Jardines

Santiago Rusiñol i Prats

Rusiñol i Prats, Santiago

Barcelona, 1861 - Aranjuez, 1931

Jardines, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: “Rusiñol”
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Pastel sobre papel

62 x 46 cm

CTB.2017.190

Historia de la obra

  • Fernando Durán Subastas, Madrid, Subasta 426, Lote 492, 27 de diciembre de 2017.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1973

Galeria Edurne. Del paisaje y sus pintores. Madrid.

2018

Natura en evolució. De van Goyen a Pissarro y Sacharoff. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, p. 84-85 y 168-169.

  • -Natura en evolució. De van Goyen a Pissarro y Sacharoff. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, 2018, p. 84-85 y 168-169.[Cat. Exp.]  [ Ficha de Pilar Giró].

Informe del experto

Será durante la década de 1890 cuando Rusiñol inicie el tema de los jardines. De hecho, se puede hallar un precedente si se tienen en cuenta las escenas de patios con flores de Sitges.

En 1895 viaja a Granada, donde se establece una temporada y queda fascinado con los jardines del Generalife. Posteriormente muestra un gran interés por pintar los jardines de las ciudades que visita, y de las obras que abordan esta temática, lo que más llama la atención es la sensibilidad del artista en su manera de tratar la luz, la composición y los colores de estos espacios.

En el año 1899, inaugura en la galería de Art Nouveau de París, la más importante del momento especializada en simbolismo y nabis, una exposición titulada Jardins de l’Espagne. Ésta es la primera y única exposición individual que Rusiñol realiza en París, y tiene una muy buena acogida de crítica y público. El año siguiente la realiza en la sala Parés con el mismo éxito y, a partir de aquí, las series de jardines de Rusiñol irán concatenando una gran aceptación.

Su visión romántica y simbólica ensancha los horizontes de una nueva sensibilidad. La potencia intelectual de Rusiñol otorga a su pintura una dimensión conceptual que complementa la plasticidad de su lenguaje. En este sentido es un artista profundamente moderno, ya que la ejecución y la idea van de la mano. La poética simbolista de las formas y el romanticismo de fondo, conjugado con una estética precursora del modernismo, hacen de la obra de Santiago Rusiñol un referente indispensable en el arte catalán del siglo XX.

Pilar Giró