Muchacha en un jardín, 1933

Emili Grau i Sala

Grau i Sala, Emili

1911, Barcelona - 1975, Barcelona

Muchacha en un jardín, 1933

© Emilio Grau Sala, VEGAP, Madrid, 2018

Firmado y fechado a la izquierda a media altura: "Grau Sala/33"
En el reverso aparecen dibujadas cartas de baraja francesa
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre tabla

150 x 50 cm

CTB.1996.116

Historia de la obra

  • Subastas BROK, Barcelona, 2 de mayo de 1996. lote 473.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2015

Barcelona, París, New York. D'Urgell a O'Keeffe. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, P. 92, lám. p. 93.

  • Barcelona – Paris – New York. D’Urgell a O’Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Giro, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2015, p. 92, lám. p. 93 [Ficha de Lluïsa Sala].

Informe del experto

Grau Sala contaba poco más de veinte años cuando realizó esta pintura. A pesar de su temprana edad, asomaba la singular personalidad que en breve habría de definir su estilo artístico. De formación autodidacta, escogió la figura femenina como tema habitual en su intimidad o en compañía, reflejando el transcurrir de una vida placentera inmersa en la afectada época fin de siécle. Así pues, en estos primeros años treinta cuando el artista afianza su fascinación por las atmosferas del pasado e introduce en Barcelona por los ambientes 1900. En 1933 el artista realiza una segunda estancia en París donde sigue reafirmando su atracción por lo francés.

Muchacha en un jardín es un delicado óleo en el que aparece una joven sentada apaciblemente en un entorno ideal. En cuanto a estilo, las formas perfiladas y  poco precisas se cubren con suaves y delicadas tonalidades cromáticas, siendo notorio el acentuado interés por el aspecto decorativo. En este sentido, la obra delata el influjo japonesista en la factura de flores y vegetales con el cual  el artista evoca la recreación del modernismo más esteticista.  La figura protagonista aparece de cuerpo entero pero curiosamente es interceptada por el macetero de notable dimensión que ocupa la parte central, un recurso nada convencional pero presente en las creaciones de Grau Sala con el que concede importancia a elemento s poco comunes con el fin de innovar sus composiciones. Pese a la presunta ligereza que desprende este tipo de asunto, las composiciones destilan un ingenuo encanto que no pasa desapercibido, prueba de ello es el testimonio del crítico Rafael Benet cuando se refiere a Grau Sala en los siguientes términos: “Estadelicioso blagueur lleno de talento que -¡oh, bella paradoja!-con su estilo modernísimo se ha dedicado a restaurar innombrables glorias del ochocientos».

Por mediación de su representante lean Merli, uno de sus primeros coleccionistas, la obra del artista viaja a Amsterdam en1933 para formar parte de una exposición de arte moderno  catalán. También se desplazará a Pittsburg después de ser seleccionada por primera vez para ser expuesta en el Carnegie Institute. En Barcelona, Grau Sala seguirá activo acudiendo a las galerías Syra, Emporium, Sala Busquets y Sala Parés. En el ámbito institucional, presenta tres obras de temática femenina en el salón másinnovador de la Exposició de Primavera. También este año,  a instancias de su amigo Manuel Brunet, decorará el restaurante Glacier de la plaza Real, donde comparte tertulia con Ignasi Agustí , Joan Teixidor, Josep Janés, Martí de Riquer y Sebastiá Gasch. A finales de los años cuarenta, el pintor trabajará en la decoración del mítico café parisino La Rotonde.

El formato de esta obra plantea la posibilidad de que fuera concebido para formar parte de una mampara, un biombo u otro tipo de complemento de decoración. En estos años el artista pinta sobre soportes alternativos con finalidad decorativa como  los mencionados, así como también sobre abanicos. Cabe recordar que en 1934 presentará en la Sección de Artes Decorativas del Saló  de Montjuïc de la Exposició de Primavera la pieza El biombo  de las muchachas.

Lluïsa Sala