Marina III, 1888

Ramón Martí i Alsina

Martí i Alsina, Ramón

1826, Barcelona - 1894, Barcelona

Marina III,1888

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: "R. Martí y Alsina 1888"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

140 x 235 cm

CTB.2011.1

Historia de la obra

  • Balclis Subastas de Arte, Barcelona, lote 1036, marzo de 2011.

     

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col•lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 40, lám. p. 41.

  • -Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2012, p. 40, lám. p. 41 [ficha de M. Concepción Chillón Domínguez].

Informe del experto

La carta que el escritor Font i Guitart envió a Ramon Martí Alsina comentándole su opinión acerca de cómo la crítica lo había olvidado sin escrúpulos es un testimonio clave de la situación por la que el gran pintor catalán estaba pasando la última etapa de su carrera (entre 1880-1894). Él, que desde los inicios de su trayectoria, había gozado de fama y reconocimiento, se veía, no sólo superado por sus propios alumnos (Modest Urgell, Joaquim Vayreda, etc.), sino también por otros pintores que eclosionaban en su arte con energía y entusiasmo, como por ejemplo Ramón Casas.

A estas alturas de su vida los problemas económicos eran cada vez más graves, y esto, junto con su alma todavía sufriente por la muerte de dos de sus hijos (Carlota y Camilo, en 1872) y su mujer (Carlota, en 1878), le debía provocar un estado de agitación que iba en consonancia con sus producciones.

Pero mientras producía, casi de manera industrial, obras que podía vender fácilmente, aceptando sin remedio “la decadencia de mi nombre de artista, alimentada por los malos lienzos…, realizó con ilusión y orgullo algunas obras que le devolvieran la consideración que había tenido años atrás. Además, las alegrías que le aportó su nueva relación con Francisca Chillida (con la que se casó en 1888) volverían a removerle el espíritu. Fue así que durante esta etapa volverían a aparecer algunas de las mejores obras de su producción, como la famosa “La Companyia de Sta. Bàrbara”, “… cuadro que se pintó por convenio con Narciso Vendrell…”.

Y seguramente, con el mismo objetivo de reivindicarse ante los malos tiempos, pintaría la excepcional marina que se muestra en esta exposición.

Martí Alsina siempre había tenido una relación especial y sentimental con el mar. La expresión pictórica de los cielos y las olas es también una metáfora de sus propios estados de ánimo, y la soberbia interpretación que hace en esta obra del tema del naufragio –un tema al que recurre de vez en cuando–, hace sospechar una lectura intrínseca que tendría que ver con la tristeza que sintió cuando sus hijos se enfadaron con él por haberse casado en secreto con Francisca Chillida.

Lecturas subjetivas aparte, lo que está claro es que el pintor realizó un alarde de sus conocimientos técnicos en toda su expresión, en un tema que dominaba y al que, además, podía extrapolar sus propios sentimientos para hacerlo más auténtico. Esa es la grandeza en el Realismo de Martí Alsina: dejarse llevar por sus propias emociones ante la naturaleza, y trasladar esa emoción en un lienzo contando la verdad pintada.

Concepción Chillón Domínguez