La nobleza madrileña divirtiéndose en San Antonio de la Florida

Ángel Lizcano

Lizcano Monedero, Ángel

Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1846 - Leganés, Madrid, 1929

La nobleza madrileña divirtiéndose en San Antonio de la Florida, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: 'A. Lizcano'
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre tabla

29 x 56 cm

CTB.1997.48

Historia de la obra

  • Durán Subastas de Arte, lote 196, Madrid, del 19 al 22 de mayo de 1997.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1998 - 1999

Fortuny e la pittura preziosista espagnola. Collezione Carmen Thyssen-Bornemisza, Catania, Museo Civico Castello Ursino; Roma, Accademia di Spagna, n. 10, p. 44.

1999

La pintura preciosista española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 10, p. 58.

2001

Ilustración y proyecto liberal. La lucha contra la pobreza, Zaragoza, Palacio de la Lonja, n. 171, pp. 290-291 y 390-391.

2003

Siglo y medio de ahorro en España, Madrid, Confederacón Española de Cajas de Ahorro.

  • -La Pintura Preciosista Española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs y Garín, Felipe (ed.). [Cat. exp. Edificio del Reloj del Puerto de Valencia]. Nápoles, Electa, 1999, n. 10, p. 58. [Ficha de Esteban Casado].

Informe del experto

Pertenecen los dos pequeños óleos al género costumbrista y popular de sabor histórico, y más concretamente de la época goyesca o de casacones – que tanto practicó al Iado de los de la época del siglo de oro, pero no con el espíritu y la factura del taubleautin, sino con el gusto de los tipos populares anónimos que amaba reproducir: o sea, la sencilla, llana y cotidiana historia de! pueblo, como ya se escribiera en ocasión anterior sobre el pintor.

El solaz de las dos escenas aquí comentadas reside en el hecho de recobrar las fuerzas sus personajes en uno de esos merenderos y buñolerías-, así titula alguno de estos cuadritos – que, a orillas de! Manzanares, daban una fisonomía peculiar a la castiza zona de San Antonio de la Florida. En el caso de la de la escena de la nobleza, la disposición en friso que disminuye en la lejanía se acomoda a esa suave diagonal que arranca casi del ángulo inferior izquierdo, percibiéndose el volumen de la iglesia poseedora de los frescos goyescos en el lateral derecho, mientras que en la tablita de la plebe el dicho volumen queda ubicado en el lateral izquierdo, aproximadamente en su parte central. Ello es así porque en esta segunda composición, la diagonal que hilvana a los personajes va de derecha a izquierda, con una prolongación en leve diagonal (casi horizontal) en dirección opuesta, hacia abajo, del grupo de los danzantes. Es evidente que, haciendo pendant ambos cuadritos, la visión divergente de sus grupos diagonales se consigue con la tablita de la plebe a la izquierda y la de la nobleza a la derecha, siendo el punto «de contacto» la solución coincidente del grupito en torno a la mesa con taburetes en los correspondientes laterales. Sin embargo aquí, en la de la plebe, el elemento dominante de la composición lo da la gran masa del carromato, lo que no impide que nos fijemos en la variedad de gestos y actitudes de los majos y majas de delante del mismo. Hasta en lo inconcluso de las masas de arbolado coinciden ambas obritas, dejando ver la calidez (y calidades) de la imprimación.

Es claro que la inspiración de ambos asuntos está en los cartones para tapices dieciochescos, y, tanto o más que en los goyescos, en los más anodinos,… pero a la vez con mayores dosis de anecdotismo – de José del Castillo o Ramón Bayeu. Incluso el cromatismo, o por mejor decir, la gama tendente a una monocromía de tonos fríos y agrios – y que en cuanto recurso cromático se ha relacionado con la imposición de marchantes sin sensibilidad que le pedían muchas de estas pinturas para cromos litográficos – responde a la opacidad de esos mismos colores concebidos -en sus modelos inspiradores – para ser pasados a lana.

Esteban Casado