Lavando en el patio

Manuel Wssel de Guimbarda

Wssel de Guimbarda, Manuel

Trinidad, Cuba, 1833 - Cartagena, 1907

Lavando en el patio, 1877

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo: ''Wssel / 77''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito Museo carmen Thyssen Málaga

Óleo sobre lienzo

106 x 80 cm

CTB.1987.28

Historia de la obra

  • Ansorena, Madrid, 2 de junio de 1987. lote 79.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

1996

De Canaletto a Kandinsky. Obras maestras de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 18, p. 84.

1996 - 1997

From Zurbaran to Picasso. Masterpieces from the Collection of Carmen Thyssen-Bornemisza, Shanghai, Shanghai Museum; Pekín, China National Art Gallery, p. 60.

1997

Capolavori dalla Collezione di Carmen Thyssen-Bornemisza: 60º anniversario dell'apertura della Pinacotecca di Villa Favorita, Lugano, Villa Favorita, n. 29, p. 92.

1998 - 1999

Masterworks from the Carmen Thyssen-Bornemisza Collection, Tokio, Tokyo Metropolitan Art Museum; Takaoka, Takaoka Art Museum; Nagoya, Matsuzaka Art Museum; Sendai, Miyagi Museum of Art, n. 34, p. 86.

2004 - 2005

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza; Sevilla, Museo de Bellas Artes; Málaga, Palacio Episcopal. Sala de Exposiciones; Almería, Centro de Arte Museo de Almería, n. 50, p. 154.

2005

Pintura andaluza na Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Pontevedra, Fundación Caixa Galicia-Café Moderno; Lugo, Fundación Caixa Galicia, n. 21, p. 92, lám. p. 93.

2005 - 2006

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Murcia, Centro Cultural Las Claras. Fundación Cajamurcia, n. 24, p. 98, lám. p. 99.

2008

Manuel Wssel de Guimbarda, Murcia, Palacio Consistorial.

2008

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Tudela (Navarra), Museo Muñoz Sola, n. 10, p. 68, lám. p. 69.

  • -De Canaletto a Kandinsky. Obras maestras de la colección Carmen Thyssen-Bornemisza Museo Thyssen-Bornemisza. [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Llorens Serra, Tomàs (ed.). Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 1996 , n. 18, p. 84. [Ficha de Enrique Valdivieso].

  • -Pintura Andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. García Felguera, María de los Santos; Muñoz, Valme y Díez, José Luis. [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 50, p. 154. [Ficha de José Luis Díez].

  • -Museo Carmen Thyssen Málaga. Colección. Catálogo razonado, Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2014. Pág. 168-169 (Ficha José Luis Díez).

Informe del experto

Este lienzo ingresó en la Colección como compañero de Vendedoras de rosquillas en un rincón de Sevilla, con el que forma pareja, tanto por su formato, como por su argumento y disposición, a pesar de estar pintado cuatro años antes. Ambos son excelente testimonio de la mejor producción de Wssel como autor de pintorescas escenas costumbristas, casi siempre ambientadas en Andalucía y más concretamente en Sevilla, donde residió durante varios años.

Conocido sobre todo como retratista, pintor religioso o autor de decoraciones murales y figuras, casi siempre de tamaño natural, dentro del más estricto academicismo de las últimas décadas de siglo, este interesante artista no alcanzó la mayoría de las veces en estos géneros más que discretos resultados, mostrándose por el contrario mucho más capacitado en este tipo de atractivas escenas populares, en las que logra casi siempre su mayor interés como pintor.

En este caso muestra una apacible estampa familiar en un soleado patio de vecindad sevillano. Una mujer joven hace la colada en el pilón situado en una esquina, mientras otra de mayor edad le acerca un cesto de ropa. Junto a ellas, una familia toma el sol con sus hijos, apostados junto a uno de los pilares del patio, y observados por una vecina desde el corredor alto. El hombre atiende a su hija, que le muestra una naranja, mientras la madre acaba de dejar a su hijo pequeño en brazos de otra vecina o criada. Delante de ellos, una niña sentada contempla absorta varias gallinas y patos que comen junto a un banco repleto de macetas, entre las que destaca una pita. Resguardado a la sombra, faena un zapatero de viejo. En primer término se ven las alforjas y aperos de una caballería.

A pesar de la sencillez de su argumento, el lienzo muestra la destreza de Wssel como pintor de costumbres, al estar resuelto con unas características muy personales, que le distinguen de la legión de artistas, de la más diversa entidad, que se dedicaron por los mismos años a este género, debido a su fácil venta entre la clientela burguesa de la época por lo atractivo de sus temas anecdóticos y su colorido brillante, de evidentes resultados decorativos.

El artista concede al marco escenográfico en que se desenvuelven los personajes una presencia y proporciones poco habituales en este tipo de pinturas, dotando en este caso a la sobria arquitectura del patio, a base de sencillas vigas de madera y paredes encaladas, un protagonismo fundamental en la composición, subrayado por el propio tamaño del lienzo, al que se someten las figuras, que se ven así reducidas en su apariencia y dimensiones.

No obstante, es lógicamente en los personajes donde Wssel demuestra su especial capacidad narrativa, a pesar de lo intrascendente de la escena, así como su agudeza visual más descriptiva en la observación primorosa de los distintos tipos populares, en la que basó buena parte de su éxito en este género, y en la que hace gala de una técnica mucho más jugosa y refinada que en sus cuadros con figuras grandes, que resultan casi siempre algo deslavazadas. Así, en personajes como la niña sentada –sin duda la figura más deliciosa de toda la composición– o en objetos como las hojas de la enredadera o las propias macetas, Wssel alcanza cotas de verdadero virtuosismo, describiéndolas casi a punta de pincel con la exquisitez de un miniaturista. Por otra parte, resuelve con gran habilidad los radicales contraluces que produce el sol cegador que cae sobre el patio, con efectos de indudable acierto, como las ramas soleadas de la enredadera recortándose sobre el portalón del fondo, en profunda penumbra.

A pesar de la imprecisión del título, podría tratarse del cuadro En un patio sevillano citado por la bibliografía en paradero desconocido.

José Luis Díez