La Feria de Sevilla, 1867

Joaquín Domínguez Bécquer

Domínguez Bécquer, Joaquin

Sevilla, 1817 - Sevilla, 1879

La Feria de Sevilla, 1867

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito en el Museo Carmen Thyssen Málaga

Óleo sobre lienzo

56,5 x 101 cm

CTB.1994.35

Historia de la obra

  • Fernando Durán, Madrid, 14 de diciembre de 1994. lote 307-H.
  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

1996 - 1997

From Zurbaran to Picasso. Masterpieces from the Collection of Carmen Thyssen-Bornemisza, Shanghai, Shanghai Museum; Pekín, China National Art Gallery, p. 40.

1999

Aspectos de la tradición paisajística en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Málaga, Salas de Exposiciones del Palacio Episcopal, n. 31, p. 114.

2004 - 2005

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza; Sevilla, Museo de Bellas Artes; Málaga, Palacio Episcopal. Sala de Exposiciones; Almería, Centro de Arte Museo de Almería, n. 37, p. 124 (sólo en Madrid, Sevilla y Málaga).

2005

Blicke auf Carmen. Goya. Courbet. Manet. Nadar. Picasso, Graz, Landesmuseum Joanneum Graz, p. 250, lám. p. 251.

2005 - 2006

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Murcia, Centro Cultural Las Claras. Fundación Cajamurcia, n. 16, p. 80, lám. p. 81.

2008

Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Tudela (Navarra), Museo Muñoz Sola, n. 4, p. 52, lám. p. 53

  • -Aspectos de la Tradición Paisajística en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (comisario). [Cat. exp. Málaga, Salas de Exposiciones del Palacio Episcopal]. Málaga, Fundación Unicaja, 1999, n. 31, p. 114. [Ficha de José Luis Díez].

  • -Blicke auf Carmen. Goya. Courbet. Manet. Nadar. Picasso. Pakesch, Peter y Formanek, Verena (ed.). [Cat. exp. Landesmuseum Joanneum Graz]. Colonia, König, 2005, p. 250. [Ficha de Dominique Lobstein].

     

  • -Museo Carmen Thyssen Málaga. Colección. Catálogo razonado Museo Carmen Thyssen Málaga, Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2014. Pág. 98-99 (Ficha José Luis Díez).

Informe del experto

Entre todos los festejos que se celebraban anualmente en la ciudad de Sevilla, fueron la Semana Santa y la Feria de Sevilla, más conocida como Feria de Abril, las que más llamaron la atención de los pintores costumbristas del siglo XIX, que plasmaron los aspectos más pintorescos de estas dos fiestas y que continúan siendo en la actualidad las más importantes de la capital andaluza, tanto por la vistosidad de ambas como por su singular poder de convocatoria.

La Feria de Sevilla fue una iniciativa de los industriales José María Ybarra y Narciso Bonaplata quienes, el 25 de agosto de 1846, propusieron al Ayuntamiento instituir a partir del año siguiente una feria de ganado «vacuno, lanar y caballar», que además fuera motivo de festejo popular, debiendo instalarse con el «aparato y suntuosidad que tan preferente objeto merece»1. Así, desde su mismo nacimiento, el carácter mercantil de toda feria agrícola y ganadera quedó envuelto por el aire bullicioso, lúdico y exhibicionista de la fiesta popular, del que dejaron buen testimonio los artistas románticos, y que ha predominado hasta nuestros días.

Así, la feria se extendía a lo largo del Prado de San Sebastián, extramuros de la ciudad, donde se levantaban las casetas de los feriantes y acudían las gentes de toda clase y condición a transitar por el paseo, saborear los productos de la tierra, cantar y bailar, como una verbena en la que, no obstante, quedaba bien patente el diferente rango social de sus visitantes.
De todo ello da muy bello testimonio este atractivo lienzo de Bécquer, en el que puede verse la puerta de San Fernando formando parte de la muralla, tras la que asoma la arboleda de los jardines de los Reales Alcázares y, al fondo, el caserío de la ciudad, sobre la que destaca, imponente y poderosa, la catedral con la Giralda.
A los pies de la muralla los feriantes instalan sus tiendas, casetas y entoldados. Entre ellos, varios caballeros y damas de la alta sociedad pasean a caballo o en coche, para no mezclarse con el gentío. En el extremo izquierdo, unos ganaderos se aprestan a comer de una olla común, a la sombra de un árbol. A su lado, otro exhibe para su venta un caballo árabe, pudiendo verse la hilera de casetas multicolores, ante las que una fríe y vende buñuelos y otros intentan vender un burro maltrecho a un inocente comprador.

En esta deliciosa escena festiva de la vida sevillana, Joaquín Domínguez Bécquer deja bien patente su maestría en la observación pintoresca de los diferentes tipos populares que acuden a la feria, descritos con una minuciosidad colorista y anecdótica, de gran efecto narrativo, que consigue atraer irresistiblemente la atención del espectador.

Este mismo artista había pintado en 1855 otro aspecto de La Feria de Sevilla, tomada casi desde el mismo ángulo, aunque con distinto formato y composición, en la que tan sólo se repite la figura de la buñolera, siendo las más conocidas panorámicas de esta fiesta popular las pintadas por Andrés Cortés y Aguilar (1810-1879) y Manuel Rodríguez de Guzmán (1818-1867).

El cuadro ha de datarse el mismo año que su pareja, Baile en el exterior de una venta, de idéntico formato y carácter, firmado en 1867.

José Luis Díez