Mesa en el jardín, c. 1913

Pere Torné i Esquius

Torné i Esquius, Pere

1879, Sant Martí de Provençals - 1936, Flavacourt, Illa de França

Mesa en el jardín, c. 1913

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: ''Torne Esquius''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

49 x 65 cm

CTB.1996.65

Historia de la obra

  • Maragall, Subastas, lote 182, Barcelona, 4 de mayo de 1995.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1997 - 1998

El paisatgisme català del naturalisme al noucentisme en la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, n. 34, p. 104, lám. p. 105.

2000

Del post-impresionismo a las vanguardias. Pintura de comienzos del siglo XX en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, IVAM Centre Julio González, n. 41, p. 130.

2003

De Fortuny a Tàpies. Aspectes de la pintura catalana moderna dins la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Barcelona, Museu Nacional d'Art de Catalunya, p. 56, lám. p. 57.

2004

Pintura catalá do Naturalismo ao Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Santiago de Compostela, Fundación Caixa Galicia, n. 38, p. 120.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 65, p. 180, lám.

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 110, lám. p. 111.

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 84, lám. p. 85.

2017

Torné Esquius. Poética cotidiana. Museu Nacional d´Art de Catalunya. 7 de abril-9 julio 2017. p. 163.

  • -El paisatgisme català; del naturalisme al noucentisme en la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomà;s (ed.). [Cat. exp. Andorra, Sala d’Exposicions del Govern d’Andorra, 1997-1998]. Andorra, Ministeri de Cultura, 1997, n. 34, p. 104. [Ficha de Francesc Miralles].

  • -Del post-impresionismo a las vanguardias. Pintura de comienzos del siglo XX en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, IVAM Centre Julio González, 2000, n. 41, p. 130. [Cat. exp].

  • -De Fortuny a Tàpies. Aspectes de la pintura catalana moderna dins la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya, 2003, p. 56, lám. p. 57. [Cat. exp].

  • Pintura catalá do Naturalismo ao Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Santiago de Compostela, Fundación Caixa Galicia, 2004, n. 38, p. 120.Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 65, p. 180, lám. [Cat. exp].

  • La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, 2011, p. 110, lám. p. 111. [Cat. exp].

  • Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2012, p. 84, lám. p. 85. [Cat. exp].

  • -Torné Esquius. Poética cotidiana. Museu Nacional d´Art de Catalunya,  2017.  p. 163.  [Cat. exp].

Informe del experto

La obra de este excelente artista no sólo no se ha estudiado, sino que incluso permanece desconocida e ilocalizada. Joan Ainaud de Lasarte, a raíz de la muestra que organicé en Barcelona sobre el artista—que reunía dieciséis obras, más los originales de Els dolços indrets de Catalunya—, manifestó que le parecía un conjunto extraordinario, ya que él no había conseguido ver más de una docena de obras del artista en toda su vida y que, de la época de Flavancourt, a pesar de haber indagado en el pueblo francés, no había podido encontrar rastros. Así, tan sólo nos quedan unas pocas obras, reproducidas con insistencia, los libros ilustrados por él y unas referencias bibliográficas no muy abundantes.

La obra que se muestra en la presente exposición —a pesar de su tamaño discreto, bastante más grande que la mayoría de obras del artista— es un exponente muy claro de una de las dos temáticas clásicas de los óleos de Torné i Esquius: la temática francesa, de paisajes y personajes de la capital de la luz y de sus alrededores; y la temática catalana, de rincones de jardines y de interiores de casas —esta última, compartida con muy diversos temas infantiles—. Estos rincones y fragmentos de jardín, de habitaciones y de estancias, fueron reconocidos como aportaciones muy relevantes. Joan Maragall escribía: «Lo característico de su arte para niños es el sentimiento de las líneas de las cosas más humildes, insignificantes cuando no se miran con amor […] lo que dicen los pliegues de una cortina medio descorrida ante una ventana; la atracción de una puerta abierta y el misterio de una puerta cerrada; lo que quieren decir los tiestos cuidadosamente ordenados en el blanco de una salida, y lo que significa una rama de rosal enfilándose en guirnalda alrededor de una capillita de un Santo Cristo; el reposo que dan, en una estancia, el jarrón con flores sobre la mesa, el reloj de armario y el gato enroscado durmiendo sobre una silla, la tristeza de la mecedora abandonada en medio de un pequeño jardín, y la alegría de una jaula de pájaros colgada en la pared; un balcón…». Todo rezuma, en la obra de Torné i Esquius, una magia que lleva a Xènius a proclamarlo artista «noucentista» desde la vertiente de la sutileza, desde la maravilla del sueño y del cuento de hadas.

«Engolosinados por las jóvenes visiones de interiores quietos…», escribía Raimon Casellas. Y es cierto que las obras de este artista barcelonés, por fijarse en espacios y objetos que huyen de cualquier artificialidad, que evitan cualquier ampulosidad, que resaltan la sencillez de la vida, la autenticidad, consiguieron una resonancia y una aceptación incontestables. Él era, de los artistas de su momento, quien sintonizó de una manera más clara con el espíritu de la nueva época, de la nueva sociedad que soñaba el Noucentisme; Torné i Esquius, desde su pintura, desde sus dibujos que simplificaban toda la existencia terrenal, se convirtió en el apóstol de una vida sencilla, sincera y apasionada.

A pesar de tener una obra tan poco conocida, cada vez que se ha realizado una muestra en recuerdo u homenaje a su persona, ha obtenido una resonancia y una alabanza poco comunes: como en las exposiciones de 1969 y 1976 en la Sala Rovira de Barcelona, y en la más amplia realizada después de su muerte, la de Caja Madrid en Barcelona y Madrid en 1987. Y un grupo de los sutiles dibujos de Els dolços indrets de Catalunya sirvieron para acompañar al capítulo de La ben plantada de Eugenio d’Ors que Ricard Giralt-Miracle reprodujo en su anual plaqueta de vacaciones, en 1983. Y en el estudio publicado por Montserrat Castillo sobre los ilustradores catalanes de libros infantiles se le destaca como uno de los más sólidos valores de esta modalidad.

Francesc Miralles