a rebosar de un mobiliario eclesiástico y litúrgico lleno de citas artísticas –en algunas otras obras de este tipo, fácilmente reconocibles–, desde el vitral gótico hasta la reja renacentista, pasando por la orfebrería de cruces y candelabros. Precisamente la reja es prácticamente idéntica a la que reproduce en otro tableautin de similares características, El coro, y no en vano se anota que, para la realización de los fondos de este tipo de cuadros, Gallegos recorrió junto a su paisano y amigo Salvador Sánchez Barbudo (1857-1917) las iglesias de Roma, Asís y Venecia. Hay aquí, no obstante, un recurso de toques cromáticos para las vidrieras, sin especificar el dibujo, de la misma manera que en los rostros de los niños se percibe un cierto feísmo propiciado por el hecho de dejar en sombra los ojos; de cualquier manera, se opone lo oscuro de la parte superior del lienzo con la luminosidad de rojos y blancos de los monaguillos. Pero es sobre todo evidente que las calidades de los objetos, aguas en los tejidos y brillos en los metales, le sirven para conseguir ese «virtuosismo irreprochable» que se le anotó en su momento en cuanto fiel seguidor de Fortuny. A toda esta información se le añade la denominación de «obras sacramentales» para tales cuadritos, no por su temática religiosa sino por la representación de interiores y fiestas señaladas del rito católico.

Tal calificativo supone una expresión más elevada que la de «monaguillismo» que el burlón desparpajo de Gaya Nuño –muy lastrado todavía de prejuicios contra cierta estética Ochocentista– aplica a una tendencia de la que se dice que consiguió rebajar la pintura de carácter religioso hasta el nivel de los monaguillos, en los que se veían angelicales y purísimas gracias. Este tipo de obras, especialidad de muchos de los pintores españoles en Roma, solía ser de las de casacón, o sea, con los personajes al modo goyesco de principios del siglo XIX, reflejo de la estética neogoyesca fortuniana.

El intento de datar este tipo de obras de la segunda mitad de los años ochenta, puede completarse con la información sobre su reproducción en revistas ilustradas de la época. En la más conocida, La Ilustración Española y Americana, se reprodujo Un bautizo a principios de siglo, el texto de cuyo grabado advierte del lujo de detalles, la riqueza de ornamentación y los artísticos accesorios, y se concluye que es un cuadro en el que la escena principal queda subordinada a la hermosa perspectiva del decorado y de los accesorios. También allí se reproduce como asunto costumbrista Ante las reliquias de san Francisco de Asís, recogiéndose en el texto el dato de esta costumbre de adoración en la cripta de il sacro convento de dicha ciudad. Pero sobre todo se reproduce ese Botín de guerra, que además de reflejar otra corriente de esta pintura preciosista, el orientalismo (igualmente con el hito de un viaje a Tánger –1879– en su biografía), fue premiado con medalla de tercera clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884, tal como el texto de La Ilustración se apresura a señalar.

Esteban Casado