Lavandera con un muchacho haciendo pompas de jabón

Manuel Cabral y Aguado Bejarano

Cabral y Aguado Bejarano, Manuel

Sevilla, 1827 - Sevilla, 1891

Lavandera con un muchacho haciendo pompas de jabón (La lavandera)

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen Bornemisza

Óleo sobre lienzo

128 x 106 cm

CTB.2002.9

Historia de la obra

  • Colección Serafín García de la Huerta, 1840 (¿?)

  • Subastas Segre Madrid, Subasta 9,  Lote 83, 25 de junio de 2002.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2004 - 2005

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza; Sevilla, Museo de Bellas Artes; Málaga, Palacio Episcopal. Sala de Exposiciones; Almería, Centro de Arte Museo de Almería, n. 25, p. 98, lám. p. 99. (sólo en Madrid, Málaga y Almería).

  • -Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza; Sevilla, Museo de Bellas Artes; Málaga, Palacio Episcopal. Sala de Exposiciones; Almería, Centro de Arte Museo de Almería, n. 25, p. 98, lám. p. 99. [Ficha de Carlos G. Navarro].

Informe del experto

Esta obra, sin fechar ni firmar, se venía atribuyendo a Manuel Cabral Aguado Bejarano, aunque formalmente era bastante difícil de encajar en ninguna de las etapas conocidas de su producción. Representa a una lavandera arrodillada ante un lebrillo, en el cual tiene sumergidas las prendas que lava; sus llamativas manos, curtidas y venosas, asidas a la tabla de lavar, destacan sobre la blancura del agua jabonosa. La figura está resuelta con cierta habilidad en el dibujo en cuan-
to a su capacidad descriptiva, como evidencian los adornos de su pelo-la peineta de carey, la flor o los pendientes-, sin que termine el autor de dominar la perspectiva, a veces un poco forzada como se hace evidente en la posición de los cacharros de loza de la estancia. Tras la hacendosa mujer puede verse a un chiquillo, pobre y desarrapado pero de aspecto sano, como los pilluelos de Murillo, que hace pompas entretenido con una cañita y el jabón que porta en el cacharro de loza de su mano izquierda. Tradicionalmente, la imagen del niño haciendo pompas se empleó como emblema de la fugacidad de la vida y, en este lienzo, queda incorporado junto a la trabajosa faena de la lavandera proponiendo, quizá de manera inconsciente, un jeroglífico pintado de la vida moderna. La intensidad en el gesto de la lavandera, de aire concentrado pero bastante inexpresivo en general, recuerda en su factura algún que otro retrato de Antonio Cabral Bejarano, padre de Manuel, como el de Don Joaquín Pérez de Seoane, y el de su esposa, Doña Inés Rivera de La Herranz (Sevilla, Colección particular). Pero, sobre todo, pueden establecerse relaciones con los dos personajes femeninos del Retrato del marqués de Arco Hermoso y su familia (Sevilla, Colección particular) que pasa hoy como la obra de Antonio Cabral. Así, por ejemplo, el ama de la derecha de esta última composición ofrece un gesto muy similar a la lavandera, dirigiendo al espectador su mirada de forma directa. Semejante también a la del personaje femenino del cuadro de la Colección Carmen Thyssen- Bornemisza es la carnación cetrina y lamida de la marquesa,y, sobre todo, la manera de solucionar las manos, tanto en su factura como en su colocación. Igualmente son parecidos el sombreado y, especialmente, los plegados de los paños del vestido de la marquesa y los de la toca del ama con los de la pañoleta de la lavandera.

Además de dichas conexiones formales, podemos aportar otros datos que apoyarían nuestra atribución. Antonio Cabral Bejarano realizó durante su vida algunas obras que, aunque no las conocemos, tenían como asunto lavanderas. Así se titula, al menos, algunas de las obras presentadas por él a la Exposición de Sevilla del año 1838. Una de ellas llegó a Madrid y fue puesta en comercio por Serafín García de la Huerta, que a su muerte el 28 de agosto de 1839, la tenía en su poder junto a otros mil treinta y seis lienzos, casi todos de escuela antigua salvo varias obras de Goya, Esquivel, Gutiérrez de la Vega y Alenza. En el inventario de bienes levantado por el pintor y restaurador José Bueno (1797-1849) como diligencia testamentaria, se describe así con el ítem nº 151 «Una lavandera con un muchacho haciendo pompas, de Bejarano, de seis cuartas de alto por cinco largas de ancho, en setecientos reales», tamaño y descripción que permiten asignar, con toda probabilidad, su identificación con el presente lienzo.

Carlos G. Navarro